• “El partido de un tiempo a esta parte no ha sido bien dirigido, ha tenido una perspectiva de la mera contingencia y sólo ha tomado parte en esta cueca colectiva de colectividades políticas”, dice un desencantado Renán Fuentealba.
  • A sus 100 años Fuentealba cumpliendo su deber cívico, le acompaña el concejal de La Serena, Felix Velasco.
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Lautaro Carmona
En medio de la debacle electoral de la democracia cristiana tanto en materia presidencial como parlamentaria, exsenador y presidente nacional de la colectividad puntualiza que el camino no es abandonar el partido, sino unirse y empezar de cero. Quien liderara el PDC en los momentos de mayor crecimiento del partido en materia electoral es crítico de cómo algunos militantes han encarado la derrota e insiste en que es el momento de fomentar la unidad interna y cumplir los acuerdos.

Desde antes de la primera vuelta se le notaba preocupado y un tanto molesto de cómo se estaban dando las cosas al interior de la democracia cristiana. Si bien no esconde que desde el principio estaba encantado con la candidatura presidencial de Carolina Goic, al final Renán Fuentealba Moena terminó por reconocer que en la práctica nada de lo que se imaginó resultó. Lo que más lo tiene contrariado es que por ningún lado se alcanzó el objetivo de reencantar a las bases y que el camino propio se transformó en un rotundo fracaso. 

Sin embargo, en entrevista con diario El Día fue crítico igualmente de quienes han abandonado la colectividad en vez de enfrentar un proceso de reconstitución. 

"No nos  une una pelea en contra  de Sebastián Piñera en particular, sino que contra del sistema que representa” 

Con 100 años Fuentealba Moena dice tener claro que el camino es la unidad interna y cambiar a los dirigentes que no lo han hecho bien. Además, repasa las ventajas y costos de la decisión del camino propio. 

“Los democratacristianos resolvimos llevar candidato propio y dar la batalla solos ,que fue lo que se hizo”.

-¿Fue un error?

“Me entusiasmé con la candidatura de Carolina Goic y pensaba que yendo solos íbamos a hacer una verdadera cruzada de renacimiento de la Falange Nacional. Nos íbamos a salir de esta olla de grillos del país que nadie entiende. Nunca había visto en mi vida una elección presidencial más mediocre que esta. De baja categoría, donde no han existido grandes planteamientos ideológicos o filosóficos ni doctrinales, sino que simplemente una discusión sobre problemas concretos. Pensé que toda la Falange Nacional nos moveríamos para recuperar nuestro prestigio como partido político, haciendo un planteamiento de fondo sobre la creación de una nueva sociedad, la justicia social, la paz y relaciones internacionales. Una campaña con un debate a fondo”. 

-¿Qué provocó la debacle en la DC, egos internos o la deslealtad que se denunció?

“El partido de un tiempo a esta parte no ha sido bien dirigido, ha tenido una perspectiva de la mera contingencia y sólo ha tomado parte en esta cueca colectiva de colectividades políticas, en circunstancias que la Falange debió haber contribuido a levantar este ambiente y colocar metas no solamente de orden material, sino que moral y ser un ejemplo de probidad y pureza política”. 

-¿Cómo explíca la baja constante en el apoyo donde algunos analistas admiten que la DC se estaría transformando en un partido irrelevante?

“La Falange, aun cuando fue muy pequeña, teníamos un diputado, subíamos a 2, 3, bajábamos a uno y así estuvimos durante 20 años, pero siempre con nuestra prédica falangista acerca de una nueva visión de Estado y manera de actuar en política con la supremacía de lo moral sobre lo material y así nos convertimos en la mayoría del país en 1963, cuando decíamos que la revolución en libertad comenzaba en los municipios y obtuvimos la primera mayoría nacional y desplazamos al Partido Radical”. 

-¿Qué representa para usted el Frente Amplio, le sorprendió la alta votación de Beatriz Sánchez?

“No me sorprendí en tanto que se convierta en una fuerza que tenga apoyo. Pero siento que tenía mucho más mística que nosotros. Trabajaron con más entusiasmo. Ella (Beatriz Sánchez) se desenvolvió muy bien y con ganas de hacer cosas. Estimo que a la Beatriz hay que aplaudirla porque rompió moldes, es por ello que al Frente Amplio lo miro con simpatía, ojalá que mantuvieran ese idealismo y dejaran a un lado la ambición de ser poder nada más que para gobernar. Pero creo que además tuvieron un papel de orden ético y moral muy fuerte”. 

-¿Cree que debieron apoyar a Alejandro Guillier incondicionalmente?

“Estamos tratando de impedir que la derecha vuelva al poder, porque si bien han existido muchos defectos en los gobiernos desde Ibáñez (Carlos) hacia adelante, no nos une una pelea en contra de Sebastián Piñera en particular, sino que en contra del sistema que representa. El sistema capitalista no lo queremos y eso es lo que atacamos. Por lo tanto, no es Piñera nuestro enemigo, sino que todo el sector del cual es líder para poder acceder a la presidencia”. 

-Por el ambiente crispado que hay en la segunda vuelta, ¿una facción de su partido se irá con Piñera?

“No, creo que en la democracia cristiana, al nacer dentro del seno del Partido Conservador, el más derechista del mundo, debe haber algunas personas que son partidarias de Piñera y ahora mismo mucha gente del partido votará por él, por eso del Gobierno de la Unidad Popular y existe mucha gente que le tiene temor al Partido Socialista y Comunista, no me cabe duda”. 

-¿Cómo explica la urticaria que genera en un sector de la DC la presencia del PC en la Nueva Mayoría?

“La DC no es anticomunista, pero sí somos distintos y poseemos una filosofía diferente. Planteamos que los derechos humanos tienen que ser respetados. En los años 40 teníamos muchas coincidencias con los comunistas y varias veces actuamos juntos y por eso los conservadores y la derecha nos decían que éramos comunistas. Incluso, en la UP, siendo opositor, parecía que era comunista, pero no es así. Teníamos diferencias ideológicas, pero cuando había grandes huelgas en el cobre, o los conflictos sociales, nosotros estábamos con los comunistas, pero desde el punto de vista más de fondo, éramos adversarios”. 

-¿Qué siente hoy cuando se sostiene que la DC se está desangrando y fragmentando?

“Siento mucha pena y dolor, pero creo que no hay que ser cobarde, no hay que estar huyendo del partido porque estamos en esta situación o porque las cosas andan mal. Por ejemplo, la actitud de Aninat (Eduardo), lo conozco, somos muy amigos, pero me parece que está absolutamente equivocados al decir que el partido dejó de ser lo que era. Seguimos siendo los mismos y pensando lo mismo, en la libertad y en el imperio de la moral. Seguimos pensando en la justicia social. Si el partido decae por culpa de sus directivas, eso no significa que desaparezca. Hay que luchar dentro del partido, cambiar estas directivas y poner gente nueva y volver a lo que hizo Jaime Castillo, que es tener un espacio donde se formaban los DC. Hay muchas cosas que hacer para mejorar el partido”. 

-¿Descartan que la colectividad pueda desaparecer como algunos pronostican?

“No, habrá algún grupito que quedaremos. Es cuestión de eliminar los malos elementos y de luchar dentro del partido. Las directivas y las presidencias del partido las convertían en trampolín para de ahí salir a candidato a Presidente de la República y eso no puede ser. El presidente debe ser el primero que se debe sacrificar”. 

-Pero eso no ocurrió con Goic...

“Por eso decía al principio, la gran esperanza es que Goic lograra montar este movimiento que más que perseguir la Presidencia de la República es que la democracia cristiana dirigiera el país. Queremos que nos apoyen”. 

-¿Qué no resultó?

“La política corrompe y los partidos políticos terminan corrompiéndose. Me recuerdo que cuando triunfamos con Frei (Montalva, 1964) y les dije a los jóvenes como presidente nacional del partido, ‘ustedes son el cimiento moral de la democracia cristiana y deben vigilar que el partido no se aparte de su filosofía, principios y moral y cuidar que los viejos no nos corrompamos en el poder”. 

-¿Un sector de la DC fue desleal con Goic y se dedicó más a sus campañas?

“Evidentemente, quienes no apoyaron a la candidata y los que se fueron del partido, que se vayan, pero los que siendo de la colectividad trabajaron por otras tiendas son verdaderos traidores. Esa gente debiera ser ubicada y echada”. 

-¿Teme que se produzca una división como la que se produjo en 1969?

“Espero que no ocurra y si de mí depende y con 100 años lucharé para que el partido se mantenga unido alrededor de sus principios y que no sigamos la voz de esa gente que no es DC y que anteponen intereses materiales y económicos a los principios”. 

-¿Lo han llamado para tratar de realizar una comisión de hombres buenos para sacar adelante el partido?

“No, en Santiago se están formando algunos grupos, pero de gente que se ha salido del partido, no es eso lo que quiero, sino que con gente que está en la colectividad y extender este movimiento en todo Chile y reconstituirla (democracia cristiana). Necesita una reconstitución y ojalá terminara en un Congreso y partir de nuevo”.

-El tema es que de cara a la segunda vuelta, renunciaron varios integrantes de la mesa directiva, incluido el vicepresidente, Matías Walker…

“El partido decidió que apoyáramos a Guillier (Alejandro) como candidato presidencial. Hay muchos que no están de acuerdo y ahí hay otro fenómeno, los partidos políticos necesitan ideas, resoluciones y disciplina (lo remarca fuerte), les guste o no (la decisión). Es una democracia y lo que democráticamente se acuerda uno tiene que seguirlo. Sinceramente le digo que votaré por Guillier por orden del partido, aunque no me guste y lo digo con autoridad moral, porque fui siete veces presidente de la DC y como se dice, no les aguanté una”. 

-¿Cómo denominaría el momento que vive la DC, descomposición, fragmentación o…?

“Corrupción (se adelanta en responder). En el partido hay mucho corrupto que está a la espera de que el partido esté en el poder para pescar algo y eso no puede ser. El aporte nuestro al Gobierno de Guillier (Alejandro) debería ser esencialmente para estructurar ese movimiento”. 

-¿Pero le alcanza a Guillier para llegar a La Moneda?

“Creo que si se une toda la gente Guillier puede salir, porque somos más. Hay que aprovechar estos días para levantar la mística, porque no hay entusiasmo. La gente está encerrada en sus piezas, no salen a recorrer el país como antes”. 

-¿La DC tocó fondo o continuará descendiendo?

“Depende mucho del papel que haga como oposición, para nosotros no es destruir, sino que rectificar y entregar planteamientos serios”. 

-¿Cómo DC se arrepiente de haber integrado la Nueva Mayoría junto al PC?

“No”. 

Lección y cojones

-Usted habla de la moral, la ética e ir en contra de la corrupción, pero ¿cómo se explica que en Coquimbo, un sector de la gente apoyara mayoritariamente a Pedro Velásquez, que en su momento fue condenado por la justicia y nuevamente salió diputado?

“Creo que la gente está contenta porque salió y Pedro Velásquez nos ha dado un ejemplo. De estar en el suelo, solo, aislado, donde no lo invitaba nadie y salir de diputado, se necesitan cojones para eso. Lo que necesita Pedro ahora es que alguien se le acerque y le diga que fue elegido diputado, pero que vuelva a sus orígenes, con la cola entre las piernas, pero que vuelva”. 

-Al electorado que lo apoyó no le importó que fuera condenado.

“No le importó y ahí está la prueba, nunca dejó de mantener el contacto con la gente de las poblaciones. Trabajó calladamente con su familia y salió, porque en el fondo, el tipo es un hombre bueno y quiere hacer cosas en bien de Coquimbo. Su obsesión es Coquimbo. Tuvo malos consejeros”. 

 

 

 

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