• Don Manuel pasa los días subiendo y bajando el cerro en Cutún donde tiene a sus animales junto a su exseñora. Asegura que vive bien, pero no le cumplieron lo que ofrecieron.
  • En esta carpa pasó los últimos meses el criancero hasta que ya no pudo seguir viviendo en el lugar debido a problemas de salud.
  • Cuando llegamos al lugar donde se trasladó hace algunas semanas se acercó amable hacia nosotros para contarnos su historia.
  • Asegura que con los animales que tiene y con los de su exseñora logran vivir bien aunque aquello no le quita la decepción de “sentirse engañado”.
Crédito fotografía: 
El Día
La imagen de gigantesco forado en Quebrada Las Cañas (Marquesa, comuna de Vicuña) que se produjo tras el movimiento telúrico del 19 de enero dio la vuelta al mundo y la historia de Manuel Cortés (79) quien vivía en el lugar y salvó de milagro, pero perdió parte de su casa y animales, impactó a los medios de comunicación y a las autoridades que le prometieron ayuda. Sin embargo, debido a que no se pudo acreditar con documentación que el adulto mayor era de la zona, y que el terreno estaba nombre de su hijo, la ayuda nunca llegó. En el intertanto, Cortés pasó meses durmiendo en una carpa, tuvo un grave accidente donde se fracturó el brazo y sufrió la pérdida de un hermano. Lo encontramos en Cutún (Las Rojas, comuna de La Serena), muy lejos de donde dice, vivió toda su vida, y nos contó el drama que quiere dejar atrás.

La imagen recorrió el mundo. Tras el sismo de 6,7 grados que afectó a la Región de Coquimbo el pasado 19 de enero se produjo una falla geológica en la Quebrada Las Cañas (localidad de Marquesa, Vicuña) que generó un gigantesco forado de unos 15 metros de diámetro y 18 de profundidad.

Lo más impactante fue que el socavón literalmente se tragó parte de la casa y las cabezas de ganado caprino de un criancero. Se trataba de Manuel Cortés de 79 años, quien, según relató, vivía en el lugar en solitario desde hace décadas y salvó milagrosamente de ser devorado por la tierra.

“Justo me pasó esto cuando estaba viviendo allá, con la señora Rosa en la carpa. En el fondo todavía esperaba la cabaña, pero ya después me olvidé de todo. Como que fueron muchas cosas malas juntas, mi accidente… Todo”, Manuel Cortés, criancero.

Cortés cuenta que al momento del sismo se encontraba comiendo una lata de durazno, cuando de pronto sintió el movimiento y que la casa comenzaba a ceder hacia un lado. Salió corriendo entre la polvareda y lo único que pudo divisar a lo lejos fueron las luces del automóvil de su expareja quien justo ese día lo iba a  visitar. Le hizo señas con una linterna y se pudieron encontrar a metros del forado, afortunadamente sanos y salvos.

Impacto nacional

Una vez que se conoció el caso, medios nacionales e incluso internacionales acudieron al socavón de don Manuel. La fotografía del forado y su vivienda semidestruida se convirtió en viral y, por supuesto, el criancero vivió “su minuto de fama”. Pese a los daños que había sufrido, el interés que mostraron por él, tanto la comunidad, como los canales de televisión, y las autoridades le dio una luz de esperanza, sobre todo porque desde el municipio de Vicuña anunciaron rápidamente que no lo dejarían sólo y pondrían a su disposición una mediagua para que pudiera reinstalarse en el lugar o cerca del sector y continuar con su vida dedicada a la ganadería. Finalmente, pensó en ese minuto, en medio de las luces y los flashes de las cámaras, no todo era negativo.

Prácticamente han pasado tres meses desde el evento y quisimos conocer en qué estaba don Manuel. Si finalmente toda la ayuda que se le prometió se había concretado, pero lo cierto es que nos encontramos con una realidad bastante lejana a la que se auguraba en su minuto para el criancero.

 

De vuelta a la realidad

No fue nada fácil encontrarlo. Las informaciones respecto a su paradero eran confusas. Algunos nos decían que continuaba en el Socavón, en lo que quedaba de su casa, mientras otros, que había instalado una carpa más abajo en Quebrada Las Cañas, luego de pelearse con su familia, particularmente con su hijo. Lo cierto es que ninguna de las dos versiones era totalmente real.

“No lo imagino a él diciendo esas cosas. Si sabe que yo tengo mi casa en el mismo lugar desde el ’73, cuando me retiré de la minería y me dediqué a ser criancero”, Manuel Cortés, criancero.

Pero salimos en su búsqueda. Subiendo por la Quebrada comenzamos a preguntar por él, y fue la vecina Lucía López quien nos dio el primer indicio. La lugareña aseguró que se encontraba viviendo unos kilómetros más arriba efectivamente en una carpa con otra vecina. “Ni vaya para el Socavón, si allá no lo va a encontrar. Se tuvo que venir donde otra señora que le instaló una carpita en su terreno. Está re mal don Manuel”, contó la pobladora, en alusión a que el estado de salud del criancero no era de los mejores debido a un accidente ocurrido en días anteriores.

 

Una carpa vacía

La información era veraz, en parte. Avanzando al interior de la cordillera, dimos con la vivienda de la señora Rosa Salinas, y también con la carpa en su patio en la que don Manuel se había quedado por más de dos meses, pero ya no estaba en el lugar.

Doña Rosa, algo cabizbaja cuenta que el criancero estuvo allí hasta hace pocos días, sin embargo, las frecuentes lloviznas y el mal tiempo que se avizora le hicieron buscar otro lugar donde vivir. “En la carpa ya se le estaba pasando el agua, porque no está muy bien hecha, además que el frío acá ha estado súper fuerte, con harto viento”, contó.

3 meses, se cumplen el día viernes del terremoto 6,7 que afectó a la región de Coquimbo.

La mujer ratifica que don Manuel se tuvo que quedar ahí porque nunca recibió la vivienda de emergencia que le prometieron desde el municipio, y no quería alejarse tanto del lugar donde todavía tiene un caballo y también tenía los animales que le quedaban. “Viviendo acá cerca, todavía podía ir a arrear su cabras allá arriba. La verdad es que no se quería ir, pero tuvo que hacerlo”, dice, agregando que las condiciones para él, un hombre de 79 años, cada vez eran más adversas, y que efectivamente hace algunas semanas tuvo un grave accidente cuando quedó atrapado entre dos burros, los que, asustados por los perros, lo arrastraron por unos 30 metros, lo que lo dejó con un brazo fracturado y varias heridas superficiales.

¿Por dónde se encuentra ahora? La señora Rosa dice no estar muy segura, pero indica que su exseñora vive en Las Rojas (La Serena) y que lo más probable es que se encuentre allá.

 

Un desencantado don Manuel

 Efectivamente estaba en Las Rojas, pero muy lejos del epicentro de la localidad. Don Manuel se encontraba cerro arriba, en el sector de Cutún.

Cuando llegamos una leve sonrisa asomó en su rostro. Hace pocos minutos había bajado desde el cerro donde logró traer a sus cabras para que se alimentaran, ya que, según dijo “allá en Las Cañas ya era imposible quedarme”. 

El hombre estaba “pasando la mañana” junto a su gato y sus perros en las afueras de la casa donde lo ha recibido su exmujer.

Dice estar “desencantado” luego de todo lo que pasó. “Me sentí un poco utilizado”, asevera, con su característico tono tímido, y agrega que la ayuda que le ofrecieron “nunca llegó”. Es más, luego que su casa fuera devorada por la tierra experimentó una  “ola de mala suerte” de la que recién ahora está saliendo.

 

Lejos de casa

Don Manuel se sienta en una piedra, con su gato blanco el cual acaricia suavemente, mientras relata lo que ha sido de su vida durante estos meses. Asegura que no se quiere victimizar, porque no está mal, y “hay gente que de verdad vive en la pobreza y no tiene qué comer”, pero lo que hicieron con él fue “una jugada chueca”.

Todo partió bien luego del sismo. Estaba convencido de que le entregarían la cabaña prometida y poco a poco todo volvería a la normalidad, pero una serie de hechos fueron direccionando la realidad en otro sentido. “Terminé durmiendo en una carpa”, precisa.

En ese lapso, tuvo la esperanza de que el alcalde de Vicuña, Rafael Vera, se acercara a él, pero el tiempo pasó y cada vez lo veía más lejos.

La carpa no le desacomodaba del todo, y cuando dejó de creer que alguien le ayudaría, pensó en quedarse allí, ya que la familia que lo acogió lo trataba muy bien, pero el clima y la falta de alimento para sus animales hacían su estadía cada vez más insostenible, por lo que tuvo que marcharse.

Lo que más lamenta es que ya no puede subir todos los días al lugar donde estaba su vivienda, al lado del socavón, “que se va agrandando más y se va tragando lo que queda”. Allí  mantenía hasta hace poco a sus cabras y a su caballo. Ahora, estando en Cutún, sólo puede ir, con suerte, una vez cada dos semanas ya que se niega a alejarse completamente del sitio donde vivió durante toda su vida. 

 

Una “ola de mala suerte”

Perder su casa, dejar el lugar donde vive, no recibir la ayuda prometida no han sido los únicos eventos adversos que ha debido enfrentar don Manuel en el último tiempo desde el sismo del 19 de enero. A esto se sumó el episodio con los burros, que lo arrastraron por más de 30 metros y que lo dejaron “para la historia”. Y también uno de los hechos más dolorosos que le ha tocado vivir, el fallecimiento de uno de sus hermanos, algo que todavía no puede superar.

Todavía le cuesta hablar del tema, pero toma valor, traga saliva, respira y después del silencio se desahoga. “Justo me pasó esto cuando estaba viviendo allá, con la señora Rosa en la carpa. En el fondo todavía esperaba la cabaña, pero ya después me olvidé de todo. Como que fueron muchas cosas malas juntas, mi accidente… Todo”, cuenta el criancero, mostrando las heridas en sus brazos e intentando ocultar las de su alma, siempre con su tono tímido y su sonrisa leve.

 

Una “traición” que dolió

En principio, a Manuel siempre se le vio acompañado de su hijo. Junto a él se reunieron con el alcalde y a los dos les ofrecieron soluciones. Sin embargo, lo que vino después sería una de las decepciones más grandes que ha enfrentado: se sintió traicionado por su propio primogénito.

Poco después de abandonar Las Cañas para recalar en Cutún, se enteró que su hijo le había dicho al alcalde que él nunca vivió donde estaba el socavón, algo que don Manuel no alcanza a entender. Se niega a pensar que lo hizo con mala intención y asevera que todavía hay una conversación pendiente, aunque todos sus cercanos le han dicho que “lo vendió” y por esta razón finalmente no habría recibido ningún apoyo de las autoridades que simplemente le dieron más crédito al testimonio del hijo que al suyo. “No lo imagino a él diciendo esas cosas. Si sabe que yo tengo mi casa en el mismo lugar desde el ’73, cuando me retiré de la minería y me dediqué a ser criancero”, cuenta don Manuel.

 

Concejala emplaza a edil

Marta Castillo, concejala por Vicuña, ha seguido de cerca el caso de Manuel Cortés. Se ha reunido con él durante estos meses y acusa directamente al edil de la comuna de “abandonar” al adulto mayor. “Creo que el alcalde fue sólo a tomarse la foto, pero después no se vio nunca más”, asevera.

Precisa que, tras prometerle “mil cosas”, Rafael Vera “echó pie atrás” manifestando que Cortés ya tenía casa y que no había vivido nunca en el socavón que devoró parte de su vivienda y animales. Incluso, lo habría expresado públicamente en un Concejo Municipal, y la mayoría de los integrantes del cuerpo colegiado guardaron silencio.

Pero, ¿por qué el edil vicuñense se habría retractado?  Según Castillo, el cambio de opinión se produjo, tal como precisó don Manuel, tras una reunión que sostuvo con el hijo del criancero afectado, quien, pese a que con anterioridad señaló que su padre necesitaba ayuda tras el desastre, posteriormente fue con otro discurso donde el alcalde, y aseveró que la construcción que existía en el socavón no era de su padre, sino de él. “Es súper triste lo que pasó con don Manuel. A él le hicieron la ficha FIBE (Ficha Básica de Emergencia), lo ilusionaron. En el fondo le mintieron y hoy día nadie le hizo un seguimiento, ni le ayudó a solucionar el problema”, sostuvo la concejala.

 

El dilema del alcalde de Vicuña

El alcalde de Vicuña, Rafael Vera, sindicado como el responsable de no haber cumplido los ofrecimientos y promesas que se le hicieron al criancero, fue contactado por El Día y no elude el tema. Lamenta lo que le tocó vivir a don Manuel en términos personales, pero asegura que la situación escapó de sus manos.

Cuando se le realizó la ficha y se verificaron las informaciones, resultó que el criancero, pese a que había vivido durante años en el lugar del socavón, registraba domicilio en La Serena, precisamente en Las Rojas, en la casa que compartió durante los años que estuvo con su exseñora y en la que se encuentra ahora, por lo que fue imposible entregarle ayuda a través de los programas del Gobierno tras el sismo.

Efectivamente, según aclara el edil, fue el hijo del adulto mayor quien le entregó los primeros indicios de que su padre no era el propietario de los terrenos donde se registró el forado sino que el propietario en realidad era él, lo que se corroboró después con documentos que estaban a su nombre. Según esta versión, don Manuel en realidad habría vivido en el lugar sólo de manera esporádica, desempeñando sus labores de ganadería desde la década del ’70, algo que es refutado tanto por el propio criancero como por los demás habitantes de la Quebrada Las Cañas, pero el alcalde Vera debe ceñirse a la ley. “Lamentablemente, si no registra domicilio en la comuna de Vicuña, nosotros no podemos hacerle una ficha y entregarle una casa. Es una lástima que se haya producido una confusión en su minuto”, aseveró el edil.

Sin embargo, el edil remarca que no ha dejado sólo al criancero, y que se le entregarán los materiales para que él se pueda instalar en un lugar cerca de dónde estaba antes con sus animales, en Las Cañas, en los terrenos que le otorgó la Cooperativa agrícola. “Esto ya está en proceso de entrega y probablemente dentro de los próximas días se entregue la orden de compra”, sostuvo Vera.

Eso sí, estos aportes están siendo canalizados a través  del hijo, que es el que registra domicilio en la comuna de Vicuña y es parte de la Cooperativa. “Yo no tengo ninguna posibilidad de entregarle ayuda a una persona que  vive en la comuna de La Serena, como es el caso de don Manuel”, enfatiza, y agrega que sólo puede llegar hasta ahí, ya que no puede entrometerse en los problemas de índole personal que  tenga el criancero con su primogénito.

 

Sólo pide materiales

Después de todo el enredo, don Manuel asegura que ya no le interesa recibir la ayuda de quienes “no la cumplieron. No me gusta andar rogando a nadie”, precisa, aunque sí confiesa que le gustaría arreglar los problemas con su hijo.

No sabe de documentos, ni escrituras, ni a nombre de quiénes están las propiedades, ni quiere saberlo, asegura. Actualmente “vive bien”, ya que, “no necesita mucho”. Su mujer trajo unas cabezas de ganado desde el sur, y sumadas a las que tiene él, trabajan con una buena cantidad, con la que van produciendo quesos y vendiendo la carne.

Si tuviera que pedir algo, asevera, sería materiales para construir por sí mismo una casa en el sector en el que ha vivido siempre, Quebrada Las Cañas. “Lo que más quiero yo es irme para allá, al terrenito que me facilitaron. Ya no me interesa la cabaña ni nada de lo que prometieron. Me interesa poder hacer lo que me gusta en estos años que me quedan, aunque sean poco, que sean buenos”, expresó don Manuel, mientras nos invita a subir de nuevo el cerro, que él acaba de bajar. Con 79 años parece incansable. Nosotros lo seguimos, desde muy atrás tratando de llevar su ritmo, a estas alturas, muy lejos del socavón que un día le quitó todo y luego le dio esperanza, para arrebatársela de nuevo. 4601iR

Utilizado “por los medios y los políticos”

Cuando Manuel asegura que se sintió utilizado, se refiere a los políticos que se sacaron fotos con él en el socavón y posteriormente no le cumplieron, particularmente al alcalde de Vicuña Rafael Vera, aunque  lo refuta y entrega su versión y también a los medios de comunicación –nos incluimos- que se olvidaron de él una vez que el impacto de la imagen dejó de vender. “Lo que pasa es que se vio a tanta gente durante una semana, y que de un día para otro desaparecieran, para mí fue extraño. A lo mejor peco de inocente. En fin, uno nunca termina de aprender”, relata el adulto mayor, quien ya no espera nada, de ninguna autoridad.

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