Ya han pasado meses desde que el partido tomó la decisión de sumarse a la Nueva Mayoría y apoyar a Michelle Bachelet en primera vuelta. Aquello trajo consigo la molestia de muchos militantes de la JJCC y hoy, ad portas de las elecciones surgen dudas sobre si esta determinación les pasará la cuenta. Ellos confían en que no será así

Cuando en abril de este año el Partido Comunista anunció que sería parte de la Nueva Mayoría, un verdadero balde de agua fría cayó sobre gran parte de la militancia. Y es que no podían creer que en esta pasada se situarían en el mismo conglomerado al que históricamente se resistieron a pertenecer.
Hubo desazón y algunos conflictos internos al interior de la colectividad comenzaron a surgir. Sin embargo, lograron aunarse criterios y establecer un discurso común claro y concreto del porqué del pacto electoral. 

Pero a partir de ese momento, el ambiente se colmó de incertidumbre según cuentan fuentes cercanas a la colectividad, ya que la duda ahora era sobre si llevarían o no a un candidato a competir a las elecciones presidenciales tal como lo habían hecho siempre desde el retorno a la democracia.
Las posiciones eran marcadas, hubo quienes defendían de manera férrea el ir con un abanderado a la primera vuelta, tal como lo hicieron el resto de los partidos, y el otro grupo, partidario de “no desgastarse en una candidatura testimonial y abocar desde ya el trabajo de los comandos a los cupos que podrían disputar en el Parlamento”. 

El debate fue intenso y la decisión final, polémica. Y es que entre las tres opciones que se barajaban: Llevar a al abanderado propio; apoyar a José Antonio Gómez (PR) o apoyar a Michelle Bachelet (PS), se optó por la más controversial que sacó chispas al interior de partido de Recabarren, sumarse a la candidatura de la expresidenta. 

Ya han pasado meses desde la controversial decisión, y nos encontramos ad portas de las elecciones, sin embargo, aún hay dudas de si finalmente esta determinación que reconocen, en su minuto los afectó, tendrá repercusiones en las urnas. 

JUVENTUD DESENCANTADA. Aún no está claro si efectivamente los votos del PC se fraccionarán, lo que sí es innegable es que, en parte, la juventudes militantes lo hicieron. Así lo constatamos el 10 de octubre por la mañana, un día después del primer debate presidencial efectuado en la Región de Coquimbo. 

Aquel día el candidato por el movimiento Todos a La Moneda Marcel Claude, llegó hasta la sede de calle Colo-Colo en La Serena. Allí, eran principalmente los jóvenes, los que agitaban las banderas rojas y rojinegras. 

Nos acercamos a conversar con ellos, y ahí estaban como imagen fiel del costo que dejó para el comunismo la decisión de apoyar a la abanderada de la Nueva Mayoría. Resulta que militantes de las JJCC, no aguantaron el actuar del partido y simplemente se fueron para sumarse a la candidatura de Claude. 

Eran los mismos que hace poco hacían flamear la hoz y el martillo sobre sus cabezas, hoy alejados de su partido.

Hablamos algo con ellos, y señalaron que no sabían si la decisión de marcharse de “la Jota”era definitiva. Sí, manifestaron su inconformidad por postura del PC. Se negaron a expresar su opinión con nuestra grabadora prendida y, pese a que en un principio habíamos agendado una entrevista, luego recularon y prefirieron no manifestarse públicamente. Lo claro es que aún hay heridas abiertas luego de aquella decisión, que se habrían materializado principalmente en las juventudes a lo largo de Chile. 

Quien sí habló del tema fue el candidato a senador por la Región de Coquimbo, del movimiento Todos a La Moneda, Luis Vega. “Sí, se nos han incorporado militantes de las JJCC”, expresó. 

Y es que según él, luego de lo que califica como un nuevo error del PC, los más idealistas verían en su movimiento una alternativa más en la línea de lo que ellos siempre han postulado. “Para nosotros la Concertación y también la Nueva Mayoría son una nueva derecha, por eso es indudable que muchos militantes del comunismo no hayan querido apoyarlos y estén con nosotros, buscando un espacio de participación política que les acomode”, agregó. 

Pero Vega va aún más lejos y afirma que el proceso está en marcha. “Van a continuar llegando jóvenes que han estado del lado del PC, y de otros sectores a incorporarse a este pacto nuestro, a incorporarse a la Izquierda Popular, que es un espacio que permite avanzar en las transformaciones que hoy día el país necesita”, concluyó el candidato de Todos a La Moneda. 

¿TERMINARÁN PAGANDO LA CUENTA? Al interior del partido saben que la decisión los afectó, pero estuvieron dispuestos a asumir los costos ya que, según afirman, todo se hizo “pensando en el pueblo”, y afirman que a la larga, más allá de eventuales fraccionamientos internos, esto no les pasará la cuenta a menos de un mes de los comicios. 

El timonel del PC, a nivel regional Fernando Torres, justifica la determinación, y cree que fue lo mejor que pudieron haber hecho. “La decisión, fue pensada, analizada largamente, y concordamos en que el programa que se podía efectuar con la Nueva Mayoría, era el más factible y posible de concretar. Desde ahí, vimos la posibilidad de impulsar una reforma con los cambios que nosotros siempre hemos planteado”, indica Torres. 

Sabe que esto generó una disidencia, al interior de la colectividad, pero enfatiza en que fue de carácter muy menor. “Son algunos niños de lasbases de la Educación Superior de nuestras juventudes, pero como cuerpo el Partido Comunista sigue fuerte, como siempre (…) Te repito, los jóvenes que se fueron podrán decir muchas cosas, y habrán tenido sus razones para dar un paso al costado, pero nosotros siempre hemos considerado que los cambios se hacen en tanto sepamos establecer correlaciones de fuerzas favorables para generar los cambios necesarios”, sostiene. 

Desde las JJCC Juan Varela, secretario político en la zona, expresa algo similar a Torres. Le duele que “compañeros y amigos se hayan ido, pero la decisión fue una decisión de avanzada dentro del partido y se hizo enfocada en lo que es desplazar a la derecha y en conformar una Nueva Mayoría que venga a dar respuesta a las demandas que ha estado exigiendo el pueblo durante años”, señaló. 

Niega rotundamente que al estar en una misma coalición, por ejemplo, con la Democracia Cristiana signifique que hayan transado en algo sus ideales de siempre, puesto que para él, la Concertación, aquella que gobernó durante años y no hizo los cambios que ellos, como PC, exigían, ya desapareció. “Nosotros partimos de esa, base. La vieja Concertación de la que nosotros fuimos opositores profundizó el modelo, por eso éste es el momento de reagrupar las fuerzas que pretenden dar una solución a las demandas de nuestro pueblo”, precisa Varela.

Daniel Núñez, militante comunista y candidato a diputado por el Octavo Distrito, también lamenta que haya un sector, “muy minoritario”, que no haya estado dispuesto a ingresar a la Nueva Mayoría, pero cree que este pacto electoral se hizo en base a acuerdo programáticos que califica como “intransables”, como lo eran la nueva Constitución, la reforma tributaria y la educación gratuita. “Siempre puede haber gente que no está de acuerdo, pero hoy día nosotros estamos firmes con que Michelle Bachelet sea Presidenta y que tenga un Parlamento que le favorezca”, sostuvo. 

Agrega que pese las críticas el análisis al interior del partido siempre fue de carácter realista, ya que en estos momentos nos sirven las candidaturas testimoniales. “Los cambios en Chile no pasan por tener un 5% o un 7%, pasan por tener una mayoría y por eso es tan importante haberse sumado a esta alianza pese a la profundas diferencias que en su momento hemos tenido con los partidos que la conforman”, expresó Núñez.

ALGO DE HISTORIA
••• Pese a lo controversial de la determinación, no era la primera vez que se le entregaba el apoyo a un candidato de la Concertación. De hecho, pese a no haber transado y no querer ser parte de esta coalición, ya en 1989, en las primeras elecciones luego de la dictadura, le entregaron su apoyo a Patricio Aylwin.
Pero desde el retorno a la democracia siempre habían llevado a un abanderado propio al menos en primera vuelta. Para el ’93, por ejemplo, conformaron el Movimiento de Izquierda Democrática Allendista junto al MAPU y la Izquierda Cristiana alzando como carta a Eugenio Pizarro.
Seis años más tarde, en 1999 fue un emblema del partido la que representó sus aspiraciones presidenciales. Gladys Marín fue su abanderada, pero tampoco alcanzaron una votación significativa (3,19%). Y así se dio la tónica en los sucesivos comicios, donde continuaron llevando candidatos junto a la izquierda extraparlamentaria a primera vuelta.
 

 

 

Contenido relacionado

- {{similar.created}}

No hay contenido relacionado

Cargando ...

 

 

 

 

 

 

Diario El Día

 

 

 

X