Crédito fotografía: 
Archivo El Día
Gustavo Justo León, el autor del homicidio de María Teresa Campusano (8) en La Pampilla de 1989, salió beneficiado con libertad condicional en 2017, pero quebrantó las medidas sustitutivas y desde entonces está prófugo. Instituciones confirman que no ha hecho ingreso a un penal del país y familia de la víctima cree que pudo huir a Perú, su país natal.

Por: Diego Guerrero y Kimberly Jopia 

Desde noviembre de 2017 que el paradero de Gustavo Justo León sigue siendo una interrogante sin resolver. Fuera de algunos rumores de que habría vuelto a Perú tras salir beneficiado con la libertad condicional, para el sistema de justicia chileno parece haber desaparecido del mapa.

Sin embargo, su nombre está en la memoria colectiva de toda la comunidad de Coquimbo, así como el de su víctima, la pequeña María Teresa Campusano, Marité, a quien dio muerte mientras se celebraban las Fiestas Patrias en La Pampilla hace exactos 32 años, en 1989.

Desde entonces, Ana María Alquinta ha debido enfrentar un duro camino, tras perder a su hija, la condena del homicidia le daba algo de tranquilidad, pero su indignación fue grande cuando supo que Justo León se encontraba prófugo. “Aún estoy sufriendo las consecuencias de lo que pasó”, comentó a El Día en 2018 la madre de Marité, en su primera entrevista en décadas tras la muerte de su hija.

Hoy, luego de tres años, la incertidumbre es la misma, aunque se muestra más esperanzada en que en algún momento el hombre regresará a la cárcel a pagar por el crimen. “No estoy conforme, porque igual él anda libre, pero en algún caso puede ser que lo detengan, está encargado por la Interpol”, declara a nuestro medio Ana María.

“Lo ideal es que lo traigan de vuelta a Chile y a Huachalalume, porque aquí hizo lo que hizo. Él es un peligro para la sociedad y nunca va a dejar de serlo, quizás cuántas fechorías más ha hecho allá (en Perú, su país natal, donde se presume que se encuentra desde 2017)”, agrega.

Además de esperanzada, Ana María afirma estar más tranquila. Se nota en su tono de voz y reconoce que ha habido un cambio importante en ella. “Tengo buen ánimo, estoy con buenas vibras, porque no puedo seguir así, estaba muy deprimida, necesitaba sacarme esto que tengo encima. Lo único que pido es que aparezca este hombre, porque ya ha pasado mucho tiempo”, sostiene.

Sin embargo, reconoce que “no vale la pena ni que lo comente” y espera paciente, consciente en que “la gente no va a ir a buscarlo allá”, pero confiada en que algún movimiento lo delatará y recuperará la justicia que le arrebataron luego del más cruel de los crímenes, uno que incluso llegó a mostrarse en televisión, a través del programa “Mea Culpa” de TVN.

Una herida que no cierra 



Cada 18 de septiembre, Coquimbo se tiñe de lágrimas, nostalgia y dolor al recordar la trágica muerte de Marité.

Este escalofriante hecho sigue conmocionando a los habitantes del puerto y a la familia de la pequeña, puesto que la menor fue sustraída del automóvil donde dormía junto a su hermano, mientras sus padres trabajaban vendiendo papas fritas en un puesto al interior del emblemático recinto.

Año tras año, los Campusano Alquinta asistían a la fiesta dieciochera, ya que atendían un carro de comida rápida, lo que se convirtió en una tradición familiar y en su principal fuente de ingresos económicos. No obstante, sus vidas dieron un vuelvo total en el año 1989, luego del brutal y trágico desenlace del que fue víctima su hija de tan solo 8 años.

El fatídico hecho ocurrió tras culminar los festejos patrios en La Pampilla, cuando en la penumbra y el silencio de la noche, Gustavo Justo León se acercó al vehículo donde dormían los hijos de la familia Campusano Alquinta. Justo despertó a la pequeña y la llevó a un sitio solitario del recinto, donde abusó sexualmente de ella, mientras la estrangulaba para que no huyera, causándole la muerte. La niña, de tan solo 8 años, permaneció en el lugar hasta que sus padres notaron su ausencia y salieron a buscarla por todo el recinto, hasta encontrarla fallecida.

Sin rastros 



El responsable del crimen cumplía presidio perpetuo en la cárcel de Arica hasta noviembre de 2017, cuando se le concedió libertad condicional por parte de la Corte de Apelaciones de Arica. Debía presentarse a firmar todas las semanas y cumplir con las medidas sustitutivas, sin embargo, solo cumplió por un par de semanas y se dio a la fuga hasta el día de hoy.

Desde entonces, El Día ha consultado con todas las instituciones del sistema de justicia, pero no hay información oficial sobre su paradero. Consultados en el Poder Judicial y en Gendarmería, confirmaron este viernes que Gustavo Justo León no se encuentra recluido en ningún penal del país, por lo que cobra sentido la tesis de que huyó a Perú.

Ana María, madre de Marité, afirma que le han llegado comentarios. “A mí me habían dicho que estaba trabajando para el norte del Perú, supuestamente está en la selva talando árboles para construir edificios, es lo que me dijeron, pero no sé nada más”, acota, recalcando que su libertad es un verdadero peligro, porque “puede ir a hacer maldades a cualquier parte”.

 

 

Suscríbete a El Día y recibe a diario la información más importante

* campos requeridos

 

 

Contenido relacionado

- {{similar.created}}

No hay contenido relacionado

Cargando ...

 

 

 

 

 

 

 

 

Diario El Día

 

 

 

X