• Cerro Santa Inés: un tesoro por descubrir
    Cerro Santa Inés: un tesoro por descubrir
Minera Los Pelambres compró 716 hectáreas del lugar, con el objetivo de convertirlo en un sitio prioritario para la conservación de especies vegetales vulnerables y en peligro de extinción.

Son las 10 de la mañana y un tibio sol entre nubes nos recibe en la localidad de Pichidangui, entrada norte de la región de Coquimbo. Un camino, a orillas de la Ruta 5, nos conduce hasta los pies de un cerro que sólo, hasta ese momento, sabemos que se llama Santa Inés. Seis caballos y un grupo de profesionales como también de guardaparques nos acompañarán en un extenso recorrido que se extenderá por más de dos horas para alcanzar la cima, en que nos dicen que “hará frio arriba pero el escenario será algo que nos sorprenderá”.

A medida que avanzamos el viento sopla en nuestros rostros y un angosto sendero nos obliga a ordenarnos en fila para poder avanzar entre medio de la vegetación arbustiva, típica de esta zona, en la cual se combinan naranjillos, avellanillos, corontillos y hermosas pasionatas con los últimos ejemplares de lúcumos, conocidos en el lugar como palo colorado.

Continuamos nuestro recorrido, desapareciendo el sol y apareciendo una nueva invitada: la neblina o conocida en el norte chico como “Camanchaca”permitiendo encontrarnos con un espectáculo único en la localidad de Pichidangui. Un imponente bosque relicto de milenarios de Canelos, donde el color verde predomina y donde se respira ese olor a humedad tan característica de un bosque de selva valdiviana o del Parque Nacional Fray Jorge, ubicado en la provincia del Limarí.

Justamente la existencia de diferentes especies vegetales es el factor que posibilita la permanencia de una variada fauna, entre los cuales el visitante se encuentra con picaflores, colilarga del sur, torcaza, pájaros carpinteros, comesebo, cururos, zorro Chilla, el Sapito de cuatro ojos, jote de cabeza colorada, jote de cabeza negra, la lagartija parda, el lagarto de zapallar y turquitos que han hecho de Santa Inés su lugar de reproducción.

Recientemente, 716 hectáreas del Cerro Santa Inés fue adquirido por Minera Los Pelambres con el objetivo de convertirlo en un sitio prioritario para la conservación de especies vegetales vulnerables y en peligro de extinción, definidas por Conaf. Las acciones propuestas constituyen parte de las modificaciones al plan de compensación original aprobado en la RCA 38/2004, y que presentó la empresa minera ante el Servicio Regional de Evaluación Ambiental.

“Éste es un proyecto prioritario para la compañía, el ingreso de esta declaración de impacto ambiental que tiene que ver básicamente con dos medidas. Una es la protección del cerro Santa Inés y su puesta en valor ambiental y social, y lo otro es un trabajo coordinado con Conaf, para preservar Fray Jorge. Esas dos medidas combinadas van a potencial el valor patrimonial que tiene la zona y la Región de Coquimbo”, indicó Andrés Morán, gerente de Asuntos Públicos y Sustentabilidad de Minera Los Pelambres.

Turismo sustentable

Adentrarse en este verdadero “reservorio de vida” es una aventura, de ahí la idea de la compañía de consolidar el turismo en este lugar, donde la familias, vecinos o deportistas puedan utilizar el trecking, la bicicleta o las cabalgatas para conocerlo en detalle. Para ello la empresa se encuentra realizando reuniones informativas con diferentes organizaciones sociales de Pichidangui como también de Quilimari, para que ese lugar se convierta en un polo de desarrollo para sus vecinos como también en caso de estudios para el mundo universitario, científicos y ONGs que tome a Santa Inés como un caso destacable a nivel nacional 

Carolina Olivares, ingeniera forestal de la Agencia de Asuntos Internos y Sustentabilidad de Minera Los Pelambres. “El bosque puro de Olivillo, que forma parte de la superficie que la compañía adquirió y que representa el 29 por ciento de las 716 hectáreas adquiridas. En el recorrido que nos trae hasta este lugar se pueden observar una diversidad de especies que forman parte del bosque y en su mayor parte son matorrales.

Este bosque es muy similar al de Fray Jorge y se alimenta principalmente por la neblina costera. De hecho el aporte en recurso hídrico que este bosque percibe por medio de la neblina es casi un 60 por ciento. Estos bosques son únicos en la región y lo que nos dice es que hace muchos años la distribución del Olivillo llegaba hasta a la zona probablemente”, indicó.

La profesional indicó con el correr de los años, el aumento de la temperatura y el descenso en las precipitaciones hizo que los bosques se fueran desplazando cada vez más hacia el sur, es decir, este bosque sería remanente de lo que hubo.

“El trabajo que se hace acá tiene que ver con el cuidado. No se van a hacer intervenciones en desmedro del bosque, todo lo contrario vamos a protegerlo. Lo que ya implementamos es el cercado perimetral del fundo, casi en su totalidad, por lo tanto ahí ya tenemos una barrera de protección más directa. Por otro lado tenemos el servicio de las cuadrillas de vigilancia, las cuales hacen recorridos durante todo el día identificando a las personas que suben y sus diversos intereses. A futuro vamos a implementar un plan de manejo más integral del área”, precisó Olivares.

Especialista

Juan Carlos Johow es un referente científico a la hora de hablar de la conservación y la biodiversidad que se encuentra en el Cerro Santa Inés. Este naturalista, ornitólogo y experto en botánica conoce el lugar como la palma de su mano, además participó en el estudio de una de las especies vegetales más antiguas del planeta,cuyos estudios quedaron plasmado en el libro “Helechos del Bosque Húmedo Templado Patagónico en HuiloHuilo” constituye una oportunidad para el mundo científico de nuestro país.

“Cuando hablamos de bosque relicto, nos referimos a que en ese lugar se están conservando especies que son muy raras y que van quedando de otra época muy antigua. Lo que predomina en la copa del cerro, es el Olivillo, que es un árbol muy interesante pues es una especie única en su familia y que quiere decir que el resto de árboles de esa familia se extinguieron ya. Lo interesante también es que se hizo un estudio genético, porque es el mismo que se encuentra en el sur, pero el que está en Santa Inés y Fray Jorge, tiene más diversidad genética”, indicó Johow.

El profesional indicó que este bosque data de mucho antes de la última glaciación o sea debiera tener entre mil y 20 mil años. “La prueba es que este bosque es prácticamente mono específico, es decir, en la parte donde están los olivillos no hay nada más, no han podido entrar otros. Ni siquiera el peumo ha podido mezclarse y se encuentra más bajo en el cerro. Otra cosa muy importante es que el Palo Colorado o Lúcumo es una especie absolutamente endémica, también se encuentra en ese mismo cerro”, precisó.

Juan Carlos Johow destacó la importancia que tiene que la comunidad pueda conocer lo valioso que es éste bosque. “Este es un tesoro botánico y de animales. La conservación tiene dos partes importantes, una es la conservación misma y la otra que la gente vaya conociendo el lugar. Es importante que la gente tenga acceso al lugar, pero de manera controlada y con guías. Lo que más daño está haciendo en el lugar es el ganado vacuno, que ingresa al bosque y destruye”, finalizó.

De esta manera se espera que dentro de los próximos meses se puedan establecer nuevos senderos para que el público pueda visitar el lugar, pero respetando la flora y fauna de este lugar, desconocido para muchos, pero guarda un gran tesoro por descubrir. 

Claves

716 hectáreas compró Minera Los Pelambres del Fundo Santa Inés.

52 hectáreas corresponden al Bosque de Canelos ubicados a 600 msnm

277 kilómetros separan a La Serena de Pichidangui

 

 

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