• El ministro enfatiza en que existe un plan efectivo para erradicar los campamentos en la zona.
  • Asegura que el déficit habitacional es un problema, pero que no es tan grande como lo han instalado otras instituciones.
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La autoridad se refirió a diversos temas que afectan a la zona. Junto con anunciar medidas para el sector de Baquedano en Coquimbo, manifestó que construirán 2000 viviendas al año en la región de aquí hasta el término del periodo de Sebastián Piñera para reducir la falta de casas, la que eso sí, asegura es menor a la que señalan gremios como la CChC.

El Ministro de Vivienda y Urbanismo, Cristián Monckeberg, visitó la región la semana pasada, principalmente, para dar a conocer el “Proyecto habitacional con integración Social y Tsunami Resiliente” que se materializará en el Barrio Baquedano de Coquimbo, una zona devastada por el trágico evento de septiembre del 2015.

Se trata de una iniciativa pionera en el país que ha causado interés en otras regiones, por lo que quieren ir replicándolo, en otras zonas.

Durante su visita, el  titular de la cartera, conversó en extenso con diario El Día, y se refirió a este y otros temas que le competen a la región en materia de vivienda y de las “deudas pendientes” que han existido históricamente en esta materia.

-Aun cuando usted venía a anunciar soluciones hubo gente que protestó por el incumplimiento en la reconstrucción. A su juicio, ¿Tenía asidero lo que reclamaban?

“Bueno, yo creo que el proceso de reconstrucción ha avanzado bastante bien, pero evidentemente que hay familias que llevan esperando demasiado tiempo y hay que completarlo. Hay un grupo que me manifestaba estar tres años ya a la espera de una vivienda definitiva y conversamos la posibilidad de iniciar la construcción en el sector de El Sauce, porque más que esperar construirles a todos, porque algunos ya tienen terrenos, vamos a empezar con el proyecto donde el terreno ya está adquirido”.

-¿Y en Baquedano?

“Aquí estamos trabajando a todo vapor, nosotros cuando llegamos nos encontramos con que todavía había mucha desconfianza de las personas respecto de lo que allí ocurría, porque, por ejemplo, todavía no se había demolido lo que se tenía que demoler, como el hotel. Por lo tanto, cuando asumimos como Gobierno quisimos avanzar en recuperar una zona tan importante y tan bien ubicada como lo es Baquedano y bien equipada, donde hay mucha gente que quiere seguir viviendo ahí, y nosotros vamos a hacer todo lo necesario para que eso se produzca y por eso el proyecto habitacional de vivienda que pusimos la primera piedra, en una iniciativa que es pionera”.  

-¿Se hace factible seguir construyendo allí, siendo que siempre será una zona de riesgo ante tsunamis?

“Mire, nosotros tenemos que acostumbrarnos a que Chile es un país costero y es un país con catástrofes que normalmente pueden terminar en tsunami, por lo que una alternativa es dejar de construir y otra es prepararnos para que las viviendas que están en el borde de costero puedan soportar de mejor manera y en Chile, en general, se ha tomado la segunda opción. Hemos avanzado mucho en realizar obras de mitigación”.

“Aquí tenemos 19 campamentos, el año pasado iniciamos la gestión de tres de ellos, este años pretendemos iniciar el cierre de dos más, y esperamos en los próximos cuatro años por un lado prevenir el inicio de nuevos campamentos a través de detecciones tempranas”.

Déficit habitacional, un problema “que se va solucionando”

Según un estudio dado a conocer por la Cámara Chilena de la Construcción, en la Región de Coquimbo existe un déficit habitacional de más de 36 mil viviendas, un problema que, según reconocen en el Minvu, es real, pero con números bastante menores.

-¿Las cifras que entrega la CChC son bastante inquietantes…

 “Claro, pero aquí hay varias cosas. El déficit habitacional se mide por el Censo, no por estudios. Entendemos que diferentes instituciones hacen sus estudios, pero el Censo es la mejor manera de poder contabilizar y determinar las necesidades de la familia porque se encuesta a todos los chilenos. Y en el Censo se constata que el déficit es de 16.000 personas”.

-¿Son irreales entonces las cifras que da a conocer la Cámara?

“Yo no quiero entrar en una disputa con ellos, pero lo que hacen es juntar la falta de viviendas, por una parte, con viviendas que a su juicio, es necesario demolerlas y por lo tanto habría que incorporarlas al déficit y en ese caso, nosotros queremos dejar claro que las viviendas que están deterioradas nosotros no las demolemos porque son habitables a través de los subsidios de mejoramiento. Entonces, por eso es bueno precisar que las cifras oficiales del déficit habitacional las entrega el Gobierno, no la Cámara de la Construcción”.

-Pero la necesidad es real…

“Eso sí. Claramente nadie lo puede negar, pero la cifra oficial del déficit es de 16 mil acá en la región y son 393 mil en todo el país y esta cifra surge del Censo”.

-¿Cuál es el plan de acción para ir disminuyendo estos números?

“Mire, y esto lo digo para que lo cobren. En esta región, vamos a construir en torno a 2000 viviendas anuales durante el Gobierno. El año pasado entregamos 2082 y esperamos seguir en el mismo ritmo, llegar a las 8 mil viviendas construidas durante nuestro periodo lo que nos permitirá reducir en forma importante este déficit, principalmente por las familias que viven de allegados, como también por las que viven en campamentos que es otra realidad”.

-Aun cuando las cifras no fuesen tan altas como señala la CChC, ¿a qué se debe el fenómeno?, ¿al crecimiento demográfico…?

“A ver. El déficit habitacional en Chile ha venido disminuyendo permanentemente. Nosotros teníamos déficit de hace 20 años atrás que eran de un millón y ahora estamos en torno a las 4000 viviendas. Pero hay ciertas regiones en las que ha aumentado, y las razones son variadas. Una es el clima, porque en el norte se producen más asentamientos precarios, al haber más posibilidades de toma ya que el clima acompaña. Segundo, el costo del suelo, cada vez es más caro construir por lo tanto, es más difícil adquirir una vivienda definitiva y tercero la migración, que son familias que están llegando a trabajar pero que también requieren de beneficios sociales y uno de ellos es la vivienda. Entonces, hay una serie de aspectos que están marcando el déficit habitacional, e insisto. Nuestro compromiso es reducir este déficit en torno a las 2000 viviendas construidas por año”.

2000 viviendas por año planea construir el Minvu en la Región de Coquimbo para disminuir el déficit habitacional.

-¿Esto afecta también a los subsidios? El Seremi de la zona había dicho que han aumentado, pero, ¿qué sacamos con aumentarlos si existe un déficit de viviendas?

“Sí. En este punto quiero remarcar una cosa. Aquí hay una serie de subsidios habitacionales pero hay uno muy interesante que es el subsidio de los sectores medios, ese subsidio permite que las personas compren una casa, y normalmente asociado a un crédito hipotecario. Pero qué es lo que hemos encontrado nosotros que muchas familias obtenían sus subsidios, y cuando llegaban a postular al banco, no tenían el 20% del pie, qué queremos hacer nosotros a partir del segundo semestre. Todos los subsidios a los sectores medios que vamos a entregar, van a alcanzar el 20%, para tener asegurado al menos el pie que le permita a los bancos financiar lo restante. Eso nos va a permitir que las familias que muchas veces no los puedan utilizar, ahora sí lo hagan”.

“Asumimos como Gobierno quisimos avanzar en recuperar una zona tan importante y tan bien ubicada como lo es Baquedano y bien equipada, donde hay mucha gente que quiere seguir viviendo ahí”.

Intentando controlar los campamentos

-Respecto a los campamentos, aquí tenemos una toma que ha crecido de manera mucho más explosiva que otras, que es la de Las Compañías, en esa línea, ¿cree que los campamentos, en general se explican por la falta de viviendas o existen otros fenómenos?

“Sí, tiene que ver, pero hay que decir que esta región está en bastantes mejores condiciones respecto a las del norte, y los campamentos se van creando por lo que conversábamos. Factores como el clima, la migración etc. Aquí tenemos 19 campamentos, el año pasado iniciamos la gestión de tres de ellos, este año pretendemos iniciar el cierre de dos más, y esperamos en los próximos cuatro años por un lado prevenir el inicio de nuevos campamentos a través de detecciones tempranas que estamos haciendo y poder disminuir de entre dos a tres al año. Y ojalá de esos 19 poder reducir una cantidad importante”.

-Pero ya cuando hay 200 ó 300 familias, ¿qué se puede hacer?

“Ahí hay que trabajar con ellos. Una intervención de un campamento dura entre cinco y seis años. Primero se visita a la familia, se encuestan, se ve la realidad de ellos, se ve si se pueden quedar ahí, radicados, siendo el sitio del Serviu, o de Bienes Nacionales, o si se van a un lugar distinto. Si se trata de un lugar distinto se construye, si se quedan ahí, a veces se construye ahí mismo, o a veces, si el campamento que tiene viviendas que no son tan precarias se urbaniza, y se mejoran las viviendas que ya tienen. Esas son las alternativas que se tienen, para ir reparando campamentos y mejorando. Entonces, cuando yo te digo que entraron tres en gestión de cierre, quiere decir que se tomaron algunas de esas medidas. Cuando tú sacas a las familias y construyes ahí mismo se les da un subsidio de arriendo, para que estén dos años con el subsidio de arriendo y después vuelvan a las viviendas definitivas. Cuando te las llevas a otro lugar ahí no hay subsidio de arriendo, se traspasan nomás y se van a sus viviendas definitivas. Y otra opción es la urbanización”.  4601iR

Casco histórico: “El Concejo de Monumentos tiene que renovarse”.

-En el Casco Histórico de La Serena tenemos grandes problemas para reparar las cosas luego de los sismos de gran magnitud, por las trabas que pone el Consejo de Monumentos Nacionales, ¿cómo se va a solucionar este tema? En el fondo la paradoja de tener que reconstruir pero sin poder hacer demasiadas modificaciones…

“La viviendas que son monumentos Nacionales hay que protegerlas, pero el Consejo de Monumentos Nacionales tiene una estructura que responde a una lógica del país de los años 70 y 80. Esto es una crítica al consejo, es su realidad. Ellos sesionan en Santiago, lo que buenamente puede, y tienen un nivel de exigencia en todo Chile que lo hace absolutamente inviable, seguir funcionando como está. Por eso el Presidente enviará al Congreso un proyecto de regionalización del Consejo, para que las decisiones no se tomen en Santiago, sino que en la regiones, Mientras tanto, nosotros tenemos que ayudar de la mejor manera posible a las personas que viven en las zonas céntricas, sobre todo con protección para poder avanzar en soluciones habitacionales”.

 

 

 

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