Los 8 puntos en donde más prolifera el delito de receptación corresponden a estos lugares. Los comerciantes, en tanto, aseguran que la cifra podría darse por vendedores que llegan de paso, mientras que la autoridad llama a comprar en el comercio establecido.
Lo barato cuesta caro y la tentación es más fuerte. Claro, siempre en busca de la mejor oferta al momento de adquirir algún bien, a veces pecamos de inocentes o de “pillos” y no vemos más allá del precio.
“Este celular vale 200 mil, yo se lo dejo a 80”. La frase suena llamativa y no pocos han caído, con más o menos suerte. Y es que lo más probable es que si alguien nos hace tal descuento es que el aparato sea robado y al momento de adquirirlo también estaremos cometiendo un delito, siendo cómplices de los delincuentes.
 
COMBATIENDO EL ILÍCITO. La comercialización de bienes robados, tanto en el mercado formal como en el informal ha proliferado en los últimos años y aquello es algo que ha generado alerta en la Policía de Investigaciones. Por ello, las fiscalizaciones se han intensificado y cada cierto tiempo se efectúan catastros para determinar hacia dónde debe ir orientada la prevención y el combate del ilícito. El último estudio fue categórico y determinó con certeza los puntos en donde más se transan estas especies. En la Región de Coquimbo se detectaron 34 focos, los que corresponden a joyerías, desarmadurías y chatarrería. Sin embargo, en donde en mayor medida se da este problema es en las “ferias de las pulgas”, tanto de La Serena como de Coquimbo. De hecho, los 8 puntos de mayor proliferación corresponden a ellas. Así lo explica el Jefe de GEBRO (Grupo Especial de Bienes Robados) en la región, el subcomisario Luis Fuentes. “Es en estos lugares en donde más se produce el delito de receptación y, por ende, venta de artículos robados, así que es ahí donde estamos dirigiendo nosotros los controles. Incluso ya hemos detenido a gente”, indica.
Pero no ha sido fácil. Resulta que el grupo especializado sólo puede actuar si existe alguna denuncia por hurto o robo de una especie y muchas veces la gente que, por ejemplo, es víctima de asaltos, no las hace. Por lo mismo, el llamado es a que siempre se aviso a las policías. “Sin denuncia previa no podemos hacer nada, aunque yo esté fiscalizando y me digan que la especie es robada yo no voy a tener idea de quién es ni a quién pertenece y no puedo incautar la especie”, afirma el subcomisario.
 
FERIANTES SORPRENDIDOS. Al ser consultado, el presidente de la Federación de Trabajadores de Ferias de las Pulgas y Abastos de la Región de Coquimbo, Homero Videla, se mostró sorprendido con las cifras entregadas por la PDI. Asegura que en el último tiempo estos lugares están fuertemente regulados y que la gran mayoría de los comerciantes cuenta con permisos, por lo que ve difícil que alguien se arriesgue a cometer el delito. “El 99% de la gente de las ferias tiene permisos otorgados por la municipalidad, están sindicalizados y empadronados, por lo que me parece muy extraño, que se diga esto”, sostuvo.
Eso , reconoció que “podría ser”, que los resultados del estudios de la policía encuentren su base en la cantidad “mínima” de comerciantes “ocasionales” que llegan cada fin de semana. “Muchas veces llega gente que uno no conoce y se pone muy cerca de la feria, es lo mismo que pasa en el centro con el comercio ambulante, y a esos ‘ocasionales’ nosotros no los podemos controlar, porque llegan en el momento, venden y se van. Ahí, la vigilancia le corresponde a la misma PDI y en buena medida a los inspectores municipales, que son los que cobran las patentes”, agregó el dirigente.
 
¿INSPECCIÓN AL DEBE? Franklin Solar  es el encargado de la unidad de inspección y seguridad del municipio de La Serena. Él está consciente de que el problema dado a conocer por la PDI es real pero afirma que ellos no pueden hacer demasiado para combatirlo, puesto que no cuentan con las herramientas. “Nuestra labor es ver que haya un ordenamiento en la feria, pero no tenemos cómo saber si el producto que se está vendiendo es robado o no”, afirma.
Al ser consultado sobre por qué se permite que se instalen los “ocasionales”, fuera de los límites –quienes serían responsables de la venta de artículos robados- coincide con el dirigente -Homero Videla- en que controlarlos sería una labor demasiado difícil.  “Lo que pasa es que a veces llega gente muy tarde a vender, después de las 12, no encuentran espacio en los límites de la feria y se ponen afuera. Nosotros tenemos que centrarnos en inspeccionar en lo que es la feria misma, lo otro es una labor que también le corresponde a la policía”, puntualizó.
De todas formas, según afirman tanto Videla como Solar, en el municipio se estaría trabajando para prontamente sacar adelante una ordenanza municipal que regule a los “ocasionales,” para que pasen a tener su puesto formal, o simplemente dejen de acudir. De esta forma, se tendría mayor control sobre lo que se comercializa en el sector y se evitaría tanto la venta como la receptación
 
COMERCIO ESTABLECIDO. Cierto, la mayor parte de la comercialización de bienes robados se realizan en las ferias de las pulgas, sin embargo, el comercio establecido no se quedaría afuera. En este sentido, de acuerdo al estudio de la PDI, el foco de las fiscalizaciones estaría puesto en las joyerías, pero ningún comerciante estaría libre de “caer en el juego”, de personas que llegan a ofrecer productos al por mayor de dudosa procedencia. Por lo mismo, la presidente de la Cámara de Comercio de La Serena, Paulina Hernández, aunque descarta que en alguno de sus asociados se produzca esta situación, hace el llamado a los pequeños empresarios del centro a comprar con responsabilidad, para no incurrir en la receptación. “Por supuesto que todos debemos tener cuidado, porque involuntariamente alguien puede verse involucrado en el delito de receptación. Pero en ese sentido yo estoy bastante tranquila porque los comerciantes establecidos somos bien cuidadosos, tenemos que rendir cuentas y no vamos a comprar cualquier cosa. Ahora, de que el problema existe, es muy cierto, pero en el centro de La Serena, yo creo que está más radicado en los ambulantes”, puntualizó.
 
TECNOLOGÍAS Y NUEVAS FORMAS DE DELINQUIR. Pero la venta y receptación de bienes robados no radica sólo en las ferias, joyerías y chatarrerías. Y es que con el auge de las nuevas tecnologías, los delincuentes han encontrado en internet una plataforma ideal y rápida para vender los artículos que adquieren ilegalmente. En aquello enfatiza el coordinador regional de la brigada del cibercrimen, el inspector Lorenzo Macaya. “Hoy en día existe una verdadera feria de las pulgas virtual, y muchos sitios no tienen ningún tipo de filtro, es decir, se puede ofrecer cualquier cosa (…) En este sentido la policía de Investigaciones está muy atenta y de hecho los últimos procedimientos se han efectuado luego que se han identificado artefactos que han sido robados y están siendo vendidos en algunos páginas web (…) Lo mejor es no arriesgarse, pero si se hace una compra de esta naturaleza, la sugerencia es que la transacción sea persona a persona, que el comprador vea que existen boletas del producto y siempre sospechar si el precio del producto es muy bajo”, recomienda Macaya.
 
EL QUE COMPRA, PAGA. Sí, lo barato cuesta caro. Aquella frase con la que iniciamos la nota cobra más fuerza que nunca en este tema. Resulta que quien delinque no es sólo quien roba la especie y luego la vende, el comprador, también incurre en un ilícito grave que, como lo es la receptación tipificada en el artículo 456 Bis A del Código Penal, la cual tiene fuertes sanciones. Así lo explica el académico de la Universidad Central, el abogado penalista Carlos Esperguen. “Será el juez el que deberá determinar si la persona que compra sabía o no sabía que el artículo era robado, pero si se llega a determinar la culpabilidad, la pena establecida es de presidio menor en cualquiera de sus grados, es decir, desde 61 días, hasta 5 años y multas desde 5 hasta cien UTM”, asevera el abogado. Por lo mismo, y aquí todos coinciden, es mejor no correr el riesgo. “Existe el comercio establecido, y gente que trabaja honradamente para ganarse la vida. El llamado es a que las personas hagan sus compras con responsabilidad y no se arriesguen a verse involucrados en situaciones que los pueden perjudicar, y, además, a quienes sufren de robos, a denunciar, porque en caso de que detectemos que alguien está cometiendo alguna infracción, vamos a actuar”, precisó, desde GEBRO, el subcomisario Luis Fuentes. 

 

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