• Alejandro Pino Uribe: “Hay gente que hoy día tiene  40 años y opina sin haber conocido el contexto total”
    Alejandro Pino Uribe: “Hay gente que hoy día tiene 40 años y opina sin haber conocido el contexto total”
El 11 de septiembre de 1973, el periodista de radio y TV y ex ejecutivo de la ACHS se levantó a las 05: 30 horas en Santiago y se colocó en una fila para el pan. Cuando llegó a trabajar a la emisora fue encañonado y se le pidió ser el coordinador de la cadena de las Fuerzas Armadas.

En septiembre de 1973 el periodista Alejandro Pino Uribe era gerente comercial de la Radio Minería en Santiago. No ejercía directamente el periodismo, pero admite que el país estaba completamente polarizado.

“Esa polarización se comienza a aplicar cuando se inicia el gobierno de la Unidad Popular. Creo que Allende fue consecuente con lo que dijo en su programa. El problema, a mi juicio, era el sistema político en general de de esa época, especialmente porque permitía que un Presidente que era electo con un 36 % de los votos pudiera ser elegido democráticamente por el Parlamento”.

Para nuestra serie Protagonista del Día 11, el profesional sostiene que en medio del gobierno del socialista Salvador Allende, “se sobrepone sobre el programa una gran plataforma política que imperaba en el mundo, que era la guerra fría.

-¿En su caso advertía que el martes 11 de septiembre de 1973 se consumaría el golpe de Estado?
“No, el país estaba polarizado. Con mucha violencia, enfrentamiento y discrepancia, pero el día anterior había existido una manifestación frente a la Universidad Católica en la Alameda y noté que había una efervescencia. Y al día siguiente había una segunda protesta donde las mujeres marcharían hacia La Moneda”.
La madrugada del 11 de septiembre de 1973, Pino Uribe cumplió sagradamente con el ritual de colocarse en una eterna fila para comprar el pan. Eran las 05: 30 de la madrugada y luego se fue a la radio Minería. Cuando llega a la emisora se da cuenta de que la puerta está completamente cerrada. Toca el timbre y cuando le abren lo apuntan con un fusil en el pecho. “ ‘Y usted ¿quién es?’, me dice un soldado. Le contesto y le digo que soy gerente comercial de la radio y me hace pasar y que tengo que comunicarme con un comandante, quien me dice que la radio es la emisora oficial de las Fuerzas Armadas junto con la radio Agricultura y ‘usted ha sido designado coordinador de la radio de las Fuerzas Armadas’”.

-¿Se sorprendió?
“Lógico, no esperaba eso. No era partidario de Salvador Allende, mi filiación política era conocida”.
Pertenecía al Partido de Izquierda Radical, “mi formación siempre fue muy cercana al Partido Radical y cuando el profesor Baltra, que era un gran político y Luis Bossay se escinden de la Unidad Popular y del Partido Radical reingreso a la política y les ayudo a organizar en tiempos de la Unidad Popular la Radio Yungay”.

LA FRASE

Lo que falló fue la política. Los políticos no quisieron entenderse. Sé que intervino el cardenal Silva Henríquez (Raúl) y mucha gente de buena voluntad, pero finalmente nada de eso resultó

La falla de los políticos

-¿La intervención militar era una de las pocas soluciones que tenía Chile en 1973?
“No, tengo un pensamiento muy claro sobre el particular. Ahí lo que falló fue la política. Los políticos no quisieron entenderse. Sé que intervino el cardenal Silva Henríquez (Raúl) y mucha gente de buena voluntad, pero finalmente nada de eso resultó. También ensució mucho cualquier conversación el asesinato de Edmundo Pérez Zukovic”.

-¿Piensa que la DC pudo haber hecho más?
“Sí, pero la DC también fue muy maltratada en la época de la UP, no creo que haya pensado en algún momento en un golpe de Estado, pero se sabía que la única solución que iba a tener el país era una guerra civil o un pronunciamiento militar o golpe, como quieran llamarlo”.

-¿Se arrepiente de haber sido el vocero de la FF. AA en una etapa inicial?
“No fui vocero de ningún punto de vista, sino que coordinador. Lo que hacía era dar los pases a las informaciones oficiales”.

-¿Pero,no cree que eso lo marcó en el futuro y le jugó en contra?
“Yo fui muy perseguido por la Unidad Popular, de hecho, asumí como gerente comercial porque un grupo de periodistas de Santiago me pidieron que asumiera como jefe de Prensa, pero en ese tiempo existían dentro de la radio los Comités de Unidad Popular y que no me pasaban porque yo no era de la UP. Pero no me iba a lamentar, como muchos chilenos que hoy se dan tres vueltas en el aire. No seré distinto a lo que pensaba en ese momento”-.

-¿Cómo explica que hubiera gente que colocó banderas chilenas y destapó champaña tras la irrupción de los militares?
“Si uno veía Santiago, una parte estaba embanderado. Me tocó desde la terraza de la radio Minería mirar el bombardeo de Tomás Moro y de La Moneda. Las cosas hay que mirarlas en el contexto que se produjeron. Si las miras ahora te parece una barbaridad romper la democracia, pero en aquella oportunidad, con la lógica de la Guerra Fría, era distinto. Eran ellos o nosotros y cada uno estaba atrincherado. El periodismo fue de trinchera”.

-¿Lamenta la división que se generó en el periodismo?
“Si lo miro con la lógica de hoy día y con lo que he aprendido y con la madurez, hubiera deseado de todo corazón que eso no ocurriera. Pero, en la lógica de ese momento, tenía 30 años, era tal la violencia que había entre uno y otro sector. La gente que hoy tiene 40 años ni siquiera había nacido, entonces no conoce esas historias”.

Pino Uribe recalca que la sociedad no debe olvidar que quien lleva las Fuerzas Armadas al Gobierno es Salvador Allende “y el general Carlos Prats en calidad de ministro del Interior, clausuraba las radios que eran de oposición, y nos obligaban a tomar cadena y ahí venían los descuelgues y Prats nos amenazaba con enviar un tanque y pegarnos un solo cañonazo”.

Pérdida de valores

-¿Qué sintió cuando se bombardeaba La Moneda?
“Sentí que estábamos perdiendo algunos valores de los cuales nos habíamos enorgullecido mucho, pero la gente se olvida de los 100 días de la República Socialista de Dávila o Marmaduque Grove. La dictadura de Ibáñez (Carlos) y la matanza del Seguro Obrero”.

-¿Pensaba que los militares entregarían el gobierno rápidamente o más tardar en 1976?
“En conversaciones, pensábamos que esto podría durar un año o dos”.

-¿Fue ingenuo?
“No, yo no soy ingenuo. En esa materia es muy malo, sobre todo cuando uno es periodista, analizar exclusivamente el momento. Pero, no era bueno que un país que se enorgullecía de su democracia se terminara, pero tampoco es bueno que se tratara de imponer a la fuerza un modelo económico que obligaba a levantarse todas las mañanas para conseguir medio kilo de pan. Al ver que la mayoría de las empresas eran estatizadas la gente se dedicó al payaseo”.

-¿Qué sentía como periodista que tras el Gobierno militar se cerraron muchos medios de comunicación?
“A ver, es que no se cerraron tantos medios, porque salieron nuevos diarios y revistas. Fortín Mapocho, Apsi, Análisis y la Revista Hoy y aunque existiera un gobierno dictatorial como se le dice al Gobierno militar, esos medios todavía podían funcionar. Fueron valientes para mostrar su punto de vista”.

-¿Cuándo se da cuenta de que en Chile se violaban los derechos humanos?
“Hubo violación de los derechos humanos, pero eso la sociedad civil no lo tenía (internalizado) porque los gobiernos militares trabajan en una lógica de unidad de inteligencia y ahí no participan los civiles, sino que las Fuerzas Armadas, Investigaciones y Carabineros. Ahora, también veías que había atentados terroristas y donde se asesinaba a carabineros. En el atentado contra el general Pinochet (Augusto) mueren 6 a siete personas y hay un parlamentario que reconoce que dio la orden de atacar y sigue muy bien. Por lo que los derechos humanos son para todos, no para los de derecha o izquierda”.

-¿Le jugó en contra participar en el Gobierno Militar?
“No, no me ha causado ningún drama, ningún problema. Traté de hacer mi trabajo y sujeto a mis convicciones y cualquiera que investigue y hay gente aquí que está presente en esta entrevista que sabe que un año renuncie a mi actividad que hacía en la intendencia, por discrepancias por la forma que se estaban manejando algunas cosas”.

-¿Se enteró de la violación de los derechos humanos?
“Me venía enterando desde hacía algún tiempo y lo había hecho presente, pero era siempre muy hermético. Yo no justifico ni condeno”.
-¿Qué sintió cuando ejecutaron a 16 personas en el Regimiento Arica de La Serena?
“No estaba acá”.

-¿Pero supo la noticia?
“Un dolor inmenso, porque uno de los ejecutados fue mi profesor de música (Jorge Peña Hen), a quien admiré siempre porque tenía cosas tan especiales en el Liceo de Hombres de La Serena y que no era el profesor de música tradicional. Echo de menos todo el legado musical que Jorge dejó y que hacía en el estadio la Portada con Fernando Moraga, obviamente que me dolió”.

-¿Siente que 40 años después Chile y esta región están reconciliados?
“No, le va a costar mucho reconciliarse porque todos nos creemos buenos o malos. No se va a reconciliar este país, como ni siquiera se reconcilió hasta el día de hoy, aunque son otras generaciones totalmente distintas, tras la revolución de 1891 y sigue todavía vigente”.

LA FRASE

Me han acusado de ser de la CNI, de haber torturado, de haber fusilado, me han acusado de todo lo que quieran y siempre digo, vayan y presenten las pruebas y llévenme a un tribunal

-Se dice que la derecha debiera pedir perdón como también se cree que los de la UP debieran hacer lo mismo, ¿cómo lo advierte?
“Me quedo con lo que dijo Milton Juica (ex presidente de la Corte Suprema), que fue mi compañero de curso, respecto a que los perdones lo piden las personas que cometieron los errores, las instituciones no tienen que pedir perdón. Las instituciones son siempre permanentes”.

-¿Al final se terminó alejando de la derecha?
“Muchos años después ingresé a RN, me ofrecieron ser candidato a diputado, pero ahí conocí algunas canalladas que se hacen cuando uno tiene alguna posibilidad de salir. Tengo mi visión de lo que es la política”.

-¿Lamentó quedar marcado hacia la derecha y los militares?
“Me da lo mismo, me han acusado de ser de la CNI, de haber torturado, de haber fusilado, me han acusado de todo lo que quieran y siempre digo, vayan y presenten las pruebas y llévenme a un tribunal”.

-¿Lo que más le dolió fue que los propios colegas fueran quienes lo llevaron al Tribunal de Ética?
“Pero eso al final no fundió y porque nadie dio la cara. Todo el mundo da las puñaladas por la espalda y se esconde, yo en cambio nunca he escondido lo que soy y no tengo problemas en venir a una entrevista y contestarlo en la televisión. Voy de frente a los temas, pero hay otra gente que vive en las sombras, vive en la obscuridad y vive pegando puñaladas, pero es problema de ellos. Mi conciencia está tremendamente tranquila”.

-Pero la gente se queda con imágenes, en su caso, al lado de Pinochet…
“Claro, pero nadie sabe que renuncié a la Fundación Pinochet, que ante todo no era para el general Pinochet, sino que para entregar recursos para que los hijos de suboficiales del Ejército pudieran ir a estudiar a una universidad o instituto”.
Pino Uribe se margina cuando Pinochet es detenido en Londres y en Chile y, sobre todo en la Región de Coquimbo, sus partidarios salen a las calles y amenazan con bloquear la Ruta 5, “me indigné, porque si habíamos hablado de que debía haber orden, justicia y que no se podían cortar los caminos, que los revolucionarios y toda esa historia y aparecemos haciendo lo mismo, tuvimos una discusión muy grande y ahí presenté mi renuncia, lo lamenté porque era una obra que estaba destinada a los hijos de suboficiales”.

-¿Se siente marginado de lo periodístico por el pasado?
“No, sé lo que soy como periodista y lo que hice durante mis años y la gente que ayudé a formar y le tendí la mano, pero ya no me afecta. Tengo 70 años y viví demasiadas cosas. Sé quiénes son mis amigos y quiénes no”.
-¿Cree que los medios pudieron haber hecho más?
“No sé si mintieron o no, pero si un medio de comunicación, en medio de un Gobierno Militar con reglas bastante estrictas, podía hacer más, no. No podía hacer más”.

Aporte clave

-¿Cuál es el mensaje para las nuevas generaciones cuando han pasado 40 años del Golpe de Estado?
“Creo que hay gente que hoy día tiene 40 años y está opinando sin haber conocido el contexto total. Sin haber conocido lo que era la violencia que se ejercía en las calles. No hay que olvidar que el gobierno no fue sólo el tema de los derechos humanos que se lamenta, también hizo la regionalización, puso en la Constitución la segunda vuelta presidencial. La gente de 40 años tiene que ver el contexto completo y haber vivido la discriminación. ¿Cuando habrá reconciliación?, tendrán que pasar muchas generaciones”.

-Pero en su caso no se arrepiente de nada..
“No, lo que hice lo hice consecuente con mis ideas y pensamiento. No hice nada ilegal o que esté contra los derechos humanos”.

 

Suscríbete a El Día y recibe a diario la información más importante

* campos requeridos

 

 

Contenido relacionado

- {{similar.created}}

No hay contenido relacionado

Cargando ...

 

 

 

Radio elDía

 

 

 

 

Diario El Día

 

 

 

X