Cuando se inauguró la cárcel de Huachalalume tenía una capacidad para 1600 internos, hoy se amplió para más de 2000. Desde Gendarmería indican que este factor incidiría en los hechos de violencia, mientras que en la seremía de Justicia lo descartan
Fue el día miércoles por la tarde cuando producto de un ataque con un arma corto punzante, un reo dio muerte a otro al interior de la Cárcel de Huachalalume. Se trataba de Hernán Bugueño (26), quien cumplía condena por robo con intimidación en el módulo de alta peligrosidad del recinto penal. El hecho encendió las alarmas en Gendarmería. Claro, en lo que va del 2015, ya se han registrado 4 decesos en el lugar, cifra mayor a la de todo el 2014 cuando hubo tres fallecidos producto de hechos de violencia
El director regional (S) de la institución, el Comandante Iván Betancourt, lamentó la situación, pero aseguró que es una realidad que se vive en la gran mayoría de las cárceles del país. “Nosotros tratamos de mantener a raya a la población penal, estamos haciendo constantemente fiscalizaciones, registros selectivos en los módulos más conflictivos. Todos los días incautamos algún tipo de arma hechiza, droga y licor artesanal, pero la posibilidad de que alguien que esté cumpliendo una condena cometa este tipo de acciones está siempre latente y es algo con lo que tenemos que convivir”, indicó
Consultado acerca de las variables que inciden en este aumento de muertes por riñas, fue categórico y aseguró que el incremento de los reos es un factor que incide en los hechos de violencia. Ocurre que cuando fue inaugurado el complejo tenía una disponibilidad de 1.600 plazas y hoy, se amplió a 2.318, sin haber crecido en infraestructura. “Hoy albergamos a unos 2000 internos y estamos preparados para tener el cupo de 2.318, pero obviamente que el hecho de que vayan llegando más reos de alta peligrosidad de distintos lugares del país influye en que se produzcan esta riñas. Es lo mismo que pasaría afuera, si tú vives sólo y te ponen al lado a una persona que no conoces es indudable que se produce cierta fricción, más en la población penal, es algo inevitable.”, precisa Betancourt. 
El seremi de Justicia de la Región de Coquimbo, Carlos Galleguillos, en tanto, descarta que la situación se deba a una sobrepoblación y atribuye los hechos, al nivel de peligrosidad que tienen los internos en ciertos módulos. “Nosotros siempre hemos tratado de tomar las medidas preventivas, pero siempre está la posibilidad de que ocurran agresiones por parte de los internos. Eso va más allá del número de reos, porque los conflictos se dan en los módulos de alta peligrosidad. Hay que entender que muchas veces la convivencia al interior del recinto penal está marcada por contiendas de poder por luchas internas etc.… Imagínate, si tú ves que en la sociedad tenemos un nivel de violencia que es bastante alto, en las cárceles se replica”, expresó el Seremi. 

 

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