• Con pancartas alusivas al asesinato de un estudiante y reclamando las deficiencias con que estudian, amaneció en toma el Liceo José Tomás de Urmeneta del sector de Guayacán en Coquimbo.
    Con pancartas alusivas al asesinato de un estudiante y reclamando las deficiencias con que estudian, amaneció en toma el Liceo José Tomás de Urmeneta del sector de Guayacán en Coquimbo.
  • Los talleres sin actividad y controlados por alumnos y alumnas en toma era la imagen al interior del Liceo Industrial de Coquimbo.
    Los talleres sin actividad y controlados por alumnos y alumnas en toma era la imagen al interior del Liceo Industrial de Coquimbo.
Crédito fotografía: 
Andrea Cantillanes
A fines de la semana pasada fue asesinado uno de los alumnos por otro estudiante del establecimiento y ahora el colegio es tomado por los estudiantes de cuarto año medio quienes reclaman más seguridad y por la falta de implementos para desarrollar sus funciones en el recinto.

No es la primera vez que los alumnos se toman el establecimiento ni que reclaman por seguridad y por la falta de implementos para realizar sus funciones en el marco de las carreras técnicas que siguen, pero ahora la situación se ha tornado más tensa y convulsionada.

La toma fue anunciada a la comunidad escolar reclamando por no contar con las implementaciones mínimas, pero rodeada del asesinato de uno de los estudiantes el jueves 18 de abril a manos de otro alumno, lo que terminó por colapsar las paciencias de estudiantes y apoderados, los que llegaron en apoyo de los que hicieron tangible la toma del liceo.

Los alumnos reconocen que el ambiente en el recinto ha estado enrarecido los últimos meses, especialmente por las demandas que tienen y que no han sido cumplidas, indicando que lo mínimo que deberían tener son los implementos para desarrollar sus tareas en los distintos talleres, como electricidad o automotriz, ya que en éstos falta desde la gasolina, el oxígeno, llaves e incluso algo tan simple como que las llaves de los lavamanos funcionen.

Esas han sido algunas de las razones que los llevaron a tomarse el recinto y no abandonarlo hasta que les den las garantías de que se solucionarán estos problemas.

Apoderados apoyan

Los padres y apoderados que se juntaron en gran número en las afueras del recinto para apoyar a los alumnos de cuarto año medio, que encabezan la toma, coincidieron en que la seguridad tanto al interior del recinto, como en los alrededores es mínima y eso significó que tras una riña, fuera asesinado un estudiante.

Edith Marín señala que “son varios los problemas, el tema del chico que falleció, la droga, pero lo fundamental por lo que los de cuarto medio se tomaron el liceo es porque no tienen los implementos para trabajar, en algunos casos en las salas no tienen enchufes, puertas o ventanas”.

Reconoce que al interior existen algunas rivalidades, pero no profundiza, excepto que con el crimen de uno de los jóvenes, las epidermis están sensibles.

“Son varios los problemas, el tema del chico que falleció, la droga, pero lo fundamental por lo que los de cuarto medio se tomaron el liceo es porque no tienen los implementos para trabajar”. Edith Marín. Apoderada.

Los reclamos

Diego Castillo, uno de los voceros de los estudiantes de cuarto año medio que protagonizan la toma da cuenta de las motivaciones y qué esperan tras esta toma. “Faltan muchos implementos, estamos recorriendo para que los sostenedores sepan de estas deficiencias, falta gas, oxígeno, herramientas, entre otros y un desorden que hay en el pañol. También se pide más seguridad en el liceo, para todos los cursos”.

Según el vocero, una respuesta satisfactoria de parte de los sostenedores, es que les den una fecha para que se suplan todas las falencias y que se cumpla o volverán a tomarse el establecimiento.

“Faltan muchos implementos, estamos recorriendo para que los sostenedores sepan de estas deficiencias, falta gas, oxígeno, herramientas, entre otros”. Diego Castillo, estudiante de cuarto año medio.

Cita como ejemplo la toma que realizaron el año pasado, donde “de todos los implementos que se pidieron al final llegó solo un 10%”.

Sobre la seguridad, indica que de eso da cuenta la muerte del alumno Sebastián, quien recibió una puñalada que le quitó la vida a manos de otro estudiante. “Los alumnos de segundo, se quieren sentir en un liceo seguro, que no tengan que estar viniendo con miedo, porque alguien les puede pegar, apuñalar o cualquier cosa, el mismo temor que tienen todos los alumnos”.

Sobre la educación que le brincan los profesores no tienen críticas, “sobre el liceo no hay nada que decir, aunque falta material ellos nos entregan de cualquier forma la enseñanza, buscan la forma de enseñarnos y nosotros salimos especializados, pero el tema es que faltan implementos”, sostiene Diego Castillo, de cuarto año A, lo que es refrendado por otros estudiantes como Sebastián Figueroa y Rodrigo Cerda, los que plantean que las mayores dificultades las enfrentan por la falta de implementos en los talleres.

El contraste

No obstante el reclamo de alumnos y apoderados por las deficiencias, contrastó con lo planteado por el director del establecimiento educacional, Osvaldo González, quien en una escueta declaración hecha a diario El Día en las afueras del recinto mientras se desarrollaba el conflicto, dijo que “es una situación puntual que ocurrió, nosotros invertimos dos millones de dólares en implementación para el colegio y no puede estar faltando el material”.

“Es una situación puntual que ocurrió, nosotros invertimos dos millones de dólares en implementación para el colegio y no puede estar faltando el material”. Osvaldo González, director del Liceo Industrial de Coquimbo.

El profesorado

Los alumnos en toma y algunos profesores solicitados por éstos, otorgaron la mayor de las facilidades a los representantes de los sostenedores, quienes recorrieron los talleres para verificar las falencias.

Uno de los docentes, Sergio López, confirmó que existe falta de materiales para desarrollar el trabajo con los alumnos y dijo estar allí a petición de los estudiantes. “Me llamaron, porque a raíz de este hecho que ocurrió con la muerte de un estudiante de nuestro establecimiento, están aprovechando esta instancia para señalar el dolor que sienten y, a su vez, complementar ciertas inquietudes que tienen respecto a la infraestructura, materiales, los que no han llegado con la prontitud que debiera ser”, señaló.

Reconoció que aún queda pendiente material que se solicitó en septiembre y en diciembre del año pasado y en marzo no llegaron.

Más allá de las demandas de los alumnos, más allá de la seguridad que reclaman, el Liceo Tomás de Urmeneta está convulsionado y como dicen los propios alumnos, si no se toman en cuenta sus reclamos, el conflicto podría escalar.

Suscríbete a El Día y recibe a diario la información más importante

* campos requeridos

 

 

Contenido relacionado

- {{similar.created}}

No hay contenido relacionado

Cargando ...

 

 

Radio elDía

 

 

 

 

Diario El Día

 

 

 

X