• Leonor Knopke Zepeda, María Cecilia Zepeda y Alexandra Knopke Zepeda, hijas y esposa de Hans, uno de los carabineros que hace cuatro años perdió la vida en el trágico incidente.
Crédito fotografía: 
Lautaro Carmona
En noviembre de 2016 una persecución policial tuvo un triste desenlace. Dos carabineros que atendieron un procedimiento por robo fueron impactados por el vehículo en el cual se fugaban los seis involucrados en el ilícito. La viuda de uno de los uniformados recuerda el extenso proceso en busca de justicia.

Ayer se cumplieron cuatro años del fatal accidente que conmocionó a la región entera. Sin duda se trata de uno de los episodios más trágicos y dolorosos que recuerde la institución de Carabineros en la zona, pues dos de sus funcionarios perdieron la vida en un procedimiento a bordo de sus motocicletas, tratando de repeler un delito, que terminó con la fuga de los involucrados.

Se trata del sargento segundo Hans Knopke Briones, oriundo de Punta Arenas y el carabinero Luis Díaz Manríquez, de origen melipillano, quienes fallecieron de manera instantánea producto del impacto.

Hoy el proceso legal ya se encuentra cerrado. De los seis involucrados, dos cumplen condenas en prisión, los otros cuatro -que en ese entonces eran menores de edad- fueron absueltos por el delito de robo con homicidio, pero debieron cumplir sanciones por otros cargos. Pese aquello, según datos recabados por El Día, serían reincidentes con diversas causas, incluso uno cumple una pena de un año privado de libertad.

El general (R) Rolando Casanueva, era el jefe de la IV Zona de Carabineros en el momento en que ocurrieron los fatales hechos y recuerda que “nos afectó a todos y no solo a la institución, porque no importando nada los imputados evadieron el control de forma violenta. Fue una noticia que dolió muchísimo, porque eran funcionarios impecables, por lo que son permanentemente recordados”.

El ahora jefe de Seguridad Ciudadana del Gobierno Regional, indicó que el proceso exigió un trabajo importante de la institución uniformada en materia judicial, “porque en primera instancia se absolvió a los delincuentes, pero después en un segundo juicio se logró una condena importante, lo que nos dejó un poco de tranquilidad porque hicimos lo imposible para que así fuera”, señaló.

La sentencia

El 26 de enero del 2018, los seis acusados fueron condenados en un segundo juicio oral, poniendo fin a lo que fue un largo proceso penal. Bastián, uno de los mayores de edad involucrados y quien conducía el vehículo, recibió una condena de 15 años por robo con homicidio y nueve años por los delitos de receptación de vehículo motorizado, robo de vehículo motorizado en grado de consumado, y robo de vehículo motorizado en grado de tentado. Actualmente cumple condena en el CCP Huachalalume.

Por su parte, Dixon, el mayor del grupo y único de los seis sin antecedentes, fue absuelto por el delito de robo con homicidio, debido a que al momento de la fuga iba en el maletero del vehículo. Sin embargo, fue condenado a 6 año por los delitos de receptación de vehículo motorizado y los dos robos de vehículo motorizado (uno consumado y otro tentado). Actualmente cumple la pena efectiva en el CCP de Huachalalume. 

En el caso de Yeremi, uno de los acusados que en ese entonces era menor de edad y que cumplía con una medida cautelar de firma mensual por otro delito, fue absuelto del delito de robo con homicidio, pero condenado a dos años de internación en régimen semicerrado con programa de reinserción social, por su responsabilidad en el delito de receptación de vehículo motorizado, y tres años de internación en régimen semicerrado, con programa de reinserción social, por su responsabilidad en el delito de robo en bienes nacionales de uso público, en grado de consumado. Al día de hoy sigue cumpliendo su sanción en el programa.

En el caso de Oscar, Edwin y Bastian que tampoco cumplían los 18 años cuando ocurrieron los hechos, fueron absueltos por el robo con homicidio, pero condenados a la pena de tres años de libertad asistida especial, en su calidad de autores de los delitos de receptación de vehículo motorizado, y a la pena de 120 horas de prestación de servicios a la comunidad.

Oscar y Edwin, ambos condenados cumplen actualmente sus sanciones impuestas y su término se concretaría el 5 de febrero del 2021.

Una realidad distinta vive Bastian, quien tiene suspendido el cumplimiento de su sanción, ya que fue condenado este 2020 a un año de internación en régimen cerrado por ser el autor de un delito de robo con violencia perpetrado en la comuna de Coquimbo.

José Riquelme, quien en ese entonces fue defensor de los menores de edad involucrados en el hecho, también recordó el lamentable acontecimiento y lo que fue el procedimiento legal.

“Nosotros como defensa tratamos siempre de entender el contexto de todo, que era que al final de cuentas fallecieron dos funcionarios policiales en ejercicio de sus funciones. Sin embargo apostábamos a que mis defendidos debían cumplir por los delitos que habían cometido, que en este caso eran los robos en bienes nacionales y receptación de vehículo motorizado, pero como eran ocupantes del automóvil no se les podía hacer responsables de la maniobra que terminó con la colisión con los motociclistas”, apunta.

Una pérdida difícil de superar

A cuatro años de la muerte de los dos carabineros, María Zepeda recuerda a su esposo Hans como un buen hombre, que destacaba por ser un padre atento y preocupado, como también por tener un compromiso social inquebrantable. 17 años de matrimonio se acabaron de golpe el día del accidente y así lo recuerda en conversación con El Día.

“Han sido años difíciles, porque en un minuto de tu vida se destruye todo y ves que el hombre con quien compartiste por años ya no va a volver. Cuando Hans perdió la vida, nuestra hija tenía un año y 11 meses, y la mayor solo cinco. Teníamos un matrimonio perfecto y todo cambió de golpe. Fue difícil tener que hacerme cargo sola y seguir trabajando”, enfatiza.

Sobre la sentencia del caso, María apunta a que no tiene “nada que decir” y en cuanto a la condena, comentó que “el conductor era el culpable, no los menores, pese a que ellos podrían haber forzado a detenerlo. El hecho causó gran conmoción en el país y en primera instancia se dijo que era un accidente de tránsito, pero en un segundo juicio se pudo comprobar que había sido intencional, y que el auto se utilizó como un arma”. 

 

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