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Desde poner en peligro la integridad física, hasta pasar de víctima a victimario, son algunos de los riesgos de enfrentarse a los delincuentes sin la policía de por medio. Esta semana sucedió un caso en Ovalle, y el presunto antisocial podría presentar acciones legales si se sintió agredido. De igual forma, al ser grabado, puede acusar injurias o calumnias con publicidad en contra de quienes difundieron su imagen, un lío en el que, según expertos, la gente toma parte ante la sensación de impunidad frente a la delincuencia.

Esta semana, los vecinos de Barraza (Ovalle) no aguantaron más. Cansados de los frecuentes delitos que les ha tocado vivir últimamente, el día lunes por la noche decidieron tomar la justicia por sus propias manos.

Eran alrededor de las 23:00 horas cuando un vecino vio a tres antisociales al interior de una vivienda particular. En ese momento, gritó y comenzó a pedir ayuda y los demás vecinos salieron inmediatamente tras el individuo para darle captura.

Los persiguieron, y pese a que dos de ellos lograron darse a la fuga, los habitantes del sector armados con palos o con lo que pudieron para protegerse, dieron alcance a uno se los sujetos, dejándolo retenido a la espera de la llegada de Carabineros.

No había víctimas

Inmediatamente, y con la emoción del momento los vecinos sacaron sus teléfonos celulares y grabaron al sujeto para “funarlo”, el problema fue que al llegar la fuerza policial, no se presentó ninguna víctima del presunto robo, sólo se señalaba al sujeto como delincuente habitual en el sector. “Se le hizo un control de identidad y este sujeto tenía una orden pendiente del tribunal de garantía de La Serena por el delito de robo con intimidación, quedando bajo la custodia de Gendarmería siendo trasladado hasta La Serena para la audiencia pendiente”, indicó el capitán Hugo Navarro de la Tercera Comisaría de Ovalle.

Una delgada línea

En este caso, aparentemente, no hubo lesiones en contra del presunto antisocial, aunque todo podría variar dependiendo del testimonio del sujeto. Resulta habitual en este tipo de casos, que los individuos sí acusen golpes por parte de sus captores, y, ciertamente, también es común que con la adrenalina del momento sumado a la rabia, éstos se produzcan.

Si es así el antisocial está en todo su derecho de interponer acciones legales contra las personas que los detuvieron, quienes, así de rápido pasarían de víctimas a victimarios. Por lo mismo, cuando se realiza una detención ciudadana hay que tener sumo cuidado para no “cruzar la línea” que separa lo legal de lo ilegal.

Al filo de la ley

Según explica el abogado y académico de la Universidad de La Serena, Carlos Galleguillos, lo que hicieron los vecinos de Barraza, se ajusta perfectamente a derecho de acuerdo a la legislación actual chilena, siempre y cuando, “no se les pase la mano” y no se tomen atribuciones que no les corresponden.

Esto está contemplado en el Código Procesal Penal, en su artículo 129 que establece la posibilidad de que se realicen este tipo de detenciones en caso de flagrancia.

La disposición legal implica que cualquier ciudadano, al sorprender a otro cometiendo un delito, puede retenerlo, haciendo entrega inmediata a la policía. “El único objetivo de esta figura legal es que el individuo que comete la acción ilícita sea entregado al ente pertinente”, aclara el profesional.

Galleguillos agrega que en ningún caso es aceptable la violencia, ya que puede ser penada. “Nadie puede usar la fuerza desproporcionada al momento de detener, ni siquiera Carabineros de Chile, ni mucho menos caer en la agresión. La tortura u otro tipo de vejamen no están contempladas, sino penadas por nuestro ordenamiento jurídico”, asevera.

Los delitos más comunes en los que se incurre cuando se efectúa una detención ciudadana, son los de lesiones, que van desde leves hasta graves. “Por eso el llamado a las personas es que si van a ejecutar una detención, sean sumamente cuidadosas, que sólo retengan al antisocial, para que ellos mismos no tengan problemas más tarde”, manifiesta el abogado.

Otros problemas para los ciudadanos

Ya lo dijimos, si individuo es agredido podría efectuar acciones legales contra sus captores ciudadanos, incluso aunque sea culpable de los delitos que se le imputan. Y existen otras irregularidades en las que las personas podrían incurrir, por las que pueden ser sancionadas.

De hecho, la gente de Barraza, cometió este error. Es totalmente ilegal, por ejemplo, grabar al individuo y “funarlo”, tomando en cuenta la presunción de inocencia. “El sujeto puede ejercer acciones legales, y también un recurso de protección para que las imágenes no se difundan. Incluso puede presentar una querella por injurias y calumnias, teniendo presente el principio de inocencia”, sostuvo el abogado, dejando claro que, en el caso de Barraza, los vecinos ya están corriendo ese riesgo por haber difundido las imágenes del individuo, sobre todo, porque resultó que no hubo denunciantes.

Y la situación se complica cuando el retenido por la ciudadanía es un menor de edad, algo que vemos con frecuencia tanto en la televisión como en las redes sociales. “Aquí es ilegal tomar imágenes de cualquier tipo, mucho menos el rostro, atendiendo el especial catálogo normativo que les rige”, precisó el profesional, agregando que si se configuran todas estas irregularidades en la detención ciudadana, ésta podría ser ilegal, y por ende favorecer al delincuente, si el juez lo califica de esta manera. “La detención no es solo una figura jurídica sino que también de facto. Está tratada en constitución, en tratados internacionales y en la ley. Debe cumplir con estándares rigurosos, por eso es que está asignada a los funcionarios policiales y sólo excepcionalmente a cualquier ciudadano. Por lo tanto, siendo la detención ciudadana una excepción debe tener una interpretación restrictiva y aplicarse de manera rigurosa como lo consigna el ordenamiento jurídico”, finalizó el abogado Galleguillos.

Carabineros llama a “no arriesgarse”

El mayor de Carabineros Francisco Aravena, subprefecto administrativo de la Prefectura de Coquimbo, también hace hincapié en los peligros en los que se puede incurrir al participar en una detención ciudadana, por lo mismo, al igual que el abogado, hace el llamado a que esta facultad legal que tienen todas las personas, se realice de manera responsable y, sobre todo, sólo en caso de flagrancia y excepcionalidad.

“Hemos visto muchos casos en que las personas que son sorprendidas en flagrancia cometiendo delitos, llegan a transformarse en víctimas debido a que no se da cumplimiento a la figura, sino que se cae en excesos, como los golpes. Entonces el acto lícito de la detención se transforma en un acto ilegal y arbitrario”, precisó el policía.

Aravena entiende que la gente puede tener una sensación de inseguridad que la supera, y debido a esto descargar su rabia cuando se ve enfrentada a estas situaciones, pero esta no es la idea, ya que se va generando una escalada de violencia.

“Es importante que la gente entienda que esta figura legal es para ayudar en la seguridad, no para desquitarse, porque si es así, lo que hacemos es caer en el juego de ellos (los antisociales). En cualquier caso, nosotros no podemos avalar la violencia hacia una persona, por más que sea un delincuente, porque ellos también tienen sus derechos”, especificó el mayor, agregando que siempre, “hay que limitarse a lo que dice la ley”.

Justicia por las propias manos

Lo de los vecinos de Barraza coincide con las cifras entregadas por el diputado por la Región de Coquimbo, Matías Walker, quien solicitó un informe a la Dirección General de Movilización Nacional de Chile, que regula la tenencia de armas en el país.

Las cifras fueron preocupantes, ya que se han incrementado de manera sostenida, pasando de 84 durante el primer semestre del 2017 a 95 el 2018, mientras que este 2019 la cifra fue de 118 en el mismo lapso.

Algo que develaría que la gente quiere hacer justicia por sus propias manos. “Quedé muy alerta cuando recibí estos datos. Lo que tenemos aquí es que hay un aumento progresivo de la gente que se está armando, lo que, creo yo es bastante peligroso y habla del miedo y la necesidad de defenderse que existe hoy en día frente al tema de le delincuencia”, especificó Matías Walker.

Una mala sensación

Lo expresado por Walker se condice con lo que manifiesta la jefa de la defensoría Regional, Inés Rojas, quien sostiene que esta clase de expresiones tienen que ver con la sensación de inseguridad existente y la “falta de justicia”. Enfatiza en que las personas están en su derecho a ejercer estas detenciones, pero sólo en cuanto la ley las regule, y con los límites establecidos, “sólo como una forma de retención. Es decir, mantener a la persona a resguardo, a la espera de que llegue la policía, que son los únicos que pueden hacer una detención propiamente tal”, asevera Rojas.

De igual forma, explica que lo que se busca con las detenciones ciudadanas es evitar la huida del delincuente, no castigarlo en el acto. Pero admite que muchas veces las personas se sienten con cierta impunidad y rabia en el momento, lo que los lleva a actuar de manera desmedida.

“El análisis que nosotros hacemos es que las personas están más empoderadas en el ámbito del delito y tienen una percepción de que a los delincuentes no se les da el castigo que ellos creen que se les debería dar, por ello toman acciones propias, lo que es bastante peligroso, porque  después  deben hacerse responsables de las lesiones que presente la persona que ha sido retenida”, precisó.

 

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