• El primer atentado contra don Gabriel
    El primer atentado contra don Gabriel
Mientras en La Serena condenan el reciente ataque al monumento del ex Presidente, muchos recuerdan cuando un artefacto explosivo destrozó la estructura hace 26 años, lo que obligó a una larga restauración.

“Es una vergüenza y falta de respeto hacia un importante Presidente de nuestro país y además un serenense. Creo en la libertad de expresión, pero hay que guardar cierto respeto a la comunidad, hacia todos los vecinos de la ciudad de La Serena y a todo un país”. Las palabras son del gobernador provincial de Elqui, Pablo Argandoña, tras conocer del atentado del pasado lunes en la Plaza Gabriel González Videla. Ese día quedó al descubierto la acción anónima de unos vándalos, que mancharon con pintura y consignas políticas la imagen del Hijo Ilustre de la ciudad.
Pero no es la primera vez que alguien atenta contra este monumento. Algo mucho peor ocurrió el 15 de noviembre de 1986, aunque obviamente en otro contexto político e histórico. Era pleno período del gobierno militar y las protestas ya se habían convertido en algo habitual en el país. Fue en esas circunstancias que a las 21:45 horas de ese sábado, un artefacto explosivo alteró la tranquilidad que había en el centro de La Serena. El objetivo había sido la estatua de bronce del ex mandatario, con un bombazo cuya onda explosiva también destruyó los vidrios de las oficinas de servicios públicos que colindan con la plaza, además de los del hotel Francisco de Aguirre. El museo histórico igual sufrió daños.

La noticia fue titular en la portada de diario El Día del domingo 16 de noviembre: “Atentado a monumento a don Gabriel”. Allí se recogieron las primeras impresiones desde el sitio del suceso. Además, justo media hora después, hubo un corte de luz parcial en el centro de La Serena, aunque supuestamente sólo por una baja de voltaje. En tanto, hasta la Plaza Gabriel González Videla llegó personal policial y una gran cantidad de público, que observó los destrozos causados. Lo más llamativo fue que la estatua había perdido por completo su pierna derecha. También estaba muy dañado su pedestal. En tanto el alcalde de La Serena, Lowry Bullemore, daba instrucciones tratando de salvar el resto de la estructura, inaugurada en 1981.

EL DÍA DESPUÉS. La claridad del domingo permitió apreciar todos los daños producto del atentado. Carabineros explicó en el lugar que los autores del atentado debían ser personas muy bien adiestradas, ya que se arriesgaron demasiado. Esto porque la base donde se afirma la figura de bronce mide 2 metros, lo que implicaba tener que operar en altura y medio de una plaza muy iluminada. Además, para tomar una idea de lo que fue la explosión, se explicó que la pierna del monumento fue arrancada y hecha volar más de 7 metros, tras ser levantada por los aires como una hélice. Y eso que pesa 80 kilos. El resto del cuerpo también lucía seriamente afectado. Sobre los vándalos responsables del hecho, se habló de una pareja de pololos sospechosos del tema, pero nunca se les pudo demostrar nada.

Durante la mañana, en una operación que demoró varias horas, se procedió a retirar la imagen usando una grúa de El Romeral, con personal del municipio y de otras empresas que colaboraron espontáneamente. Fueron 1200 kilos que se levantaron, para llevar la estatua hasta una fundición para restaurarla. Todo esto en medio de cientos de personas que se agolparon para presenciar el procedimiento, despidiendo con pañuelos blancos a la estatua cuando era subida al camión que la llevó hasta las maestranzas de El Romeral. Algunos de los presentes incluso lloraron y además se escuchó fuerte el grito de algunas mujeres que decían “¡vuelva pronto don Gabriel!”.

En el mismo lugar, entendidos en la materia manifestaron que el costo de la reparación ascendería a los 200 mil pesos. Ello incluía el arreglo de la pierna derecha y el levantar la base que también quedó muy afectada. Para la labor se tomó contacto con un escultor de Santiago, Galvarino Ponce. En tanto, tras llevarse la escultura, las labores se concentraron en limpiar la plaza Gabriel González Videla de todos los escombros. Además las oficinas públicas quedaron inundadas con vidrios quebrados, así como el museo que fue la casa del ex mandatario y el hotel Francisco de Aguirre.

REACCIONES. Una de las personas que estaba más afectada por este atentado fue la viuda de don Gabriel, Rosa Markmann, conocida también como la señora Miti. Ella permaneció en todo momento observando cómo se llevaban la estatua. “Qué puedo decir, sólo lamentar que esto suceda. El daño a un bien de la ciudad es para lamentarlo. Por otro lado, con poner bombas no van a borrar la gran labor que cumplió Gabriel ni van a restar el cariño que la ciudad siente por él”, declaró. Antes de seguir observando en silencio, la señora Miti sostuvo que “sólo puedo agregar que agradezco a toda la gente que se me ha acercado para señalar su repudio al acto vandálico”.

Otro que también expresó su opinión sobre el hecho fue monseñor Francisco José Cox, quien manifestó que “esto es lamentable, pues se ha atentado contra un símbolo muy importante para la zona. Este es un signo más que nos indica cómo nuestra patria necesita la venida del Mensajero de la Vida, porque este atentado pudo costar vidas”. Esto en referencia a la venida del Papa Juan Pablo II, que se concretó al año siguiente. Precisamente, en su visita a La Serena, el Papamóvil pasó frente a la plaza y al monumento restaurado de Gabriel González Videla, por calle Matta. El sumo pontífice bendijo a quienes lo saludaban desde ese lugar, incluyendo un grupo de niños que brindaba un esquinazo de cueca.

El alcalde de la época, Lowry Bullemore, expresó por su parte que “la ciudadanía debiera tener muy en consideración lo ocurrido, pues esto es el fiel reflejo de lo que son capaces estos sujetos de mentes enfermas, criminales, que nada miden con tal de provocar daño y hasta arriesgar vidas, porque en esta plaza comúnmente se ven pasear a familias completas. Desde luego que el atentado merece todo nuestro repudio”. Semanas después la estatua del responsable del Plan Serena volvió a su lugar y no sufrió mayores atentados, hasta el ocurrido este lunes por parte de sujetos que aún no han sido identificados.

RAYADOS AL REFUNDADOR . En agosto del año 2009, justo cuando se celebraba el aniversario de la ciudad de La Serena, quedó al descubierto con los primeros rayos del sol un atentado a la estatua del español Francisco de Aguirre, el refundador de la ciudad. El monumento fue rayado con pintura en su escudo y en la base con aerosoles. También se podía leer la frase “Huanhualí vive”, criticando las matanzas de indígenas que hizo este conquistador en la zona. Había panfletos en el lugar calificándolo de “genocida”.

“Es una situación muy incómoda, muy inconfortable, que nos obliga a pensar en caminos jurídicos que tomar al respecto”, señaló en aquella oportunidad el alcalde de La Serena, Raúl Saldívar. Un amplio sector de la comunidad criticó este atentado al patrimonio cultural de la segunda ciudad más antigua de Chile, especialmente en el contexto de su aniversario que se vio manchado por el atentado.

 

 

Contenido relacionado

- {{similar.created}}

No hay contenido relacionado

Cargando ...

 

 

 

 

 

 

Diario El Día

 

 

 

X