• La SEC también proporciona información útil en su plataforma web y redes sociales, para así evitar riesgos.
  • El director regional de SEC insiste que los artefactos deben ser chequeados, sobre todo luego de meses de desuso
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Foto: Diario El Día
Desde la autoridad sostienen que los artefactos deben ser chequeados al menos una vez por año y que el primer interesado debe ser el propio usuario

El lamentable caso de seis brasileños que dejaron de existir producto de la emanación de monóxido de carbono en la capital reabre el debate, pues una amplia mayoría debe lidiar a diario con los denominados calefonts, que por seguros que parezcan, deben contar con ciertas certificaciones y también con una determinada ubicación dentro del hogar.

En la superintendencia de Electricidad y Combustibles insisten en importancia de quien tiene la primera responsabilidad, que es el usuario, que debe estar atento a determinadas recomendaciones.

El director regional de esta entidad, Carlos Herrera, en conversación con El Día Radio, señaló que “todos aquellos productos que funcionan por inhibición emiten monóxido de carbono, por eso nos afecta mucho saber de noticias como lo ocurrido en Santiago, porque estamos constantemente informado de los riesgos. Debemos tener extremo cuidado en el uso de estos artefactos”, afirmó.

Incluso, llamó al máximo cuidado que deben tener quienes adquieran este tipo de productos. “Las personas deben ser los primeros fiscalizadores, pero nosotros estamos trabajando constantemente para que en el comercio se ofrezcan productos certificados y que tengan el Sello SEC. El problema es que hay comerciantes ambulantes e incluso establecidos que ofrecen estos productos no autorizados”.

Otro aspecto fundamental es que los calefonts cuenten con la necesaria ventilación para así facilitar que el monóxido de carbono pueda evacuar, misma situación que sucede con las estufas a gas. “Lo que se percibe es el olor del odorizante, porque en sí el gas no tiene un olor específico. Pero llega un punto es que este se hace imperceptible para el ser humano”, indicó Herrera.

A juicio de Herrera, las personas siguen cometiendo el error de dejar los calefont en espacios cerrados. “Necesitan evacuar los gases hacia la atmósfera de manera inmediata, para así evitar todo tipo de riesgos”, añadió.

Cuidados al abrigarse

En ese contexto, Herrera insistió que cuando las personas poseen estufas a gas, eléctricas o a parafina y estas han permanecido sin funcionamiento desde el pasado invierno “lo importante es llevarla a un servicio técnico autorizado de la marca y se revise antes de volver a encenderla. En el caso de los calefont, debieran ser chequeados al menos una vez al año por un técnico autorizado de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles, y así los riesgos se minimizan”, recalcó.

“En el caso de los calefont, debieran ser revisados al menos una vez al año por un técnico autorizado de la SEC”. Carlos Herrera, director regional de SEC

Un caso especial es lo que sucede con los edificios de departamentos, los que cuando cumplen condiciones adecuadas poseen un sello verde. “Existe un sello colectivo y también un sello por departamento. Por tanto, cuando vemos a la entrada del edificio un sello verde, significa que cumple con la normativa. Otro más pequeño indica que la vivienda individual cumple. En definitiva, el sello verde se entrega por dos años a la red de instalación interior de gas”, aseguró Herrera.

Calor que puede tornarse peligroso

Los calientacamas también son de uso masivo durante estos fríos meses, pero también tienen sus consideraciones, puesto que también pasan largo tiempo guardados, y al igual que otros artefactos, deben cumplir con determinados estándares.

“Lo primero es comprar un calientacama que cuente con la certificación SEC. Lo importante es que al momento de guardar el producto, cuando se acerca la primavera o el verano, los pliegues sean los que indica el fabricante. Y así se evita que este sufra algún daño o desperfecto en su sistema. Lo importante es que cuando están certificados, se asegura la vida útil del producto de acuerdo a las especificaciones que este entrega en forma efectiva”, señaló Carlos Herrera.

Otro aspecto a cuidar es el estado de los alargadores o “zapatillas”, que también debe tener una certificación. “Un 95% de los productos en general requieren de esta garantía, lo que nos permitirá estar mucho más tranquilos y seguros”, concluyó el director regional de SEC. 3802i

 

 

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