• La búsqueda del Titanic chileno
    La búsqueda del Titanic chileno
Un monolito, ubicado entre Los Choros y Punta Choros, en la comuna de La Higuera, recuerda la tragedia marítima que más víctimas ha cobrado en nuestro país. El hundimiento del barco, ocurrido el 28 de agosto de 1922, significó la muerte de 374 personas, entre ellas familias enteras que viajaban al norte a probar suerte en la industria del salitre. Hoy, un proyecto busca revivir sus historias y encontrar los restos de esta nave que también tuvo una participación clave en la Guerra del Pacífico.

El 28 de agosto pasado se cumplieron 90 años de la ocurrencia de uno de las tragedias marítimas que mayor cantidad de vidas ha cobrado en la historia de Chile. Y lo que muy pocas personas saben es que ocurrió en las costas de la Región de Coquimbo.

El vapor Itata, con 400 pasajeros a bordo, en su mayoría familias que se dirigían al norte a probar suerte en la industria del salitre, zarpó ese día desde el Puerto de Coquimbo. Los escalofriantes relatos de los 26 sobrevivientes que lograron llegar hasta la playa de Los Choros y la localización de sus restos hoy son parte de un proyecto patrimonial desarrollado por un grupo de profesionales de la región.
“Nuestro objetivo es lograr el hallazgo del vapor Itata y su posterior registro audiovisual, para lo cual contamos con una investigación documental preliminar, lo que nos permitió acceder a diversas fuentes, relatos y ubicaciones probables del Itata. Esta investigación es el punto de partida para el desarrollo de un plan integral de búsqueda arqueológica, submarina, la que será documentada, por medio de un proyecto audiovisual llamado “La catástrofe del Itata”, señaló a El Día, Ricardo Bordones, uno de los gestores del proyecto.
El investigador también destacó la historia militar y política que tiene el Itata.

“Este vapor tuvo una destacada participación en la Guerra del Pacífico. Desde su cubierta, Patricio Lynch comandó el desembarco en Pisagua. En la Revolución de 1891, el Itata tiene una historia increíble que es el contrabando de armas en Estados Unidos. Una historia de complot y de espías. Viajan a San Diego, secuestran un agente de aduanas. Huyen con todas las armas para las tropas leales al Congreso y con toda la Armada norteamericana persiguiéndolo. Nunca le pudieron dar alcance. Tiene una historia militar y política muy interesante”, recordó Bordones.

Además, el proyecto considera una serie de actividades conmemorativas y de reconocimiento al naufragio que, como señalamos, ha cobrado la mayor cantidad de víctimas en la historia marítima de Chile. 

“Llama la atención que la fecha de su naufragio pasó completamente desapercibida en los medios, incluso es muy poco lo que se recuerda, pero la historia es muy dramática por la cantidad de personas que fallecieron. Las familias que viajaban al norte eran de la zona, que viajaban a buscar un mejor horizonte en la industria del salitre. Hay una historia social detrás”, indicó el investigador.
El Itata poseía 100 metros de eslora, un calado de 6 metros y un desplazamiento de 1.776 toneladas. Fue construido en 1873 por los astilleros de R&J Evans & Co., en Liverpool, Inglaterra, por encargo de la Compañía Sudamericana de Vapores. Su casco era de fierro y su propulsión a vapor. Navegó por más de 50 años por diversos puertos del país. 

En el año 1920 se realizaron modificaciones a su estructura, permitiendo ampliar su capacidad de camarotes sobre cubierta, lo que, según indican los expertos, le habría llevado a perder su gravedad. 

Los expertos lo catalogan como el Titanic chileno, pues al igual que el trasatlántico británico también tenía pasajeros de primera y segunda clase. “Existe un relato dramático que cuenta la desesperación de la gente por intentar escapar de los camarotes, que eran trampas mortales, y no podían pues estaban atrampados por el ganado, por los fardos”, señaló.

LA TRAGEDIA.
De acuerdo a la información disponible, se pudo determinar que el Itata llevaba en sus bodegas 4.007 sacos de cemento y 3.900 sacos de cemento en popa, 1.300 fardos, 500 cajones de surtido, 600 bultos que debía entregar en diversos puertos, 162 barriles de vino, 500 sacos de cebada, 213 vacunos y 500 corderos.

Según los relatos de la época, pasada la Isla Pájaros, el Itata comenzó a hacer agua del lado de babor. Pese a los esfuerzos por tapar con fardos los agujeros, el buque no pudo seguir evacuando el agua desde su interior. 

A la altura de Bajo El Toro, el Itata recibe una gran ola por babor, que lo tumba producto de la desestiba de su carga. Es así como, pese a los esfuerzos de su capitán y la tripulación, la nave rompe su caña de timón y queda sin gobierno. Tan sólo tres minutos después, se hunde.

Gran parte de los pasajeros se encontraba en sus camarotes y no tuvieron opción de salir. Ante la emergencia se lograron lanzar dos botes salvavidas, los que fueron insuficientes para la cantidad de pasajeros. Una de ellos se dio vuelta en sólo tres minutos. El saldo final, sólo 26 personas se salvaron, de los cuales 14 eran tripulantes y 12 pasajeros.

El parte oficial de la Armada de Chile señalaba que el Itata se había hundido a siete millas al sur de la Isla Choros y tres millas del “Bajo Toro”. Esto último coincide con el relato entregado al diario El Mercurio por un funcionario del mineral “El Tofo”, quien señaló haber visto hundirse en esa zona al Itata.

SOBREVIVIENTES.
La historia de quienes lograron llegar a la playa es tan dramática como el hundimiento mismo. “Esa es una zona de muchas corrientes, por lo que muchos de los sobrevivientes fueron a dar a Cruz Grande o Chungungo. Muchos fueron a dar a la playa grande Los Choros, pero horas después. Los sobrevivientes debieron soportar el frío. No sobrevivió ningún niño, ni tampoco mujeres. Llegaron entre las 10 y una de la mañana a esa localidad. Hay una leyenda que se ha transmitido de generación en generación y dice que los sobrevivientes fueron guiados por una luz y llegaron hasta Los Choros donde se les dio los primeros auxilios, lo mismo que ocurrió en El Tofo, donde también ayudaron a los sobrevivientes”, precisó Ricardo Bordones.

Entre Los Choros y Punta de Choros existe hoy un monolito que recuerda la tragedia del Itata. Muchas personas pasan por el lugar sin conocer su importancia en la historia marítima del país.

“Ese monolito estaba en primera instancia donde estaban ubicados los restos de los náufragos y después fueron trasladados al cementerio antiguo de Los Choros, según cuentan los historiadores”, recuerda.

LIBRO.
Otro hallazgo de este grupo de profesionales regionales se produjo en una biblioteca de la Armada de Chile, en Valparaíso. Se trata de un libro escrito el mismo año 1922, por uno de los sobrevivientes. 

“Es un libro increíble, que es el testimonio en primera persona de un sobreviviente del Itata, un periodista. Narra desde que se embarca en La Serena en tren, llega hasta el puerto de Coquimbo. Se embarca en el Itata y va narrando con muchos detalles. Es una crónica de cómo el Itata enfrenta el mal tiempo y cómo se hunde. Y cuenta cómo él logró salvarse gracias a un vacuno y llegar a la playa en unos maderos”, recuerda Bordones. 

En base a estas informaciones, aportadas por sobrevivientes y testigos, se ha podido determinar que los restos del Itata no se encontrarían en un radio muy acotado. Además, se sabe que dichos restos estarían a una profundidad de más de 100 metros, lo que hace imposible que los buzos puedan llegar al lugar. Es por ello que el proyecto considera el uso de tecnología de punta.

“Se necesita un robot (ROV), que baje, registre y filme. Que pueda ver las condiciones en que se encuentra. Se necesita un sonar multihaz, un buque que llegue con un sonar y que haga un barrido de la zona e identifique las anomalías magnéticas. Es un proyecto caro, pero hemos hecho las presentaciones al Gobierno Regional, a la Armada, y contamos con apoyos de instituciones y esperamos que a finales del 2014 podamos tener el respaldo de los medios de la Armada para lograr su ubicación y registro. Contamos con el apoyo de la Universidad Católica del Norte, del doctor Cea, del Museo Arqueológico de La Serena”, precisó.

MONUMENTOS
Según el Decreto Exento N°311 del 8 de Octubre de 199 “es Monumento Histórico toda traza de existencia humana sumergida por más de cincuenta años en el Mar Territorial y Aguas Interiores de la nación, quedando de esta forma bajo la protección de la Ley Nº 17.288 de Monumentos Nacionales”.

Es por ello que los investigadores deberán establecer un plan de manejo integral para el sitio donde está sumergido el “Itata”. Lo primero es la recolección de la información histórica que haga referencia al sitio. Dicha etapa se encuentra bastante avanzada y gracias a ella se podrá establecer la posible ubicación. Más adelante se trabajará en un proyecto de intervención de este naufragio y posterior desarrollo de un museo de sitio en el sector de Caleta Chungungo. Sin duda, una iniciativa que dará mucho que hablar y que permitirá a las futuras generaciones el conocer algo más de esta tragedia ocurrida en las costas de la Región de Coquimbo.

 

 

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