• Jaime Rojo, jefe de la Brigada de Homicidios de la PDI: “El consumo de drogas y alcohol son algo común en los actos violentos al interior de las familias, sobre todo si hablamos de drogas específicas, como lo son la cocaína, la pasta base de cocaína y todos sus derivados”. Foto: El Día
  • Fue en el domicilio del padre del hombre, ubicado en Sindempart, en donde se produjo el triste episodio de violencia familiar. Foto: El Día
  • Fernanda Alvarado, directora regional de Senda: “Cuando ya las acciones producto del consumo se concretan, tenemos los programas necesarios para que las personas se sometan a un tratamiento de manera gratuita. No importa la edad de la personas, eso sí, debe haber la voluntad”. Foto: El Día
  • Gustavo Yuri, psicólogo y docente: “Yo soy de la idea de que nunca hay que perder la esperanza en que las cosas pueden mejorar sobre todo si las personas dejan su dependencia al tipo de sustancias que están consumiendo y se someten a algún tipo de terapia. Aunque es sumamente complejo”. Foto: El Día
Desde la Brigada de Homicidios de la PDI, indican que en la gran mayoría de problemas entre parientes que terminan en violencia hay droga de por medio y especialistas aseguran que recomponer relaciones es sumamente complicado.

Drogas, excesos, violencia y dolor. Estos son algunos de los elementos que dieron pie al lamentable suceso que se produjo el día martes en Sindempart, comuna de Coquimbo, el que culminó nada más y nada menos que con un hijo agrediendo a su padre, y éste último, disparándole con un arma de fuego e hiriéndole de gravedad.

Una trágica mañana

La triste historia comenzó la mañana del martes. Eran las 07.00 a.m y un individuo de 43 años llegó al domicilio ubicado en calle Juan Jofré, propiedad de su progenitor, donde reside junto a parte de su familia.

El sujeto forzó la puerta de entrada de la casa e ingresó portando un cuchillo. Su padre, quien se encontraba al interior del dormitorio oyó los gritos del sujeto e inmediatamente bajó a ver lo que sucedía encontrándose con la intimidante escena.

Todavía no se tiene claridad al respecto, pero, según se investiga, el individuo habría intentado sustraer especies desde el hogar de su padre, para poder reducirlas y obtener dinero para comprar drogas.

El dueño no lo permitió y al oponer resistencia su propio hijo intentó agredirlo con el cuchillo que tenía en sus manos. Ante esto, el progenitor tuvo que reaccionar, e hizo uso de una pistola debidamente inscrita la cual había adquirido hace algún tiempo para defenderse, y le disparó al sujeto.

Fue el propio imputado –por homicidio frustrado-, quien llamó de inmediato al servicio de Urgencia para que llevaran a su hijo hasta el hospital San Pablo de Coquimbo, donde permanece hasta ahora.

Además, el padre de la víctima, reconoció el hecho siendo detenido por la policía. Sin embargo, fue puesto en libertad por parte del Ministerio Público, a la espera de la citación correspondiente, aunque según la investigación de la PDI,  se trataría de un caso de legítima defensa.

Preocupantemente habitual

El jefe de la Brigada de Homicidios de la PDI, el subprefecto Jaime Rojo, más allá de lo policial, lamentó lo sucedido, pero fue categórico en señalar que hechos como este son más habituales de lo que parecen.

“El consumo de drogas y alcohol son algo común en los actos violentos al interior de las familias, sobre todo si hablamos de drogas específicas, como lo son la cocaína, la pasta base de cocaína y todos sus derivados. No así lo que pasa con el consumo de marihuana que en general provoca que las personas entren en estados letárgicos y no haya episodios de violencia en estos casos, pero en cuanto a las otras drogas sí que hay una repercusión”, precisó.

El policía enfatiza en la persona dependiente de sustancias genera una cadena violencia, que culmina en casos extremos, como el ocurrido el día martes que culminó con un padre disparándole a un hijo.

“En el caso puntual de esta semana, hay un hombre, que es consumidor de droga lo que genera que en torno a él exista toda una correlación, una violencia que lleva a su hogar, padres que están desesperados y que tratan de devolverlo al buen camino y todo termina mal. Lo que pasa es que cuando, como al parecer era el caso, la persona está en una fase crítica en cuanto a su dependencia, no va a escatimar esfuerzos para tener dinero y comprar esa droga y eso lo lleva a intentar sacar cosas de su casa, a venderlas, y ahí se producen los problemas porque obviamente que nadie va a querer que le saquen sus pertenencias. Entonces se produce una situación bastante compleja porque esto es una enfermedad”, manifestó el policía.

Instancia de rehabilitación

La directora de Senda de la Región de Coquimbo Fernanda Alvarado, también vio esta situación como preocupante, pero afirmó que como entidad, ahora lo que les queda es intentar que esta persona que fue agredida y que se encontraría en una crisis de adicción tenga instancias de rehabilitación.

“Es lamentable que se llegue a estos niveles de violencia y lo primero que hacemos nosotros es llevar a cabo la prevención, pero cuando ya las acciones producto del consumo se concretan, tenemos los programas necesario para que las personas se sometan a un tratamiento de manera gratuita. No importa la edad de la personas, eso sí, debe haber la voluntad de rehabilitarse y ahí el rol de la familia es fundamental, porque cuando una familia se involucra en el tratamiento muchas más posibilidades hay de que el tratamiento tenga éxito”, manifestó Alvarado.

Una familia destruida

Más allá del hecho policial, lo ocurrido el día martes y donde la droga fue una de las principales protagonistas, dejó a una familia destruida. Y es que, según el psicólogo y docente Gustavo Yuri, episodios como este no sólo afectan a los que están directamente involucrados.

“Aquí hay que entender que detrás de estas personas, hay madres, hijos, otros seres humanos que están detrás de los protagonistas y que están viendo cómo ambos llegaron incluso a hacerse un daño físico importante, utilizando armamento. Entonces, es sumamente complejo analizar el asunto, porque por una parte está la víctima que tiene una enfermedad como lo es la adicción, por otra parte el aparente victimario que se tuvo que defender y por otro todos los demás cercanos que seguramente están conviviendo con el problema de la persona que padece la dependencia desde hace bastante tiempo”, explicó el profesional.

Consultado respecto a la posibilidad de que una vez que transcurra el tiempo, tanto padre como hijo pudiesen recomponer su relación, Yuri se manifestó cauto y precisó que esto dependería de la cercanía que hayan tenido desde antes.

“No conocemos la historia que hay detrás, pero se puede suponer que antes pudiesen haber ocurrido hechos de esta naturaleza, no a estos niveles, pero podría haber una relación de miedo. Yo soy de la idea de que nunca hay que perder la esperanza en que las cosas pueden mejorar sobre todo si las personas dejan su dependencia al tipo de sustancias que están consumiendo y se someten a algún tipo de terapia. Aunque es sumamente complejo”, expresó. 4601i

Cómo actuar

En este caso el padre del joven tomó la decisión de disparar. Claro, era una situación límite y la tesis de la defensa propia corre con ventaja. Sin embargo, ¿Fue la reacción correcta? Para el jefe de la Brigada de Homicidios, no necesariamente. “Lo que yo siempre dio es que la violencia siempre acarrea más violencia. Entonces lo que se recomienda es tener cercanía con los familiares de manera previa, para tener la posibilidad de persuadirlos en ese momento y que en definitiva no me ataquen, pero esto tengo que hacerlo previamente, haber generado lazos de confianza con la personas que es adicta y que está en una situación bastante extrema”, explicó el policía.

 

 

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