• Carlos Galleguillos, el último radical que ocupó el sillón edilicio serenense
    Carlos Galleguillos, el último radical que ocupó el sillón edilicio serenense
A treinta y nueve años de que un militante del PR fuera electo alcalde de la comuna de los campanarios, hoy renace la esperanza de conducir el municipio.

Luego del triunfo del concejal Roberto Jacob en las primarias de la Concertación, resurge la posibilidad de que un radical vuelva a conducir el municipio de La Serena después de treinta y nueve años.
Esto porque el último abanderado en administrar las arcas municipales fue Carlos Galleguillos Barraza, líder político que en 1963 ocupó por primera vez un cargo en la administración pública al ser electo regidor de la ciudad.
Su desempeñó y “carisma” lo llevaron a convertirse algunos años después en alcalde de la ciudad de los campanarios, según está registrado en los archivos periodísticos de aquellos tiempos.
Diario El Día señalaba en sus páginas del ejemplar del 18 de mayo de 1971 que el profesor de Estado y regidor Carlos Galleguillos “habría logrado imponerse por cinco votos contra cuatro al regidor Eduardo Sepúlveda, político que estaba siendo respaldado por los independientes y la democracia cristiana”.
Hay que recordar que en aquellos tiempos los regidores, especie de concejales en la actualidad y quienes eran elegidos mediante el sistema electoral proporcional con cifra repartidora, eran los encargados de elegir cuál de sus pares sería el alcalde.
Alberto Casanga, periodista de la zona, comenta que hasta el día de hoy posee los mejores recuerdos del ex edil.
“Siento que todos aquellos que lo conocimos lo recordamos con mucho aprecio, porque él fue una excelente persona y profesor normalista. Durante su gestión desarrolló una política muy vital en el crecimiento y progreso de la ciudad”, indicó.
Entre algunas de las obras que recuerda Casanga que se desarrollaron bajo su administración está “el mejoramiento del sector Francisco de Aguirre y el alumbrado público en algunos sectores rurales, además de la continuación de algunas obras que se estaban desarrollando bajo el Plan Serena”, comenta.
Si bien en esos años sólo existía un puente hacia el sector de Las Compañías, el periodista comenta que eso no era un impedimento para que la autoridad comunal recorriera las primeras poblaciones que se estaban formando.
Mirta Flores, ex funcionaria de la municipalidad y secretaria de la autoridad, comenta que durante los años que le tocó trabajar directamente con el alcalde nunca lo vio “cansado o estresado por la labor que desempeñaba”. Es más, él “siempre tuvo la disposición para apoyar tanto a todas las personas que llegaban al municipio solicitando ayuda como a sus ex colegas regidores en la presentación de propuestas”, comentó.
Esta visión es ratificada por el hijo de la ex autoridad serenense, Carlos Galleguillos Castillo. "Recuerdo que una de las cosas que más le preocupaba a mi padre era el progreso de las personas que vivían en los sectores rurales de la ciudad, como Las Rojas, etc. Por ellos se encargó de mejorar la electrificación y la llegada del agua potable".
Galleguillos Castillo señala que “muchas veces él atendió a vecinos en nuestra misma casa, porque pensaba que el color político y la religión no tenían por qué generar separación de personas. Él los ayudó a todos por igual”.
Para algunos cercanos a la ex autoridad, este carisma y aprecio transversal habría influido en que él fuese una de los pocos alcaldes que no entregó el cargo el mismo día del “golpe militar”. "Luego de dos meses y de haber dejado todo en orden hizo entrega de la administración de la municipalidad de La Serena a los militares. Creo que fue el único de la región al que le permitieron tomarse su tiempo”, comentó Galleguillos Castillo.
Este cariño transversal es ratificado por la ex alcaldesa de La Serena Adriana Peñafiel. Ella comenta que pese a no haber estado directamente ligada a la administración del edil él siempre tuvo buenos gestos hacia con ella.
“Yo no estuve directamente en su gestión, pero desde que asumí como secretaria de la municipalidad, cada 26 de agosto (aniversario de La Serena) me llamaba para saludarme. Él tenía un trato muy especial con las personas”, comentó.
Un padre y un maestro
"Él es mi luz para realizar mi trabajo en el servicio público con tanto cariño", comenta Carlos Galleguillos hijo al recordar la “pasión” con que su padre se dedicaba a ayudar a los más necesitados con el mínimo de recursos. Porque hay que recordar que en aquellos años el cargo de regidor y alcalde no eran remunerados, por lo que las autoridades estaban obligadas a tener una fuente de trabajo estable para mantener a sus familias y para costear los gastos que implicaba recorrer la comuna.
Es por esta condición que la ex autoridad nunca dejó su labor de docente normalista. Prácticamente, su vida la realizó entre “sus escuelas, el municipio y el hogar”. Además de su cuartel de bomberos de la comuna, donde llegó a ocupar el cargo de superintendente durante cinco años.
Pese a esta triple función, “él se daba el tiempo para estar con sus hijos y su esposa. Para enseñarnos y aconsejarnos”, relata uno de sus hijos. “Creo que ellos son realmente personas a las que se les puede catalogar como servidores públicos, porque sin ningún interés monetario entregaban todo su tiempo al servicio de los demás”.
Pero su nombre no sólo quedará plasmado en la memoria de algunos serenenses sino también en aquellas aulas donde impartió clases. Escuela Nº 10 de Andacollo, Escuela Nº 42 de la Caleta San Pedro, Escuela Nº5 de La Serena y el ex Liceo de Hombres, actual Gregorio Cordovez.
Entre sus aportes a la enseñanza municipal se encuentra la creación de la música de los himnos de las Escuelas números 10 y 5. Y del Liceo Gabriel Gonzalez Videla, recinto que hasta el día de hoy mantienen este legado.
Lo único que Galleguillos Castillo lamenta es que su padre no haya podido conocer a todos sus nietos y bisnietos. “El falleció muy joven (1990). El estrés de su vida le pasó la cuenta. Murió de un infarto al corazón”, indicó.

Un gran desafío
“Tengo una gran responsabilidad sobre mis hombros. No sólo por conservar el municipio en manos de la Concertación, sino también por lo simbólico que es para los radicales volver a la alcaldía 39 años después”, comentó Roberto Jacob, candidato de la Concertación y concejal del Partido Radical.
El aspirante al municipio comenta que el día en que él ganó las primarias había radicales llorando de alegría. “Porque ellos veían muy lejana la posibilidad de volver a competir por el sillón edilicio”.
Todos estos antecedentes han generado que el candidato de la Concertación redoble sus esfuerzos para conquistar el municipio de La Serena. “Trabajaré mucho más, por ellos, por la gente, por la comuna”.
 

 

 

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