Crédito fotografía: 
Alejandro Pizarro
Reconocen que están preocupados y sienten miedo de denunciar abiertamente lo que ocurre en su barrio por temor a represalias. El asesinato de una persona a mediados de marzo sería un hecho límite y buscan que las autoridades y las policías tomen cartas en el problema o de lo contrario la delincuencia se apoderará de todo.

Residentes y vecinos de los departamentos ubicados en calle Benavente en La Serena, denunciaron que a lo menos un par de estos domicilios estarían siendo utilizados como prostíbulos y para venta de drogas, por lo que piden que las autoridades y las policías intervengan.

Si bien no quieren identificarse al hacer la denuncia, por temor a represalias, precisan que desde que llegaron a residir al lugar algunos extranjeros comenzaron las fiestas y pronto se dieron cuenta que a lo menos dos departamentos están siendo utilizados como prostíbulos, produciéndose un “desfile” de desconocidos por el barrio, el que se les ha tornado inseguro.

Plantean que ya han denunciado a la policía lo que está ocurriendo, por lo que esperan que tomen cartas en el asunto.

Explican que el problema ha sido tratado a nivel de la unidad vecinal del sector, ya que los residentes de manera individual temen hacer denuncias.

“Este era un barrio muy tranquilo, pero en el último año se ha puesto malo, nos da miedo hasta para salir de nuestros departamentos, porque siempre anda gente extraña que no vive acá. Día y noche se ve a desconocidos que van especialmente a un departamento que sabemos que funciona un prostíbulo, pero nosotros no podemos hacer nada”, señala un habitante de uno de los blocks.

Detallan que la situación se puso especialmente delicada hace unos tres o cuatro meses, cuando uno de los departamentos de un cuarto piso fue arrendado por extranjeros, al parecer colombianos.

“Primero, comenzaron a poner música fuerte y a hacer fiestas y al poco tiempo nos dimos cuenta que llegaban mujeres y empezaron a desfilar hombres que entraban y salían, lo que se ha hecho permanente, el barrio se puso muy malo con la llegada de estas personas”, señala una de las vecinas, quien agrega que el 21 de marzo pasado asesinaron a una persona en el sector, a los pies de los departamentos, una situación que los conmocionó, ya que nunca había ocurrido un hecho de sangre en su barrio y creen que todo es parte de la delincuencia que ha llegado al lugar.

La víctima del homicidio al que hace mención la vecina era Marcelo Caqueo Urizar, un destacado cirujano dentista y kinesiólogo ariqueño. Caso que está siendo investigado por la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones, quienes creen que se trataría de un intento de asalto al profesional por parte de desconocidos que se dieron a la fuga.

Los residentes precisan que en el lugar también venden droga y que llegan personas hasta en bicicleta y luego se retiran.

Uno de los habitantes antiguos de los departamentos precisa que vive hace más de 40 años allí y coincide con los otros vecinos en que ese siempre fue un barrio tranquilo, habitado en su gran mayoría por adultos mayores.

Sin embargo “la tranquilidad ya es cosa del pasado, mucho alcoholismo y droga y ahora el comercio sexual. Yo esto lo he denunciado a Carabineros y enviaron a un funcionario a hablar conmigo, yo le expliqué todo lo que estaba ocurriendo”.

Consultada la policía uniformada sobre lo que están denunciando los vecinos, declinaron referirse al tema.

 

Más control

Los vecinos y vecinas del lugar solicitan más control a las autoridades, ya que según denuncian, ni siquiera respetan el toque de queda.

“A nosotros nos da miedo decir algo, porque no sabemos si estas personas tomarán represalias contra nosotros”, señalan.

De todas formas dicen que la Junta de Vecinos habría informado a las autoridades sobre el problema de inseguridad que vienen teniendo hace algún tiempo y esperan que se haga algo para que la delincuencia y las drogas no terminen por dominar toda la población.

“La Población Francisco de Aguirre, hasta hace poco fue una comunidad muy tranquila, pero de un tiempo a esta parte se ha echado a perder mucho. Hace tres meses en un block hay un prostíbulo, donde hay chilenos y colombianos que tiene nexo con otro prostíbulo que está en la casa del lado de una botillería”, menciona un antiguo habitante.

Afirma que incluso tiene patentes de vehículos que llegan con frecuencia al sector.

La situación se ha tornado cada día más complicada para los residentes y afirman que después del asesinato el temor ha aumentado y los vecinos  solo anhelan poder recuperar la tranquilidad que tenían desde que llegaron a vivir al lugar.

 

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