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Lautaro Carmona
El sacerdote analiza el complejo momento que está viviendo quien ocupó su mismo cargo entre 1983 y 1990 y asegura que hay que esperar lo que dictamine la justicia canónica en este caso. También se refiere al ex monseñor Cox, a quien dice no conocer y no haber visitado nunca. De igual forma, reconoce que en la actualidad la arquidiócesis investiga denuncias cometidas por otros religiosos.

El encuentro fue en su oficina, en el segundo piso del Arzobispado, en medio de la crisis de la Iglesia Católica que hoy tiene al obispo emérito Bernardino Piñera en el ojo del huracán. Monseñor René Rebolledo habla de todo. Asegura que se enteró “como cualquiera” de lo que está viviendo quien fuera su antecesor entre 1983 y 1990, acusado de abuso sexual, y que está a la espera de lo que diga la justicia. Lo mismo que en el caso Cox, y en los demás casos de abusos que, reconoce, en la actualidad se investigan en la arquidiócesis. 

-¿Cómo lo toma la denuncia en contra de Bernardino Piñera?

“Yo recibí la noticia de esta denuncia como todos ustedes, ayer (martes) por la tarde, y obviamente es un gran impacto. Yo no he trabajado con don Bernardino, pero sé de quién estamos hablando (...) llegaba a la gente, por eso, todo esto configura para La Serena un fuerte impacto”. 

-Él (Bernardino Piñera) ya había sido citado como supuesto “encubridor” en el caso Cox, ¿cree que esta denuncia en su contra, son un poco “las esquirlas” de ese caso?, ¿qué todo puede estar relacionado? 

“Yo no conozco mayormente como está operando la justicia en relación a Francisco José Cox, tenemos sí la esperanza de que algún día se llegue a plena claridad, porque la denuncias es sobre un eventual delito. En caso de menores siempre es un delito. Pero yo no creo que una cosa esté relacionada con la otra. Por parte nuestra tendremos que esperar los resultados de la investigación previa”. 

-¿Usted ha visitado Bernardino Piñera anteriormente? 

“Lo visité, porque él tenía que entregar unos libros que iba a donar a la conferencia episcopal, que él había publicado”. 

-Me imagino que hablaron de los problemas de la iglesia, ¿qué le manifestaba él en ese momento cuando aún no era denunciado? 

“La verdad es que no hablamos mucho, porque él está muy sordo, tampoco ve mucho. Entonces el diálogo se hacía un poco difícil”. 

-A Bernardino Piñera le llega esta denuncia cercano a cumplir los 104 años, ¿lo considera injusto?

“Yo no me pronunciaría. No he pensado nada de eso, cuando recibimos este comunicado, como estos son procesos que lleva la Santa Sede y que no los va a llevar el Arzobispado, pensé que lo nuestro era rezar, y rezar por todas las personas que están sufriendo. Porque aquí está sufriendo el denunciante y está sufriendo don Bernardino”.  

¿El silencio?

-Se ha dicho mucho que usted guarda silencio respecto a estos temas, ¿por qué?

“Es que no es mucho lo que se puede decir, porque la situación de Cox está en la justicia ordinaria, entonces lo que nos corresponde a mí como Arzobispo, y a los, sacerdotes, es esperar qué va a dictaminar la justicia. Entonces, qué tanto va a hablar el Arzobispo, más aún cuando yo ni siquiera lo conozco. Lo que sí hago es acoger a los que quieran venir a hablar”. 

-¿Y ha venido más gente a denunciarlo? 

“Yo he recibido a Hernán Godoy (víctima de Cox) cada vez que él ha querido”. 

-Pero, ¿a otras víctimas? 

“Yo he manifestado siempre mi voluntad de recibir a quien quiera venir.  Ahora, si vienen personas, no lo puedo decir, tengo que guardar la confidencialidad de esa persona”. 

Los fieles y la crisis

-¿Cómo aborda usted estos temas de abusos con los fieles? Por ejemplo en misa, ¿Se habla abiertamente? 

“Yo les manifiesto todas estas cosas con mucha sencillez. Ahora vengo de una misa y obviamente antes de la prédica yo le hice a la gente una síntesis de lo que estamos hablando ahora. Les hablé de lo que estaba ocurriendo con don Bernardino Piñera, algo que es de público conocimiento. Por eso cuando se dice que uno no habla, que las cosas no se transparentan, no es cierto. Y estamos trabajando fuertemente. De hecho tenemos una oficina en el arzobispado donde la gente puede venir a presentar eventuales denuncias, y nosotros tenemos la obligación de hacerla pública cuando corresponda”. 

Denuncias que se investigan

-¿Qué tipo de denuncias reciben? 

“No necesariamente de tipo afectivo y sexual. Pueden ser de relaciones humanas y todo ese tipo de cosas… Entonces, no es que no se hablen los temas, se hablan, pero si una persona no participa de nuestra comunidades, no participa de nuestras celebraciones, es difícil que se entere”. 

-En el tema de Cox, ¿a usted lo han llamado a declarar? 

“No, a mí no me han llamado”. 

-¿Y lo ha visitado?

“No. Yo viajo varias veces a Santiago porque tengo varias responsabilidades. En primer lugar, soy vicepresidente de la conferencia episcopal y recientemente me han pedido el servicio de preocupación por los obispos eméritos, muchos de ellos que están enfermos. 

Más allá de Cox

-En la actualidad, en el Arzobispado de La Serena, ¿hay más denuncias, aparte de lo de Cox que es conocido, que se estén investigando? 

“Le insisto, cuando hay una denuncia, nosotros tenemos un compromiso. Y cuando es en relación a un menor, cuando se llega a verosimilitud, el obispo tiene que comunicar. Y otro tipo de abusos, son habituales cuando hay conflictos en parroquias y ese tipo de cosas. Yo no puedo decirle sí o no en lo que usted me pregunta, porque hay un momento en el proceso cuando se debe comunicar”. 

-Pero la gente quiere y necesita saber si se están realizando investigaciones a otros sacerdotes… 

“Mire, como le dije, yo recibo todos los días gente, pero de esas cuántas son denuncias…”

-Pero me refiero a denuncias de abuso… 

“Mire, lo que pasa es que el Papa ha tipificado tres tipos de abusos. Abuso de poder, abuso de conciencia y abuso sexual. Entonces, bien puede ser que viene una persona que piensa que ha sido pasado a llevar en sus derechos en la comunidad. Entonces, si viene una persona que me informa de una situación yo estoy obligado a investigar”. 

-Entonces sí ha recibido denuncias… 

“Depende de qué tipo de denuncias estamos hablando. Porque tal vez el público pudiera identificar una denuncia inmediatamente con lo afectivo sexual, pero no todas son por eso”. 

-Pero situándonos en denuncias de abuso sexual, poder o conciencia por parte de sacerdotes, ¿de esas sí ha recibido?

“Sí, y se están investigando”.

-¿Cuántas?

“No, eso no te lo podría decir. Lo que sí, es un derecho de la comunidad, de que cuando hay una investigación y se trata de un menor esta es un delito. Entonces, hay un momento en que el obispo, no sólo por su voluntad, sino que está obligado a dar una información”.  

 

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