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El Día
El alto mando de Carabineros descarta que en la Región de Coquimbo existan “renuncias masivas” como habría ocurrido en otros lugares del país. Pero admite que desde el 18 de octubre han tenido que cautelar con mayor celo la salud psicológica de los funcionarios. A su vez, insiste en que cada problema disciplinario, incluidas las violaciones a los derechos humanos, son investigadas y, pese a la desaprobación que tiene la institución, llama a la ciudadanía a confiar ya que ellos también son parte de la sociedad “pero tenemos un mandato constitucional de restablecer el orden público”, expresó.

En los últimos días, a través de investigaciones periodísticas se ha develado una eventual crisis interna en Carabineros tras el estallido social. Se habla de un aumento de renuncias respecto a años anteriores y de la gran cantidad de sumarios administrativos en curso por consumo de alcohol y drogas.

Aquello, según las publicaciones, sería consecuencia de un desgaste particularmente en los funcionarios de menor grado, quienes se habrían llevado la carga de lo ocurrido en el país a partir del 18 de octubre del 2019. 

La informaciones llegan justo cuando la institución, ampliamente cuestionada y con niveles de desaprobación histórico, se prepara para enfrentar un 2020 agitado, buscando recuperar el status perdido luego del quiebre con parte de la ciudadanía. 

Pero a nivel local, ¿se vive la misma realidad que describen los reportajes? Al menos respecto a los funcionarios renunciados el general Jorge Tobar, Jefe de la IV Zona policial, afirma que en la Región de Coquimbo ha ocurrido lo contrario, aunque admite que el nivel de estrés y las atenciones psicológicas de los uniformados han aumentado. 

-¿Han existido renuncias de funcionarios más allá de lo normal en la zona? 

“Lo que plantean otros medios escritos respecto a lo que serían masivas renuncias, ese fenómeno acá en Coquimbo no se ha presentado”. 

-¿Pero igualmente hay renuncias dentro de lo normal?, ¿o no hay?

“A ver, lo que pasa es que el éxodo de Carabineros viene dado desde razones de carrera funcionaria, que cumplen los años y se van al retiro. Hay otras de carácter disciplinario, otras por enfermedad, etc… Pero cuando hablamos de renuncia, aquí en Coquimbo esas situaciones al menos son menores”. 

-Sin embargo, esto sí se estaría produciendo en otros lugares. ¿A qué lo atribuye? 

“No tendría cómo responderte porque primero para hacer ese análisis tendría que enfrentar esa situación de carácter de zona, que no se me ha presentado. Por lo tanto, el análisis tendría que comprender los factores y variables que pueden haber suscitado esas renuncias los cuales yo como jefe de zona no las veo acá”. 

-Cada zona es muy diferente además…

“Claro, cada zona tiene complejidades socioculturales, sociopolíticas distintas. Valparaíso, por ejemplo, es una región de grandes complejidades, y hablo de complejidades como que es puerto, son muchas ciudades, y por lo tanto no se puede comparar así como así con otros lugares para hacer un análisis”. 

-Pese a que no han aumentado las renuncias en la zona, me imagino que se han suscitado situaciones de estrés y un tema psicológico importante en la institución. ¿Cómo lo manejan? 

“Por supuesto. Eso no se puede negar. Ciertamente que el fenómeno sociopolítico del mes de octubre, que tiene una multiplicidad de formas de expresión, pero todas esas expresiones se traducen para nosotros en una mayor cantidad de demandas de servicios. Durante dos meses estuvimos prácticamente sobreexigidos, respecto de una anormalidad que históricamente Carabineros nunca había vivido como institución. Por lo tanto, ciertamente que eso tiene un impacto en la psicología de los carabineros. Y referente a eso hemos tomado varios cursos de acción respecto con apoyo al personal, porque hay un impacto. Uno de esos impactos podría ser renunciar, pero a pesar de eso en Coquimbo, aunque el estallido ha sido tan fuerte o más que en otros lugares, no se ha manifestado en renuncias”. 

-Si un carabinero llega a la comisaría luego de un procedimiento policial sintiéndose mal psicológicamente, ¿cómo se procede? 

“Hay centros médicos de Carabineros de asiento regional que tienen establecidos protocolos específicos para atender estos procedimientos, con médicos psicólogos y asistentes sociales. Así que claramente hay una forma determinada y preestablecida para atender los requerimientos del personal en esa línea”. 

Crisis interna

-Existe una alta tasa de sumarios por alcoholismo, drogas y además temas de suicidios en la institución, tal como aseveró una investigación periodística. ¿Cómo sobrellevan estas problemáticas?  

“Mire, yo la verdad es que tuve la oportunidad de leer ese estudio que hace CIPER, pero me parece que desde el punto de vista de la metodología de la investigación, tengo muchos reparos, por tanto creo que los contextos no son tomados en cuenta. Por ejemplo, el alcoholismo ¿no es un problema nacional? Hay entidades internacionales que han señalado los problemas de alcoholismo que hay en Chile, con respecto de muchos otros países en el mundo y los funcionarios de carabineros forman parte de ese contexto nacional.

Entonces, siempre para hacer un análisis hay que partir deductivamente, de lo general a lo particular. Aquí yo pienso que empezaron al revés y solamente se quedaron en el factor que provoca la inducción. Yo no puedo negar que en Carabineros ciertamente tenemos de vez en cuando situaciones de alcoholismo en el personal, eso es un hecho. Y además, tenemos situaciones disciplinarias derivadas del consumo de alcohol, pero, otro factor importante, es que si desde CIPER se enteran de estas situaciones es porque Carabineros lo lleva a un terreno documental. Es decir, no hay una actuación pasiva nuestra frente a estas problemáticas”. 

-Hay sumarios…

“Claro, hay una permanente acción institucional tendiente a la prevención y control. Pero de un problema que no es de Carabineros, de un problema que es nacional, social y de salud”. 

-Respecto a las drogas, hay incluso imágenes de Carabineros inhalando cocaína. Esa situación ¿es real y cómo la enfrentan?

“Mire, yo en mi carrera de 34 años de servicio, jamás he sido testigo de un carabinero consumiendo drogas durante un servicio policial. No lo he visto jamás, y las imágenes que se han difundido tendrán que ser investigadas tal como es nuestra política”.

-¿Pero usted da crédito a estas investigaciones periodísticas o por esos errores que señala, no le preocupan?

“Mire, yo creo que los medios de comunicación tienen que hacer periodismo de investigación, eso es muy importante para una democracia, es fundamental. Tenemos el ejemplo de la película Spotlight que trata sobre el diario de Boston que tiene un equipo de investigación que empieza a desentrañar los casos de pedofilia en la Iglesia Católica. Es súper importante, pero más allá de lo importante que sea, uno también puede tener una mirada respecto de los métodos que se utilizaron para obtener un resultado en la investigación”. 

Supuesto clasismo

-Se habla de situaciones de clasismo en la institución. De marcadas diferencias entre oficiales y suboficiales. ¿Es esta una de las cosas que hay que cambiar? 

“A ver, creo que este tema es súper claro. Hagamos una analogía con un organismo privado. Si representas al organismo privado desde un punto de vista organizacional, tienes al ámbito gerencial, técnicos y ejecutivos. Y eso tiene una relación directa con los niveles alcanzados de educación. Ciertamente que si vas a una empresa que se dedica a la construcción los niveles gerenciales están integrados por gente con educación universitaria que tienen que conceptualizar la realidad para tomar las decisiones de empresa.

Después vienen los niveles medios donde también hay personal que es universitario y con educación técnica que llevan a cabo la operación, y finalmente hay niveles ejecutivos que son los trabajadores en general. Cada uno de ellos provenía de sectores universitarios o técnicos. Por lo tanto, lo que hace Carabineros, lo que hacen las Fuerzas Armadas, es una réplica de lo que ocurre socialmente en estos términos”. 

-¿Cómo así?

“Es decir, en Carabineros están los suboficiales que son los que reciben la educación universitaria y está el personal que recibe la educación de carácter técnico. Eso pasa en todas partes del mundo”.

-¿No podríamos hablar de clasismo según usted? 

“Para nada. Por ningún motivo. Me gustaría que una persona me demostrara cuál es el clasismo que hay detrás de eso, porque yo a esa misma persona le diría a qué parte de estos segmentos pertenece, si se siente desplazado, si se siente discriminado. Si en el fondo lo que hace Carabineros es distribuir al personal. Si nuestro personal técnico es muy importante, como lo es en todas las organizaciones. Claro, uno dice para dónde tenemos que ir, pero cómo podemos llegar, eso lo ven los técnicos. Por tanto, no estoy de acuerdo para nada cuando se quiere instaurar un concepto de lucha de clases a situaciones que son normales en cualquier organización del mundo, sea estatal, militar o civil”. 

-¿Por qué no se pueden hacer sindicatos? Es una de las ideas que han dado personas que acusan que hay funcionarios de bajo rango que son “explotados”

“No se puede desde el punto de vista de cómo estamos normados actualmente. Somos una institución cuya función es policial pero tiene un estatuto jurídico militar y que provee a la nación de un servicio que es inalterable. Se han visto en otras latitudes del mundo que cuando las policías se declaran en huelga los resultados son desastrosos”. 

Lo que viene

-El nivel de desaprobación a Carabineros sigue en aumento. ¿Cómo ve lo que va a suceder este año?, ¿cómo se soluciona ese quiebre que se generó con parte de la sociedad civil? 

“Mire, nosotros no estamos en pugna con nadie. Con ninguna parte de la ciudadanía. Es más, ni siquiera los carabineros estamos en pugna con los manifestantes violentos, tampoco con el joven anarquista, con el antisistémico. Con nadie, necesitamos que la gente entienda que somos parte de la sociedad, pero que tenemos un deber que es el mantener del orden público, tenemos un deber con la seguridad pública. Ahora bien, en ese restablecimiento del orden público hay una situación controvertida con algunos sectores de la sociedad que se expresan violentamente en la calle, pero mi filosofía de acción no está entrar en pugna con alguien”. 

-¿Han aumentado las capacitaciones en derechos humanos a raíz de todo lo que ha pasado?

“Por supuesto. Ningún carabinero puede obviar los derechos humanos para tomar una decisión operativa”. 

-Pero pareciera ser que muchos Carabineros sí los obvian… 

“Mire, voy a hacer alusión a una encuesta que realizó el Instituto de Derechos Humanos en el 2018, en donde se suscitó una paradoja que no es tal. En la primera pregunta consultaban a la gente cuál era la institución que ellos pensaban que violaba más los derechos humanos y la gente respondió que Carabineros, y la segunda consulta era qué institución creían que más defendía los derechos humanos y la gente también respondió que Carabineros de Chile.

Eso ocurre porque nosotros estamos en todo, en todos los lugares, en todas las situaciones, siempre estamos en todos los hechos, como ninguna otra institución del Estado, estamos en todas partes, y ciertamente eso tiene como consecuencia que exista situaciones complejas, gente que tenga una mirada respecto a nosotros y los Derechos Humanos distinta de la que nosotros siempre tenemos que ver. Pero son temas controvertidos, que muchas veces llegan a tribunales y ahí se establece si se han violado o no los Derechos Humanos”. 

 

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