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El Día
Un diagnóstico de participación electoral desarrollado por PNUD reveló que la región de Coquimbo la inasistencia a las urnas se ha incrementado en promedio un 16% entre 2012 y 2016, superada a nivel país solo por la región Metropolitana.

Las elecciones de este domingo son observadas con cautela por los representantes del mundo político y los analistas. Serán la prueba de fuego para saber si efectivamente las campañas para llamar a votar y a re encantar a la ciudadanía con estos procesos surtirán efecto, o si se continuará dando la tónica que se ha repetido en las últimas elecciones, en las que ha disminuido de manera considerable el interés de la ciudadanía por asistir a las urnas.

Así lo reflejan las cifras en la zona. De hecho, de acuerdo al informe “Diagnóstico sobre la participación electoral en Chile”, desarrollado por PNUD, en la región de Coquimbo entre 2012 y 2016 el porcentaje de gente que no asistió a votar se incrementó en un 16%, siendo la segunda a nivel país con mayor abstención, superada solo por la región Metropolitana. El porcentaje de votos emitidos, en tanto, alcanza solo un 34%.

Desde la entidad advierten, eso sí, que el análisis lo hacen sólo limitado a este periodo, pues después del cambio al sistema de registro (de voluntario a automático) y de votación (de obligatoria a voluntaria) en 2009, que modificó de manera significativa el padrón de ciudadanos habilitados para votar, el escenario es diferente.

Respecto de las razones por las cuáles se estaría produciendo este desinterés en la gente, el estudio señala 6 grandes factores. El primero de ellos sería el diseño político-institucional; el debilitamiento del sistema de representación; la creciente erosión en la percepción de la ciudadanía acerca de la eficacia de sus acciones frente al sistema político y las autoridades; las transformaciones sociales y económicas que en los últimos 30 años han cambiado radicalmente a la sociedad chilena, afectando su relación con la participación política; los cambios sustantivos en el mundo juvenil y falta de una política sistemática de educación ciudadana en el sistema educacional.

Por otra parte, según la última encuesta CEP, se estima que a nivel país para estos comicios votará entre el 42% y el 47% de quienes pueden hacerlo, es decir, entre 5,9 y 6,7 millones de personas. Si acierta, se trataría de la menos tasa de participación electoral en una elección desde 1989.

LAS PROYECCIONES DE LOS EXPERTOS

En esta oportunidad, el gobierno ha estado desarrollando una campaña en los medios y, de manera transversal, los candidatos han estado haciendo un llamado a cumplir con este deber cívico. Sin embargo, todos coinciden en que esto no es garantía de que la convocatoria esta vez sea mayor.

Manuel Escobar, sociólogo del instituto de políticas públicas de la Universidad Católica del Norte,  plantea que el porcentaje de participación de la región de Coquimbo (según datos del Servel) llegó a un 48% en las elecciones presidenciales de 2013. El analista dice que no ve un escenario en el cual esto debiera aumentar, sino que más bien tendería a mantenerse e incluso disminuir.

Señala que como casa de estudio realizaron una encuesta regional en el mes de agosto, que daba cuenta de que la participación electoral sería de alrededor de 60%. Pero, indica, en estos resultados puede haber harto sesgo, pues hay involucrado ahí un tema de responsabilidad social. “A la gente no le gusta mucho decir que no va a ir, entonces es muy difícil apostar a eso”.

Lo más correcto para poder hacer un acercamiento más cierto, indica, sería mirar el comportamiento de los votantes en el último tiempo y, en este sentido, si se ven los porcentajes de participación “viene una tendencia muy fuerte a la baja y eso implica que es altamente probable que siga a la baja”.

En base a esto, indica, lo que se podría proyectar es que la participación de los votantes en estos comicios debiera bajar o mantenerse, pero nunca aumentar. “mi hipótesis es que es poco probable que aumente la participación respecto de la elección anterior, creo que va a andar cercana al 48% y es probable que baje y se mantenga entre un 45 y un 48%, manteniéndose la tendencia de los últimos años”.

A su juicio, hay algunos factores que podrían haber influido de forma negativa. Uno de ellos es que hubo mucha restricción a las campañas políticas “por lo que la gente no está tan informada de los candidatos”.

Lo otro es el cambio del escenario distrital, pues en las pasadas elecciones existían 3 distritos (7,8 y 9) en la región y hoy pasó a ser un solo gran distrito, el 5. Con anterioridad cada uno de los candidatos podía concentrar sus campañas en un territorio más acotado “y ahora debe hacerse conocido a nivel regional, hay candidatos que tienen más peso en algunas comunas y en otras no, etc”.

Si a eso se suma, argumenta Escobar, el descrédito que ha tenido la política en el último tiempo “lo único que se puede decir de manera relativamente segura es que esta elección es muy importante desde el punto de vista de que pueden ocurrir cosas distintas de las elecciones anteriores”.

Despertará, entonces, la atención de los sociólogos y los especialistas. “Será muy interesante, porque hay una serie de factores que se están conjugando que podrían generar transformaciones interesantes desde el punto de vista del mapa político”.

Lo que podría aumentar la concurrencia, plantea, es que se trata de una elección presidencial, que siempre históricamente ha convocado a un mayor número de personas por su relevancia “y además está acompañada de otras dos elecciones”.

Otro factor, pero que todavía no se sabe si será determinante en forma positiva, es el cambio del sistema electoral. Algunos analistas, opinión que también comparte el sociólogo, manifestaban que gran parte de la baja participación tenía que ver precisamente con el sistema binominal imperante “porque la gente votaba por un candidato pero no salía y no habían cambios”.

Pero en opinión de Escobar habría que ver después de estas elecciones si necesariamente ocurre, porque a su juicio se trata de un cambio muy técnico “y los ciudadanos no tienen todavía una noción de lo que efectivamente va a producir”.

Por su parte Luis Moncayo, cientista político, es de la idea de que los cambios que se han realizado al sistema electoral en el último tiempo pueden impactar de manera positiva en esta oportunidad, porque quienes no habían participado de anteriores comicios, hoy se verán motivados a hacerlo.

“Puede que salgan electos parlamentarios y consejeros regionales que nadie esperaba que ganaran y quizás ganan porque un porcentaje importante de electores van a querer innovar en esta materia como el sistema político se ha renovado y ofrece la oportunidad de una renovación que depende de los electores”, indicó.

Desde algunos partidos aseguran, dice, que la ciudadanía podría dar la sorpresa acudiendo de manera masiva a ejercer su derecho de sufragio “como una forma de demostrar su descontento con las actuales autoridades”.

PARTIDOS POLÍTICOS CONFÍAN, PERO ESTÁN ALERTAS

Las propias autoridades locales se han desplegado por todas las comunas de la región llamando a ejercer este derecho. En entrevista con Radio Mistral el intendente regional, Claudio Ibáñez, reconoció que existe inquietud, pues en las últimas elecciones municipales solo el 34% de los chilenos habilitados para votar concurrió a las urnas “y es una situación que preocupa a todos”, argumentó. Esto se suma, agrega, a las cifras de las encuestas, que estiman que la participación llegaría a un 43% que va a votar con toda seguridad.

Esto lo lleva, dice la autoridad regional, a la convicción de que el voto debe volver a ser obligatorio. “Yo siempre he sido partidario de que el voto tiene que ser obligatorio, me parece absurdo que sea voluntario, porque si quiero derechos tengo que tener responsabilidades”, especifica.

“Es muy importante definir los destinos de un país y de una región, porque son quienes estarán tomando las decisiones por usted al futuro. Por eso es importante que la democracia se potencie, que reduzcamos la abstención”, puntualiza Ibáñez.

El presidente regional del Partido Socialista, Eduardo Alcayaga, reconoce que efectivamente se ha producido una brusca caída en la participación, en lo que ha influido de alguna forma la percepción que existe de la política. También influye, indica, la poca educación cívica para concientizar a la ciudadanía de que es un deber cumplir con este derecho. “Se conjuga la pérdida de confianza de la gente por hechos conocidos por todos relacionados con la falta de probidad y la poca concientización y eso nos ha ido pasando la cuenta”, puntualiza.

A su juicio, el cambio a voto voluntario se hizo en un momento en que la ciudadanía no estaba preparada “porque se debió prever que eso debía venir asociado con otros factores como la madurez cívica suficiente, acá no tenemos nosotros una formación en las aulas que permita entender cómo funciona la institucionalidad democrática”. Como representantes del mundo político, precisa, estarán atentos a lo que ocurra en estos comicios “pero hay que ser optimistas”, puntualizó.

Desde la otra vereda, Evelyn Matthei , alcaldesa de Providencia y ex senadora de la Región de Coquimbo, sostuvo que una de las razones que llamará a ir a las urnas a los votantes será precisamente el descontento con las autoridades y la necesidad de querer un cambio. “Creo que irá mucha gente a votar por Piñera y que irá poca gente a votar por Guillier y por los demás. Lo que he ido palpando, no solamente acá, es que la gente está aburrida de la falta de empleo, malos salarios, mucha espera, la reforma educacional ha sido un desastre, no es lo que la gente quería”.

También desde la oposición, el presidente regional de Renovación Nacional, Alejandro Pino, se muestra positivo al respecto y augura que “esta elección va a tener la menor cantidad de abstenciones” y que será el primer proceso “que va a romper todos los porcentajes que se han dado hasta ahora, que son de menos de 40%”, precisó. 

RECURRIENDO A LA HISTORIA

Si bien los especialistas señalan que no son comparables, si se hace un análisis histórico de lo que ha ocurrido con los comicios presidenciales en los últimos años en la región, las cifras efectivamente reflejan una diminución en el cumplimiento de este deber cívico.

Recurrimos a los archivos de prensa y nos remontamos al año 1970, donde compitieron por el sillón en la Moneda  Jorge Alessandri, Radomiro Tomic y Salvador Allende. La cantidad de inscritos en esa oportunidad en la zona era de 116.317 personas. Finalmente, fueron emitidos 95.078 votos, 21.239 no sufragaron. Según los informes de la época, en su gran mayoría las justificaciones fueron económicas y la mayoría argumentó que no pudo moverse a los locales de votación.

Como es sabido, pasaron muchos años para que se volvieran a realizar nuevos comicios en el país. Esto ocurrió el 14 de diciembre de 1989. En la zona, 269.543 personas estaban habilitadas para votar. Fueron en definitiva 254. 929 las que se hicieron presentes en las urnas.

Hay coincidencia en que se trató de una elección especial, eso sí, pues luego de 19 años se volvía a realizar un proceso democrático en el país. Muchas de ellas nunca habían tenido la posibilidad de ejercer este derecho.

Luego vino el turno de las presidenciales del 11 de diciembre de 1993. Los candidatos más fuertes eran Eduardo Frei y Arturo Alessandri Besa. En la zona estaban habilitadas para sufragar 294.822 personas. En una nota de prensa se especificaba que se estimaba que “la abstención se mantendría en cifras cercanas a las registradas históricamente en el país” lo que equivaldría aproximadamente a un 7% del electorado “pero podría ser inferior y acercarse al 5,29% registrado en 1989”. A la postre, votaron 237.695 personas.

En 1999, a diferencia de las elecciones anteriores, se estrechó la distancia entre los candidatos de las dos principales coaliciones, lo que llevó a la realización de una segunda vuelta entre Ricardo Lagos y Joaquín Lavín. La cifra de electores que se informaba en la región era de 302.318 personas.

Ya a partir de esta elección se comenzó a hablar de un posible incremento en la abstención. En una nota de El Día con fecha 12 de diciembre, Francisco Villalobos, director regional del Servicio Electoral, manifestaba que en las tres últimas elecciones “el porcentaje históricamente ha aumentado”.

“En las parlamentarias de 1989, el índice fue de un 5,3%, mientras que en 1993 ascendió a 7,7%. Finalmente, en 1997, esa cifra se incrementó sustancialmente y subió al 12,7%”, planteaba.

De igual forma, la autoridad de la época constataba que, en relación a las presidenciales, la cantidad de abstenciones también registraba una alza “de un 5,3% en 1989, a un 8,7% en 1993”. Es decir, había señales del naciente desinterés ya en ese periodo. Según cifras del Tribual Calificador de Elecciones, en la primera vuelta votaron 271.691 personas y en segunda, en enero de 2000, 274 687 personas.

Ya al 2005, donde los candidatos fuertes serían Michelle Bachelet y Sebastián Piñera, estaban habilitados para sufragar 312.401 personas.

Acá se produce un hecho bien especial. Durante la primera vuelta, según datos del Servel, los votos válidamente emitidos llegaron a 263.788 en la primera vuelta. En la segunda vuelta, en tanto, en la zona se incrementaron a 267.145. Lo estrecho de la votación y pese a que los comicios de desarrollaron durante las vacaciones de verano, explicarían la situación.

El Padrón electoral el 2009 en la región llegaba a 320.328. Finalmente los votos emitidos llegaron a 277.634.

Hasta ahí la abstención todavía no se reflejaba de manera notoria. Pero llegaron las presidenciales de 2013, las primeras con voto voluntario. Sería la prueba de fuego para ver el impacto que tendría esta medida.

Desafortunadamente, y tal como algunos habían adelantado, la ausencia en las urnas se hizo mucho más evidente.

El padrón electoral llegaba a 528.592 votantes, pero la cantidad que asistió a las urnas llegó a 258.989. Es decir, la participación alcanzó solo un 48%.

Eso se fue agravando en las posteriores elecciones municipales y primarias. El estudio de PNUD señala que de hecho entre 2012 y 2016 la caída del porcentaje de votación en la región es de un 16%, mientras que el porcentaje de votación llega solo a 34%.

Paras estas elecciones, el padrón electoral en la región según Servel es de 577.321. Esta semana ya será tiempo de diagnósticos y ver si se cumple o no la expectativa de las encuestas, que hablan de una participación cercana al 43%. El análisis posterior seguramente estará centrado en si fue una buena medida aplicar el voto voluntario, la necesidad de apostar a una mayor educación cívica y vendrán los mea culpas del sector político para ver cómo se hace que la ciudadanía vuelva a confiar. Las cartas están echadas.

 

 

 

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