El Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) está desarrollando dos proyectos vanguardistas con mayor cantidad de nutrientes y menos utilización de agua que ayuden a fortalecer y entregar una variedad alimenticia innovadora  al sector caprino.

Corría el año 2014 y el criancero Arturo Torres de El Maqui de Quiles en Punitaqui comentaba este crudo relato, “lo más difícil de la sequía es la falta de agua y pasto. El año pasado y éste han sido malos. Perdimos toda la crianza, más de 200 cabras chicas, también más de 100 animales grandes. Aproximadamente perdí como 3 millones de pesos  que me afectó mucho a mí y a mi familia”, la trágica vivencia de Torres era similar a la de otros centenares de crianceros que veían como el año 2013 y 2014 la sequía los  golpeaba en sus caras, matando animales y dejándolos prácticamente en la ruina.

Es que una de las actividades productivas más afectadas por la escasez hídrica que azota a la región de Coquimbo fue la caprina. Miles  de cabezas de ganado menor sufrieron fuertemente ante la falta de alimento. La poca lluvia de años anteriores provocó que los campos no tuvieran la suficiente pastura para dar abasto a las miles de cabras que tienen miles de crianceros en toda la región. Hoy en día la realidad es más alentadora. Las últimas lluvias y nuevas iniciativas de forraje para los animales tienen al mundo caprino más tranquilo y con una mirada esperanzadora hacia el futuro.

Pero la falta de lluvia del 2015 hacia atrás no dejó indiferente a nadie, menos a los crianceros. La sequía causó mortandad en miles de animales y pérdidas millonarias para el sector caprino. Desde el actual Gobierno y el anterior realizaron diferentes medidas paliativas  para ir en ayuda de esta actividad productiva.  Una de las más recientes se relaciona al Plan de Escasez Hídrica que se implementó el 2014 y que fue liderado por la ex Intendenta, Hanne Utreras y el Gobierno Regional.  Sólo en la provincia de Limarí se otorgaron 22.500 fardos a dos mil crianceros. El financiamiento del peaje y talaje para veranadas a Los Altos Valles de Calingasta en Argentina también se convirtió en una medida aplaudida por el sector.

Hay que destacar que el negocio caprino con mayor plusvalía tiene relación con el queso. El famoso queso de cabra es el que deja las grandes sumas de dinero. Pero para que haya un buen queso, las cabras debe dar leche de calidad y la leche de calidad depende en gran medida de la buena alimentación del ganado.

Es en este contexto, que el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) está desarrollando dos proyectos vanguardistas con mayor cantidad de nutrientes y menos utilización de agua que ayuden a fortalecer y entregar una variedad alimenticia innovadora  al sector caprino. Se trata de iniciativas que buscan consolidarse como una alternativa forrajera.

Uno de los proyectos se denomina, “Capacitación y Mejoramiento de Sistemas Caprinos de Comunas Rezagadas”  que tiene por objetivo entregar nuevos conocimientos a los crianceros sobre una nueva alternativa de forraje que se puede ejecutar a través de la autosiembra con nuevas especies de semillas y sistemas tecnologizados de riego que utilicen menos y con mayor eficiencia el recurso hídrico.

La iniciativa que se desarrolla en Combarbalá, Punitaqui, Monte Patria y Canela  está evaluando otras especies de semillas forrajeras  distinta a la tradicional alfalfa. Se trata de Trébol Balance, Trébol Subterráneo y mezclas comerciales de semillas. 

Actualmente las nuevas especies de semillas se están analizando en los distintos tipos de campos  experimentales que se están implementando, se evalúa el comportamiento en los diferentes tipos de suelo, clima y el desarrollo que tienen con los sistemas de regadío.

Otra característica importante que resalta en el proyecto es el sistema de riego.  Aspersión y goteo  se utilizan para el regadío de las distintas semillas. Esta forma permite maximizar el uso del recurso hídrico y al mismo tiempo  evitar pérdidas innecesarias de agua.

El jefe del proyecto es Raúl Meneses. Él es investigador de INIA y destacó los alcances de la iniciativa, “nosotros propusimos la evaluación de especies forrajeras anuales de autosiembra que tienen menor necesidad  de agua que otras forrajeras tradicionales como la alfalfa. Tiene la gracia que se siembra  una vez y luego con un buen manejo éste forraje puede durar 20 a 30 años”

Al mismo tiempo, Meneses agregó, “Estas especies  las estamos regando bajo dos sistemas, el primero por aspersión y regar forrajera por sistema de goteo. Este sistema es más efectivo y debiera tener de menos pérdida de evaporación”

Este proyecto se está trabajando con más de 500 crianceros de las cuatro comunas insertas en el Plan de Zonas Rezagadas. Por lo mismo, el proyecto se está trabajando en terreno con  ellos. Hay campos experimentales donde se muestran los avances y se explica con detalles los alcances de esta modalidad

INIA ya tiene instalado cuatro campos experimentales en  predios de crianceros de Combarbalá, Punitaqui, Canela y Monte Patria. En las cuatro comunas los profesionales de INIA ya han mostrado y capacitado a crianceros sobre el proyecto.

Incluso en Canela, el proyecto fue presentado a un grupo de alumnos que estudian Técnico Agrícola en el Liceo Politécnico de la comuna.

Allí los estudiantes se interiorizaron del proyecto, “ver las técnicas que se están implementando es interesante. Ver el tipo de regadío, el tipo de inyección de agua que posee el cual ayuda a usarla eficientemente. Es una muy buena experiencia. Agradecido de que INIA nos muestre esto, sobre todo a nosotros que estudiamos el ámbito de la agricultura”, expresó el alumno Kevin Vega que cursa el 3° B.

Su compañero, Ángelo Díaz también destacó la experiencia en terreno que tuvieron, “lo que más me llamó la atención fue el riego presurizado y esta experiencia también nos sirve mucho para el futuro. También supimos mucho de tecnología que antes no se veía así que contento con lo aprendido”

En Monte Patria, específicamente en Chañaral de Carén, el criancero Gonzalo Iriarte sostuvo que la iniciativa les ha servido bastante,  “este proyecto para nosotros ha sido muy satisfactorio. Nosotros hemos aprendido harto de todos estos estudios que ha realizado INIA. Uno aprende de la gente, los profesionales que vienen y ellos también aprenden de nosotros. Yo feliz de prestar mi campo para que realicen este experimento que nos sirve a todos. Además la concurrencia de los crianceros es altísima así que me parece excelente”

En la misma línea, Ricardo Cortes de Huana, Monte Patria señaló que le gustaría replicar esta iniciativa en su campo, “me gustó mucho el sistema de riego por goteo. Yo quiero hacerlo allá donde vivo porque ayuda a cuidar bien el agüita. Estos experimentos nos sirven harto”.

El coordinador del proyecto, el  agrónomo Hugo Rojo resaltó que están estudiando los resultados que arroje el proyecto para viralizarlo a todos el mundo campesino y así la autosiembra se convierta  en una verdadera alternativa forrajera, “los resultados que tengamos  la idea es poderlos escribir  y transmitir al resto de la gente, al mundo criancero para que ellos puedan implementar las acciones que estamos realizando y la institucionalidad pública y privada pueda hacerse cargo para financiar proyectos relacionados a esta área” .

Asimismo Rojo sostuvo  que también en los crianceros se debe trabajar una mirada de negocio, “Lo que no busca  en el ámbito criancero es que la mirada sea de negocio, un desarrollo comercial, al existir ese desarrollo cambia la mirada del rubro y en ese sentido  toda la gente está con esa mirada, ojalá unos pocos puedan desarrollar esa mirada de darle más auge a la buena comercialización y  así el queso de cabra o la carne de cabra se convierta en un producto gourmet destacado”

 

 

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