Crédito fotografía: 
Camila Estay
Según información entregada por familiares, la que estaría siendo indagada por la PDI, la joven María José Zambra (30) cuyo cuerpo fue encontrado mutilado bajo el puente El Libertador de La Serena, habría sido interceptada por un grupo de sujetos que pretendían quitarle un supuesto dinero generado por una estafa cometida desde la cárcel. Al ver que la mujer no lo tenía, y que no les dio una “respuesta satisfactoria” los individuos habrían sido mandatados para asesinarla sin dejar huellas.

En la casa de  Leidy Zambra reina la desazón y el desconsuelo. Tanto ella como los demás integrantes de la familia, han visto cómo pasan los meses y no existen avances reales, ni posibles responsables por la muerte de su hermana, María José Zambra, joven de 30 años quien fue mutilada y encontrada muerta bajo el puente El Libertador de La Serena, el día 19 de octubre del año pasado. 

Desde un comienzo los más cercanos acusaron que las policías no habían dado la importancia que merecía este caso. Claro, Zambra se encontraba desaparecida desde el día 29 de agosto, y pese a que hicieron la denuncia por presunta desgracia ese mismo día, no recibieron noticias de ella hasta que los llamaron diciéndoles que la habían hallado sin vida.

De hecho, hasta ahora, en la familia creen que el caso “ha sido postergado” y “no ha sido priorizado”, ya que tanto el Ministerio Público como la PDI, habrían centrado sus esfuerzos en los delitos que tienen que ver con el estallido social.

“Hemos tenido súper mala respuesta por parte de la PDI. Nos dicen que están trabajando en el caso, pero nosotros no creemos porque no nos informan nada y eso nos genera mucha impotencia e incertidumbre. Lo mismo ocurre con la Fiscalía, donde fuimos hace una semana y media atrás y no nos recibieron, sino que nos dieron una hora, donde se supone que nos van a decir cómo va el caso, recién para el 28 de enero”, enfatizó Leidy Zambra, hermana de la víctima.

El dolor a cuestas

Pero más allá de la investigación, la hermana de la víctima relata cómo el dolor ha dividido e impactado a la familia, quebrándola para siempre. “La Navidad y el año nuevo fueron súper tristes, es difícil pasar estas fechas e intentar disfrutar, porque se te viene a la mente lo que ella tuvo que haber pasado y te gana la tristeza y la rabia”, asegura Leidy. 

Lo  que más les preocupa son los hijos de María José, de 11 y 7 años, quienes luego de lo que pasó se fueron del lugar donde vivían en La Antena, junto a otra de sus tías. A ellos, desde la familia han intentado mantenerlos alejados de todo, y no entrar en detalles respecto de la muerte de su madre, pero saben que es difícil debido a las redes sociales, y a que no pueden evitar que lean los medios de comunicación. 

¿Se comienza a armar el puzzle?

Pero, ¿de verdad no se ha avanzado nada desde que comenzó la investigación? Según fuentes al interior de la familia de Zambra, sí existirían algunos antecedentes, y pese a que no han sido entregados en su totalidad a los parientes de la joven fallecida, la línea de investigación ya estaría bastante clara, aunque el caso es de alta complejidad y todavía no hay certeza de cuánto podrían durar las indagatorias en los que se cruzarían varios delitos y en el que habría más de una persona involucrada. 

Diario El Día realizó una investigación en terreno y cotejó antecedentes, los que finalmente corroboró con información con la que ya cuenta el grupo familiar y que les fue revelada por la propia PDI.  

Cronología

Pero vamos “al día D”, cuando la joven María José Zambra fue vista por última vez, el 29 de agosto. Aquel jueves por la mañana, Zambra se levantó y preparó a sus hijos para llevarlos al colegio. Efectivamente, llegó al establecimiento junto a los dos menores y de ello han dado cuenta testigos del recinto.

Hasta ahí todo normal. Se le vio salir rumbo al centro de la ciudad, sin embargo, en la revisión que se efectuó posteriormente de las cámaras de seguridad, no aparece en ningún lugar. Es decir, se le perdió la pista una vez que dejó a sus hijos, desde ese momento, nada se sabe con certeza, excepto que la asesinaron. 

Zambra debió haber llegado a su casa a eso de las 10.00 de la mañana a más tardar, para realizar labores domésticas y luego volver a buscar a los pequeños, pero jamás retornó. Su madre pensó que había tenido algún contratiempo, se preocupó, pero pensó que ella misma la llamaría en cuanto pudiera. 

Ya cuando eran aproximadamente las 17:00 horas de aquel 29 de agosto, y el inspector general del colegio la llamó para decirle que los niños llevaban más de dos horas esperando y que la madre no los había ido a buscar, se dieron cuenta de que sucedía algo más grave de lo que se pensaba, ya que sabían que María José nunca cometería una irresponsabilidad así con sus hijos. 

Cambios de personalidad

Esperaron un tiempo oportuno e interpusieron la denuncia por presunta desgracia. Como veían que la investigación no avanzaba, al interior de la familia comenzaron a hacer sus propias conjeturas. María José siempre había sido extrovertida, pero en el último tiempo estaba más retraída de lo normal, según consignan sus cercanos. 

Se le veía algo asustada y siempre “pegada al celular”. ¿Con quién se estaba comunicando? Presuntamente, según la investigación, la joven ya habría estado recibiendo amenazas desde hace bastante tiempo, por parte de una mujer, por una supuesta deuda, pero Zambra nunca habló de ello con su familia, quienes solo se enteraron después de su muerte. 

Una relación tóxica

El cómo había llegado al punto de ser amenazada, también es una interrogante que se estaría resolviendo según detallan sus más cercanos. 

Resulta que, desde hace algún tiempo María José mantenía contacto con un antiguo amigo y pololo con el que habían crecido juntos en la población La Antena. El problema es que este sujeto le hablaba desde la cárcel, donde a la fecha, se encuentra cumpliendo condena. 

El individuo, aun estando recluido continuaba cometiendo delitos y se dedicaba a realizar estafas telefónicas utilizando la plataforma Yapo.cl. Hace algunos meses, Zambra le habría prestado su cuenta para que se concretara una de las estafas, negocio que se concretó. El dinero involucrado habría sido del orden del millón de pesos y la víctima se habría quedado con un porcentaje y entregado el resto al sujeto. 

Pero, paralelamente, el mismo individuo continuaba haciendo estafas más grandes y en una de ellas se metió con quien no debía: Un narcotraficante que incluso, era su primo. Nada le importó, y en conjunto con otra mujer, que le sirvió de cómplice le vendieron alrededor de 4 millones de pesos en celulares de última generación que nunca existieron. 

El estafado se enteró de todo y quiso recuperar su dinero. Tenía gente en la cárcel y mandó a buscar a su primo estafador para que le dijera dónde estaba el efectivo. El sujeto, por su parte, intentaba comunicarse con la mujer a quien le había entregado los $4 millones, pero ésta lo había bloqueado de todo y se había marchado, no tenía cómo ubicarla y sabía que las personas que lo iban a ir a buscar no darían crédito a esa versión de los hechos. 

Según relatan familiares de María José Zambra, al sujeto no le quedó otra que culparla a ella. Lo golpearon y amenazaron de muerte sino les daba una explicación y aseguró que la joven madre se había quedado tanto con el primer millón de pesos, como con los otros cuatro. Con esto, presuntamente, habría firmado la sentencia de muerte de María José. 

Interceptada

Todavía no está establecido, y la tesis debe ser demostrada, pero todo indicaría que la víctima fue seguida varios días antes de que sus captores, mandatados por el narcotraficante estafado, esposo de la mujer que había estado acosando a María José por teléfono en días anteriores,  la interceptaran en algún lugar de La Serena para exigirle el dinero que supuestamente ella tenía en su poder.

Al no obtener respuesta, la habrían asesinado con un nivel de crueldad nunca antes visto en la región, mutilándola. Incluso, en su familia están convencidos de que antes de matarla la torturaron, esto porque les mostraron fotografías en las que se ve que zona de las rodillas de la mujer aparecen fuertemente dañadas lo que sería indicio de que la tuvieron apoyada en esa postura por largo tiempo. 

Hasta ahora, esta es la hipótesis que se sigue en la investigación, y de la cual se le ha informado a la familia. Por lo pronto, nada se puede dar por sentado y será el tribunal competente el que finalmente determine las responsabilidades. 

Hermetismo

Consultados, en el Ministerio Público declinaron entregar algún tipo de declaraciones. En tanto, desde la PDI, el jefe de la Brigada de Homicidios Claudio Alarcón, manifestó que no podía entregar mayores antecedentes, ni descartando lo descrito en la presente nota ni corroborándolo, ya que se trataba de una investigación en la que tenían que mantener la reserva pertinente dada su complejidad.

“Esta es una investigación de larga data, lo que hace que todo sea más minucioso. Entonces, en este momento se está haciendo cruce de informaciones, levantando más información para ir descartando y tomando líneas investigativas, que son varias en este caso”, indicó Alarcón. 

Pero llamó a la familia a quedarse tranquila, ya que en ningún momento se habría dejado de lado la investigación de María José, pese a las exigencias del último tiempo debido al estallido social. “Seguimos trabajando con la misma fuerza para esclarecer este hecho”, expresó el policía. 

 

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