• Foto: Lautaro Carmona
  • En su licenciatura de cuarto año medio, acompañada de su padre, Floridor Pinto, de quien Lucía señala haber sido influenciada en el mundo de la política y para ser concejala. Foto: Cedida.
  • Junto a sus dos hermanas: Carolina (la más pequeña), Anita, en un momento de su infancia de la cual dice tener hermosos recuerdos, especialmente del campo. Foto: Cedida.
  • Lucía Pinto se ha mostrado esperanzada en su rol como concejala de poder hacer mucho más gestión que la que se les permite y ayudar a influir y apoyar las mejores ideas. Foto: Lautaro Carmona.
La actual integrante del concejo comunal en representación de la UDI pertenece a una familia en la que se respiraba política, aunque ella desde el 2010 optó por comprometerse más a fondo con el partido y de manera más pública. Acá recorre gran parte de su vida, desde sus felices años de niñez a la actualidad.

Lucía Pilar Pinto Ramírez (42), periodista de profesión, nació un 18 de septiembre en la comuna de Vicuña, donde transcurre gran parte de su vida, principalmente su infancia y adolescencia, antes de emigrar en sus años de estudios universitarios a Santiago.

De carácter más bien sereno, es soltera y reconoce haberse criado en una familia en donde siempre se habló de política y de contingencia.

Aunque vio la vida un 18 de septiembre, reconoce que le ha costado aprender a bailar cueca. “Yo miro a las personas que bailan cueca y tienen una gracia especial, yo lamentablemente no nací con esa gracia, pero trato”, señala.

Durante su enseñanza básica pasó por varios colegios, iniciándose en el jardín infantil de la escuela de la localidad rural de La Campana, en Vicuña. Otros años de la básica los cursa en la ciudad de Vicuña, en la escuela D-95 para posteriormente trasladarse a La Serena (a Los Sagrados Corazones), señalando que de esos años de infancia tiene los mejores recuerdos. “Me acuerdo incluso de épocas del jardín, yo era bastante chica, pero tengo todavía los recuerdos de haber ido caminando de mi casa a la escuela, los juegos que teníamos en la cancha, los mejores recuerdos”.

Impensadamente desde muy pequeña jugaba fútbol en el colegio. “Me acuerdo que hacíamos partidos de fútbol y me encantaba, pero era pésima, muy, muy mala y de ahí toda la vida me ha gustado mucho el fútbol. Jugaba también con mis hermanas, con mi hermana mayor que es la Anita y la Carolina que es la más chica, yo soy la del medio, aunque nunca seguí jugando”, dice.

Consultada si sufrió el síndrome de la del medio, se ríe y confiesa que siempre se ha negado a aceptar que tiene ese síndrome, “pero al final no me queda más que reconocerlo que sí. “Siempre digo que hay como un ángel malvado en el interior que te dice ‘claro, siempre se preocupan de la primera porque es la primera y de la última porque es la última y de mí nadie se sorprende, pero sí, al final debo reconocer que lo tengo”.

Las Amistades 

Lucía Pinto, hija del expresidente regional de la UDI, Floridor Pinto, desde sexto año básico, hasta su enseñanza media los cursó en el colegio Sagrados Corazones de La Serena, de donde atesora importantes recuerdos de su vida infantil y adolescente. De hecho aún conserva amistades de esa época.

Fue un grupo grande de amigas de enseñanza media que optaron por irse a Santiago a seguir los estudios universitarios, desde donde terminan disgregándose, “porque algunas se devolvieron a La Serena, otras se fueron a vivir a otras ciudades de Chile y ahí como que nos separamos, pero siempre en contacto, con una amiga sobre todo, pero ahora que he vuelto a La Serena he comenzado a retomar contacto con algunas otras”, señala.

Sobre esto,  recuerda que no tenía una amiga única o partner, sino que era un grupo de cinco que iban a todas partes juntas. Se iban los fines de semana a la casa de alguna de ellas, los fines de semana a la playa, “éramos como bien aclanadas, aunque yo tenía dos grupos en el colegio. Mi grupo de amigas con el que yo salía, pero también estaba en el coro del colegio. Me gustaba mucho cantar y ahí tenía otro grupo. Uno de los mejores recuerdos que tengo del colegio es haber cantado y mi profesor de música que era Francisco Esperidión, un gran profesor que ha marcado a mucha gente en el colegio. Él organizó un grupo de ocho personas que les llamaban ‘Los Sagrados Ocho’. Empezamos a cantar y lo hacíamos muy bien, hasta el día de hoy y cada vez está más profesional, el grupo de ahora es increíble”.

La actual concejala de La Serena, dice que no fue muy polola en su adolescencia, más bien se reconoce “perno” y que fue más polola en la universidad, aunque señala que hasta la actualidad se mantiene soltera y  sin hijos. Cuenta a modo de anécdota que cuando estaba en campaña para ser concejala y le preguntaban si era casada, especialmente cuando visitaba grupos como los de adultos mayores, les señalaba en broma que tomaba las campañas de a una, primero para ser autoridad y después una campaña para buscar pololo.

De todas formas, reconoce que ha tenido algunos amores que la han marcado. “Quien no, si a nadie le falta Dios en la vida, pero nada que haya terminado en algo más serio, en una relación a más largo plazo, afirma.

Los Cambios y el Periodismo

Dice que se decidió a estudiar periodismo por una situación lógica, ya que le encantaba escribir y todo lo que tuviera que ver con letras. “Me decidí por periodismo por una razón práctica y me iba bien, eso me fue entusiasmando. La verdad es que más que entrar a estudiar periodismo por vocación, mientras iba estudiando me iba gustando más que cuando entré a estudiar, pero fue una muy buena experiencia”, señala.

Estudió en la Universidad Los Andes, donde recuerda que también allí conoció a grandes amigos, los que mantiene hasta la actualidad. “Al principio fueron muchos cambios, porque siempre hemos sido aclanados en mi familia y fui la primera que me fui a estudiar afuera, a Santiago. Entonces, al principio fue instalarme, ubicarme, conocer, llegar a vivir a una ciudad distinta, hacerse cargo de uno, fueron hartos cambios y la universidad fue una muy buena experiencia”.

En sus años de estudios medios ni universitarios nunca participó en una protesta, indicando que no se lo cuestionó mucho y que siempre tuvo claro que había muchas cosas que corregir y las seguía habiendo hoy. Para lo cual se requerían cambios y reformas, “pero siempre pensé que la protesta no era la mejor forma y no participaba en ellas”.

Familiarmente Ligada a la Política

La vida de esta concejala de La Serena ha estado siempre cruzada por la política, puesto que creció en una familia ligada a ésta, con un padre que fue dirigente político toda su vida, siendo concejal de La Serena también.

“El tema político en mi casa siempre estaba. En los almuerzos, en las comidas y gracias a mi papá y a su actividad como dirigente político tuve la oportunidad de conocer a muchas personas importantes. Entonces siempre estaba el tema de lo que pasaba en el país, cómo se trabaja o qué está haciendo determinada gente, entonces nunca estuve alejada de eso. Ahora, el momento preciso en el cual yo dije me voy a dedicar a esto, lo tengo súper consciente, fue cuando ganó el gobierno del presidente Piñera (Sebastián) y me ofrecieron venir a trabajar de vuelta a La Serena como jefa de gabinete de Sergio Gahona”.

No obstante, antes de eso trabajó activamente en distintas campañas, desde la campaña de Joaquín Lavín en 1999, pero dedicarse a la política, dese marzo del 2010.

Consultada por qué postuló a concejala y no a alcaldesa, grafica su determinación señalando que primero se debe aprender a gatear, después a caminar y a correr.

De todas formas aclara que siempre ha creído que para dedicarse al servicio público no es necesario un  cargo, ya que la mayor parte de las personas que lo hacen son gente anónima y cita como ejemplo a su padre, Floridor Pinto, que toda su vida se dedicó al servicio público por distintos medios.

“Yo me decidí a ser candidata a concejala influida por dos personas, por mi papá por un lado y por el diputado Sergio Gahona, que es con la persona que yo empecé a trabajar el 2010. Cuando fue electo candidato y quiso que me fuera a trabajar con él me dijo que a él le gustaría que la gente que trabaje con él en algún minuto se decidiera a optar por algún cargo, porque consideraba muy importante esa formación. Ahí dije, por qué no y pensando mucho en todo lo que había hecho mi papá, en todo lo que él me contaba y de su paso también por el municipio. Es bueno que se meta gente nueva que quiera hacer cosas y que no estén los de siempre”.

Padres Estrictos 

Lucía Pinto rememora que tuvo todas las libertades que puede tener un adolescente, pero con los controles pertinentes, ya que sus padres eran estrictos. Tenía permisos para salir y disfrutar sanamente.

“Teníamos hora de salida, de llegada, pero nunca restrictivos en el sentido de no dar permisos. Mi familia ha sido educada muy unida, siempre hemos dependido unos de otros. Mis hermanas son grandes amigas, mi papá y mi mamá siempre han sido un apoyo y un pilar importantísimo, fundamentales en la vida de todas nosotras”.

La relación con sus hermanas ha sido siempre igual, ya que indica que cuando eran chicas peleaban poco, especialmente porque ella era bien amistosa.

“No éramos de esas hermanas que se dijeran te odio, no te quiero ver. Nos agarrábamos, pero fuimos siempre muy amigas, porque como crecimos en el campo y en esa época era muy distinto a como es ahora y éramos nosotras tres las que teníamos que jugar”. En la memoria tiene esos años como tiempos increíbles e indica que siempre le encantaría volver. “Es la mejor infancia que un niño puede tener, rodeado de tierra, de espacio, de poder correr, caminar, poder subir al cerro, tener animales, creo que es lo mejor que puede haber pasado”.

Políticos Enjuiciados 

Al preguntarle si estaba sorprendida de lo que pasa en la actualidad con algunos políticos investigados y que enfrentan la justicia, Lucía Pinto indica que no tan sorprendida, que la gente, de alguna manera, sabía que algo sucedía, pero que nadie lo discutía e incluso algunos no lo veían tan dañino como se ve hoy, pero “creo que es bueno que salga, no creo que haya que ser como el avestruz y que haya que esconder la cabeza bajo la tierra, esperar que pase y ver si vivo o no vivo. Creo que hay que enfrentar las cosas y si se cometieron errores hay que arreglarlos de una, no me parece que uno pueda defender los errores y seguir cometiéndolos, creo que hay que repararlos  y me parece bueno que salgan todas las cosas que tienen que salir a la luz. Lo que no me parece es que permanezcamos en esta eterna autoflagelación de que somos todos malos, todos corruptos. Hay gente que cometió muchos errores y horrores también, pero hay gente que es muy buena que quiere trabajar y hacer las cosas”.

Dos Anécdotas

Existen dos situaciones en la vida de Lucía Pinto, que se enmarcan anecdóticamente.

Una de niña y otra reciente. La primera la recuerda con risas y cuenta que hace años, siendo una nena aún, su padre la llevó a ella y a sus dos hermanas al Festival de Viña del Mar, ya que se presentaba Luis Miguel, del que es admiradora hasta el día de hoy.

Tuvo la suerte que estando almorzando en familia en el Hotel Miramar, apareció el artista y corrió para poder estar con él, pero los guardias y la gente que se agolpó se lo impidieron. Entonces le preguntó a su padre qué hacía para llamar la atención y éste le dijo vaya y dígales que ha viajado mil kilómetros para poder verlo. Entonces volvió al lugar y arremetió gritando lo que le había dicho su padre ¡He viajado mil kilómetros para verte Luis Miguel!, ante lo cual uno de los personajes que lo acompañaba la escuchó y le abrieron paso y pudo saludarlo ante la algarabía de sus fans. La imagen posteriormente había aparecido en una revista mejicana donde se destacaba que una fans chilena había recorrido mil kilómetros para poder verlo.

Otra situación, que en este caso la complicó, le ocurrió recientemente, en plena campaña municipal. Cuenta que  andando por el centro de La Serena, llegó a la Plaza de Armas y una vez estando en este paseo público, diviso a la distancia una paloma (pancarta) con una foto grande suya. Entonces se sintió cohibida, dio la media vuelta y se devolvió, ya que le incomodó que la reconocieran y le ha costado tener que exponerse públicamente. Cuando iba de vuelta pensó no, no puedo hacer esto, tengo que enfrentarlo. Así que retornó a la plaza y asumió, no sin nervios, que era parte del juego electoral y del camino que había elegido.

 

 

 

 

 

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