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Archivo El Día
Locatarios apuestan por trabajar en medidas de fondo y planes de acción en conjunto para lograr concientizar a los jóvenes.

Tras la nota publicada ayer lunes en El Día, donde el concejal Robinson Hernández propuso al concejo municipal de La Serena acortar el horario de cierre de las botillerías para reducir el consumo de alcohol en los jóvenes, surgió la respuesta de los locatarios del sector Cuatro Esquinas, quienes no la consideran como una medida efectiva.

Así lo expresó Víctor Anguita, de La Previa. “La verdad, creo que es más una medida populista que con un objetivo real. La baja de consumo de alcohol en los jóvenes no pasa porque la botillería cierre una hora antes o una hora después”, comenzó diciendo.

“El problema de los jóvenes alcoholizados viene de la casa y de organizar buenas políticas para evitar el consumo de alcohol. Si se cierra una hora antes, van a comprar antes. Si un cabro de 13, 14 o 15 años anda comprando es porque en su casa no tienen idea lo que está haciendo”, agregó.

Para el locatario, volver a realizar campañas de prevención en conjunto ayudaría de mejor manera a la iniciativa. “Hay que tratar de prevenir, hagamos una cosa en conjunto, con los botilleros, con los locales que venden alcohol, como nosotros podemos aportar desde nuestra posición para eso. Juntémonos. Busquemos como hacer que los jóvenes no consuman alcohol”, explicó.

“El tema hay que tomarlo de fondo. Antes hacían campañas de prevención por el tema del alcohol y las drogas. Nosotros hicimos acá, vino gente del Senda, pero se acabaron. No se hicieron más. Debería ser algo permanente, no solo cuando pasa algo”, fundamentó.

Mejor fiscalización

Quien también apuesta por la importancia de los padres como primera medida es su vecino Juan Collao, de Suiza Licores. “La idea de fondo es positiva, pero los medios para llegar a ello es lo que hay que buscar. Creo que esto es un proceso de etapas y la primera se llama hogar, donde los padres tienen que explicarles a los niños el tema”, abrió

Tener mayores posibilidades de conseguir alcohol, dice Collao, obliga a una fiscalización más aguda de todos los estamentos. “Ahora con las nuevas tecnologías, un niño puede pedir desde su celular un pisco, una bebida y hielo a la puerta de su casa”, agregó.

Finalmente, dijo que “Años atrás, las botillerías funcionaban toda la noche. Las autoridades tienen que hacer una evaluación, qué significó ese corte, si realmente tuvo resultados positivos”, culminó.

 

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