• En el Mall de La Serena sigue el recuerdo de una lamentable jornada.
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En la mayoría de los casos, las empresas se hicieron responsables por las pérdidas. Pero, cuando esta situación se hace repetitiva, cambia el tenor. Trabajadores de diversas áreas, en relatos anónimos, comentaron su experiencia, con dispares resultados.

A raíz del lamentable hecho sucedido la noche del pasado miércoles, donde el trabajador de una tienda deportiva falleció tras perseguir  a un ladrón que se había dado a la fuga con productos no cancelados, El Día decidió conocer la realidad de los empleados de diversas áreas y cuáles son los protocolos que los empleadores les ofrecen ante estos casos.

 

Condicionados

Atendiendo un local en el Mall de La Serena una trabajadora recibió nuestra visita. Sin problemas pero guardando su identidad, se refirió al tema, del cual se mostraba bastante al tanto.

“Legalmente no pueden ponerte una clausula o decirte que si se roban algo es tu culpa y debes responder por ello, pero te condicionan psicológicamente de manera indirecta. Oye, ya va una, dos perdidas. Te dan ejemplos de otros trabajadores que han sido despedidos por los mismos casos. Eso es una presión y pasa en todas las tiendas”, indicó.

Sobre su experiencia en el local donde se desempeña, dijo que “acá no nos descuentan nada si nos roban. Tampoco nos hacemos problemas, porque es poco lo que podemos hacer en ese sentido”, explicó.

 

Falta de celeridad

 Seguimos el recorrido y nos recibió un vendedor de una tienda de ropa. Con tres años trabajando en el recinto, ya ha sido víctima cuatro veces de robos. “Me han robado gente que viene bien vestido y con maletín en mano. Lo descuidé un segundo y me sacó tres gorros y salió corriendo”, comenzó diciendo.

De paso, aprovechó de cuestionar los protocolos de seguridad. “Mucho tampoco puedo hacer. Si me están asaltando, toco el botón de pánico y se demora, porque es una señal que se emite a Santiago y de ahí le avisa a la seguridad. Se demora entre 15 y  20 segundos en llegar allá y luego depende de donde estén los guardias vienen, sumándole otro tiempo más. En eso ya pasó todo”, reveló.

Finalmente, explicó que en caso de hurto hay variantes que pueden condicionar las acciones a seguir. “Si yo estuviera mirando el celular y hay alguien robando al lado mío es distinto, es mi responsabilidad. Pero es distinto si yo estoy atendiendo y me asaltan, ahí no tenemos nada de qué hacernos responsables”, sostuvo.

 

Distintas experiencias.

Otro testimonio al que logró acceder El Día, sucedió en el área de la gastronomía, donde  el entrevistado trabajó atendiendo en un local de la Avenida del Mar, donde si bien, no lo vivió en primera persona, una compañera, cercana a él, lo sufrió. “La gente que estaba en su mesa simplemente se fue. Se revisaron las cámaras y al comprobar que el local efectivamente estaba lleno y no se podía tener un control total de todas las mesas, no se le descontó nada y el encargado del local entendió la situación”, expuso.

Algunos kilómetros más al norte, conocimos otro caso similar, pero con diferentes aristas. El entrevistado, que también trabajo de garzón, recordó que ante la fuga de algún cliente “te descontaban el 50% de la mesa, aunque si era primera vez, se te perdonaba”, dijo.

Eso sí, reconoce que eran parte de las condiciones estipuladas con el empleador. “Te lo advierten y dejan claro desde antes, al momento de entrar”, cerró.

 

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