• Gustavo Cornejo de 62 años.
  • Exequiel González de 18 años
  • Patricio Ulloa, pastor de la Iglesia Cristiana de Villa Lambert
Frente a la crisis de desconfianza que ha enfrentado la Iglesia Católica en los últimos años, los evangélicos han ido poco a poco ganando terreno principalmente en los sectores populares del país. Según datos del último Censo, en la región de Coquimbo, existen alrededor de 44 mil personas declaradas evangélicas o protestantes.

Al caminar por las calles de La Serena y Coquimbo, cada vez es más común encontrar Iglesias Evangélicas. Y es que sólo en la capital regional existen alrededor de 30 templos inscritos en el Consejo Regional de Pastores, mientras que en la comuna puerto se contabiliza un número similar. Sin embargo, existen más congregaciones, las cuales no se encuentran apuntadas en la lista oficial.

Pero, ¿cómo se explica el acelerado avance de esta religión? En conversación con El Día, Ronald Brandt, presidente del Consejo Regional de Pastores de la región de Coquimbo, comenta que “tiene que ver con la necesidad que tienen las personas de llenar el vacío que tienen en su corazón y que no encontraron en otras alternativas. El cristianismo ofrece una solución a través de Jesucristo”.

“En estos tiempos, la gente busca paz y contención. Al contrario de lo que la gente piensa, las iglesias evangélicas se caracterizan por ser acogedoras, ya que no excluimos a nadie, no ponemos requisitos para que se unan a nuestras filas. No somos intolerantes, ni homofóbicos, ni xenofóbicos, de hecho estamos acogiendo a muchos inmigrantes”, agrega.

Patricio Ulloa, quien lleva 30 años siendo pastor de la Iglesia Cristiana de Villa Lambert, cuenta que “en 1971, yo tenía 22 años y me encontraba con una depresión severa con claros intentos de suicidio. Cuando sentía que mi vida no valía nada, alguien me habló de Cristo y me invitó a una congregación. Desde ese momento mi visión del mundo cambió y encontré un propósito”.

El también Capellán del Hospital de La Serena, confiesa que “no ha sido un proceso fácil, pero cuando actúa el espíritu santo, uno sólo se deja llevar y todo se vuelve más simple. Dejé muchos vicios de lado y me cultivé para poder dar una buena razón acerca de mi fe”. Su historia representa la realidad de muchos evangélicos que han decidido cambiar sus hábitos en base a la palabra de Cristo.

En este misma línea, Brandt admite que hace algún tiempo era una persona egoísta, situación que cambió luego de que estuvo hospitalizado durante 10 días. “Sólo pensaba en mi sufrimiento, pero cuando comencé a mirar a mi alrededor, me di cuenta que dios permitió que pasara esto para que fuera más sensible. Él cambia vidas”, sostiene.

Otro caso es el de Gustavo Cornejo (62), comerciante que hace 15 años comenzó a practicar la religión gracias a su pareja. “Mi esposa y su familia son de cuna cristina, y por ellos accedí a estos valores, los que considero muy importantes, especialmente en estos tiempos, donde existe gran desconfianza en los estamentos sociales”.

Rol activo de jóvenes

“Toda mi vida he pertenecido a la vida eclesiástica. Mi familia me inculcó los valores cristianos desde pequeño, y luego seguí por decisión propia. Antes yo no era muy creyente, pero cuando Dios entró en mi vida todo fue cambiando. Me ha ayudado a controlar mi temperamento y a enfocarme en mis estudios”, comenta Exequiel González (18), quien se congrega los días jueves y domingos junto a su familia en una Iglesia de Las Compañías.

Según datos del Censo 2012, el rango etario donde predominan los evangélicos en la región, es entre los 15 y 29 años. Bajo este escenario, Ronald Brandt explica que “los jóvenes son el presente del país y nos interesa mucho que ellos puedan ser un aporte para la sociedad inculcando un modelo de familia sustentada en principios bíblicos”.

En tanto, Patricio Ulloa, quien es docente del Instituto Bíblico Nacional, señala que “en estos tiempos difíciles que está enfrentando la iglesia, estamos preparando a pastores y profesionales. Nuestras iglesias están invadidas de jóvenes, tenemos muchos estudiantes secundarios y universitarios, que participan de nuestras congregaciones”.

No existe jerarquía

En relación a la organización al interior de la institución, Ronald Brandt asegura que “una de las gracias que tiene la Iglesia Evangélica es que no tiene jerarquía, funciona bajo un sinnúmero de tipos de gobierno. Si bien hay cosas que se pueden mejorar y normar, en general se basa en la participación de todos sus miembros”.

Impresión que comparte Manuel Hidalgo, director del Instituto Bíblico Bautista, indicando que “no somos una estructura nacional, sino que somos miles de congregaciones, unas más viejas que otras, pero con el mismo anhelo de avanzar en los caminos del señor. No tenemos una cabeza visible porque es Cristo quien nos dirige”.

Ambos coinciden en que en la región, las actividades se centran en el trabajo en equipo, donde cada pastor conforma un grupo de gente y lidera proyectos sociales. Al mismo tiempo, Brandt destaca que hoy en día, “el evangélico moderno está más informado, ya no existe ese estigma de que es una persona ignorante. Tenemos gente con criterio formado que decide ser parte de la iglesia y donde se promueve el diálogo. Ya no existen los liderazgos patriarcales”.

Estilos de predicación

Más de alguna vez hemos visto a evangélicos predicando sus principios en la plaza de la ciudad. Pese a que muchas veces se cree que este es su único método para darse a conocer, la autoridad del Consejo Regional de Pastores aclara que “cada congregación elige el sistema que ocupa. No todas predican en las calles, en nuestro caso trabajamos con pequeños grupos en casas”.

¿En qué consiste? “Invitamos a los vecinos a compartir una rica once y al generar un ambiente íntimo, ponemos temas relevantes en la mesa. Es un trabajo bien de base y de familia. En la calle es un poco más impersonal, en cambio al ir a los hogares se da pie para preguntar si necesitan ayuda, tanto espiritual como práctica. Además, existe una cooperación con trabajadores sociales que están siempre en contacto con las personas que lo requieren".

Bajo este escenario, enfatiza en que “la Iglesia Evangélica no sólo predica, sino que es una institución que trabaja, que es activa en lo social”, agregando que están enfocados en “levantar familias que modelen ejemplos a esta sociedad que no conoce lo que es tener el amor de un padre y madre, y que está legislando en contra de lo que nosotros pensamos”. 6001r

Focos de preocupación

En el marco del Día Nacional de las Iglesias Protestantes y Evangélicas, celebrado el pasado 31 de octubre en la Intendencia de la región, Ronald Brandt se refirió a los puntos de discordia que tienen en relación a la tramitación de algunas leyes en el Congreso.

Sobre el aborto, fue enfático en señalar que “estamos en contra en todas sus causales, creemos en el principio de la vida, creemos que es dios quien da la vida y quien la puede quitar. Hoy se habla mucho de que nosotros no queremos dar libertad a las mujeres, pero en realidad se está coartando la vida de una persona, que es quien está en el vientre de la madre”.

En tanto, al tocar el tema del matrimonio homoparental confesó que “para mí es una vulneración de derechos prohibir a un niño que tenga una madre, y que dos hombres puedan cuidar a un niño, no solamente es incorrecto ante nuestros ojos, sino frente a muchas personas que no abrazan nuestras creencias. Es antinatural. Nos preocupa que el Gobierno le da prioridad a este tipo de proyectos”

 

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