• El Choapa vuelve a teñirse de rojo
    El Choapa vuelve a teñirse de rojo
Es en esta zona donde se escribió la historia más gloriosa del Partido Comunista luego del retorno a la democracia, cuando en 1994 Norman Araya obtuvo el triunfo en Canela. Luego de 18 años, el partido de Recabarren vuelve a sacar cuentas alegres, eso sí, con Araya, quien fuera el gran héroe de los ’90 convertido en antagonista y gran derrotado.

La noche del 28 de octubre la calma reinaba en la sede de calle Cantournet. La cúpula regional del PC se reunía para analizar los resultados. “No pasó nada que no hubiésemos esperado”, cuenta Mario Véliz, candidato a concejal por La Serena que no tuvo suerte este año. Y es que en ese momento, ya pasadas las 22:00 horas, los comunistas desconocían lo que había ocurrido en Choapa, donde en el año del centenario del partido tuvieron el mejor de los regalos.
Tres de cuatro -sólo faltó Salamanca-. Este fue el saldo que dejaron los últimos comicios. Denis Cortés consiguió la reelección en Illapel (59,9%), Manuel Marcarián dio la sorpresa en Los Vilos (49%) y Bernardo Leyton (47,7%) supo imponerse ante su histórico ex “compañero”, Norman Araya.
El secretario general del PC en La Región de Coquimbo, Fernando Torres, saca cuentas alegres con el triunfo de los candidatos que ellos apoyaron. “Sin duda ha sido una victoria que ahora hay que saber proyectar, e implementar políticas que beneficien a la clase trabajadora. A nivel de dirección estamos felices de que los tres candidatos que apoyamos en Choapa hayan resultado electos”, expresó el dirigente.
Otro de los que celebra el triunfo de la izquierda es Eliseo González, histórico dirigente de 81 años que sigue dando batalla. “Es una gran satisfacción, sobre todo porque en esa zona los comunistas, más allá de la gran adhesión que tenemos, sufrimos mucho históricamente”, relata quien en 1994 perteneciera a la directiva del partido, en alusión a los cinco militantes asesinados durante el paso de la Caravana de la Muerte.
Luis Aguilera también celebra la victoria. Este insigne dirigente que comenzó a servir a la edad de 11 años en las filas de “la Jota”, se emociona con cada espacio ganado, y valora particularmente el triunfo de Marcarián en Los Vilos. “Ha reivindicado el nombre de su padre, que es un mártir del partido. La vez anterior le había faltado muy poco pero ahora el pueblo habló y salió elegido holgadamente”, asegura.

PENSADO DESDE
LA IZQUIERDA
Las propuestas de los tres alcaldes electos no difieren en demasía. El énfasis estará puesto en lo social. En su segundo periodo, Denis Cortés asume una tarea pendiente. “Tenemos que hacernos cargo de la salud primaria. Hay que incorporar a 18 mil personas a este tipo de atención”, indicó el candidato reelecto en Illapel.
Por su parte, Manuel Marcarián, el que para muchos fue la gran sorpresa en Los Vilos, pese a que fuentes al interior del PC indican que “estaban seguros de su elección”, afirma que sus esfuerzos se centrarán en prestar ayuda a la población rural de la comuna, “que estaba bastante abandonada por el alcalde saliente Juan Jorquera”. En este sentido, el “el Caso Caimanes” será una de sus preocupaciones. “No quiero que Los Vilos se convierta en una zona de sacrificio, la gente tiene derecho a vivir en armonía con la naturaleza. Minera Los Pelambres no es mucho lo que ha aportado en términos de trabajo para la gente (…) tenemos que exigir nuevas muestras de las aguas y no permitir que se construya un nuevo tranque de relave”, señala.
En relación al juicio que se lleva a cabo en contra dirigentes de la localidad, Marcarián cree en su inocencia. “Es gente a la que conozco, mi familia también está luchando por esa causa. Yo no les voy a dar la espalda ahora”, sentencia la autoridad de Los Vilos.
El triunfo en Canela es especial. Así lo reconoce el propio Bernardo Leyton, a quien haberle ganado a un ex militante de su partido no lo deja indiferente. Sin embargo, “sus errores le pasaron la cuenta. Él (Norman Araya) había generado un ambiente de beligerancia, muchas descalificaciones por parte de sus funcionarios. La gente no quiere eso”, afirma Leyton, quien tendrá como máxima preocupación el tema de la sequía.

FUERA DE LA ESTRUCTURA
Pero no todo es color de rosa. Pese a que en el PC se atribuyen esta “arremetida en Choapa”, ni el alcalde de Illapel, ni tampoco el de Los Vilos reconocen militancia.
Denis Cortés, si bien agradece el apoyo del partido, ha sido claro en que su independencia le permitirá “generar consensos y tener buenas relaciones con todas las autoridades regionales”.
Manuel Marcarián también está fuera de la estructura. “Yo nunca he sido militante. Siempre he sido cercano, mis padres fueron militantes, mi padre fue ejecutado político. Tengo una historia ligada a la izquierda, pero en esta candidatura tuve un apoyo transversal, incluso gente de derecha que quería un cambio”, asegura.
El único de los triunfadores de Choapa que jura fidelidad al partido es Bernardo Leyton, electo alcalde en Canela. Y es esta comuna la que guarda parte de la historia más gloriosa y a la vez la más lamentable del comunismo en la región.

CANELA: EL PESO
DE LA HISTORIA
Ya lo decía la mismísima Gladys Marín en 1994, en entrevista con diario El Día, “aquí siempre primaron los alcaldes comunistas” y ello quedó refrendado. La provincia donde, luego del retorno a la democracia, obtuvieron a su primer representante municipal volvió a teñirse de rojo.
Las parlamentarias de 1989 habían sido un buen presagio. El PC sabía que el predominio de la izquierda era importante y Jorge Insunza llegó a la zona para presentarse como senador representando al PAIS (Partido Amplio de Izquierda). Obtuvo segunda mayoría y sólo el binominal impidió su elección.
Tres años después, el 28 de junio de 1992, el último bastión perdido en el régimen era devuelto al pueblo y los ciudadanos pudieron elegir a 334 alcaldes y 2.082 concejales a lo largo del país.
Como era de suponer, las nuevas fuerzas políticas -Concertación y Alianza- se quedaron con la mayor parte de los municipios. La Región de Coquimbo no fue la excepción y el pacto de centro izquierda que integraban democratacristianos, el Partido por la Democracia, radicales y socialistas logró imponerse.
Alejado del conglomerado concertacionista, el partido que en 1912 fundara Luis Emilio Recabarren se presentó con altas expectativas a aquellos comicios municipales, pero sólo obtuvieron el 6,73% de las preferencias, una cifra magra para un partido que se consideraba de masas.
A nivel local tampoco lograron los resultados esperados. Por esos años en la Región de Coquimbo el padrón electoral era de 282.564 votantes, de los cuales el PC logró captar a 21.784 (12.064 hombres y 9.680 mujeres). Había poco que celebrar. Sin embargo, sería en esta zona, en un pequeño pueblo de la Provincia del Choapa donde las banderas rojas flamearon como nunca después de 20 años. En un pueblo llamado Canela, la comuna más pobre de Chile por aquellos años, Norman Araya, joven miembro del partido, empataba con el candidato de la Concertación Héctor Jorquera, con lo que quedaba estipulado que el periodo de cuatro años sería compartido. Jorquera sería alcalde hasta septiembre de 1994, fecha en la que Araya asumiría el mando del municipio convirtiéndose en el primer alcalde comunista post dictadura.

NORMAN ARAYA:
ASCENSO Y CAÍDA
A 18 años de su primer periodo como alcalde, Norman Araya, uno de los derrotados este año, recuerda la victoria de 1994, uno de los más gloriosos de su vida política, según señala. “Ese proceso lo viví con mucha alegría. Fue algo histórico y yo fui parte de ello. Había una gran efervescencia en el partido porque era la primera vez que íbamos a poder implementar nuestra visión de la sociedad en un municipio”, cuenta Araya desde el municipio de Canela, donde cumple sus últimos días como edil, luego de perder con su ex camarada Bernardo Leyton.
El desafío del nuevo jefe comunal de Canela era bastante grande ya que el pueblo vivía tiempos difíciles. “La falta de trabajo era uno de los principales problemas, por eso el desafío en ese momento era bastante grande. Tratamos de formar alianzas para sacar adelante a la comuna, pero estábamos limitados porque eran sólo dos años”, agrega el ex edil.
Pero Norman Araya tendría dos años más y en 1996 sería reelecto con primera mayoría. El reinado comunista en la comuna había comenzado y esto lo tenía claro el actual secretario político regional, Fernando Torres. “Eran buenos tiempos para nosotros. Después llegó ahí Nathan Trigo. La verdad es que en esa zona siempre han sido buenos tiempos, la tradición comunista de Choapa es indiscutible”, afirma la máxima autoridad local del partido.

LA EXPULSIÓN
DE UN PIONERO
Las elecciones parlamentarias de 1997 dejaron un sabor amargo. El partido -una vez más- no consiguió representación en ninguna de las dos cámaras y además, diferencias internas provocaron división. Norman Araya era expulsado. “Fue un gran dolor. Yo me había jugado todo por el partido. Creo que no fue justo que me echaran”, relata el saliente alcalde.
Pero lo cierto es que no haber seguido la orden del comité central, el cual indicó expresamente que en aquellos comicios, a falta de candidato propio, se apoyaría a los humanistas, le pasó la cuenta. “Recuerdo que un día llegué a mi oficina y me encontré con un sobre en el escritorio, era del Partido. Lo abrí, y en letra manuscrita me notificaban que ya no pertenecía a sus filas”, recuerda.
Fernando Torres también recuerda con cierta amargura aquellos años. Aunque rápidamente encuentra consuelo. “Nosotros somos un partido que cumple 100 años y por aquí ha pasado mucha gente. Norman fue importante, pero se equivocó y la política es sin llorar”, sentencia, seco, el secretario general.

LA TAREA
Las victorias están demasiado frescas. Pero lo cierto es que las instancias de poder ya están ganadas y un plan de acción común entre comunistas partidarios e independientes será la gran tarea de la izquierda en el Choapa. Esta parecer ser la única manera para proyectarse a largo plazo y que esta no sea una pequeña primavera entre tanto invierno. La unión hace la fuerza y está en los propios comunistas flexibilizar en parte aquella rígida estructura dogmática, la misma que ha provocado el éxodo de tantos militantes, para no perder lo que han conseguido. 

 

 

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