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Álvaro Vásquez
Este espacio será utilizado como un centro cultural orientado a reforzar la importancia de la memoria histórica mediante conversatorios, talleres y ciclos de documentales. El recinto también contará con libros, cartas, registros judiciales y documentación oficial de los tiempos del Régimen Militar para la disposición de los visitantes.

Como la primera actividad de la Casa de la Memoria, ubicada en Avenida Aguirre #420 (junto al Instituto Nacional de la Juventud) se llevó a cabo el “Encuentro de Organizaciones de Derechos Humanos, Víctimas de Violencia en Dictadura Cívico Militar 1973” que reunió a diversas agrupaciones, entre ellas, a Familiares de Detenidos Desaparecidos, la agrupación de Ex-Presos Políticos 16 de Octubre y a los Exonerados Políticos. La instancia contó con la participación especial de Ernesto Lejderman Ávalos, quien es recordado por ser testigo presencial del asesinato de sus padres a manos de una patrulla militar del Regimiento Arica de La Serena, comandada por el entonces oficial Fernando Polanco.

La cita se dio antes de su inauguración oficial, programada para este miércoles 13 de diciembre a las 12:00, y consistió en un ciclo de charlas y talleres donde los convocados aportaron sus testimonios, propios o de cercanos, sobre las circunstancias de detención y posterior cautiverio vividas en dictadura. “Yo diría que mi paso por la cárcel de La Serena en esos dos meses y medio no fue como el drama que vivieron muchos otros compañeros. Para mí, a parte de algunos puntapiés o culatazos en la espalda, no hubo mayor padecimiento físico, pero sí hubo un padecimiento psicológico muy grande, para mí y para mi familia”, recordó Pedro Díaz, secretario de la agrupación de Ex-Presos Políticos 16 de octubre, preso en 1973.

Anteriormente estas agrupaciones se reunían en diversos recintos donde no contaban con una permanencia fija, entre ellos, la sede del Colegio de Profesores en La Serena, la oficina parlamentaria de Raúl Saldívar y la del exdiputado Marcelo Díaz, ambos del Partido Socialista. “Ahora que nos entregan esta casa para nosotros será importante invitar a otros sectores, trabajar con los estudiantes, acercarnos a la gente y crear conciencia para que estas cosas no vuelvan a ocurrir ya sea mediante seminarios, conversatorios, películas y testimonios”.señaló Ana Merino, presidenta de la agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y hermana de Pedro Merino, dirigente de las Juventudes Comunistas detenido el 14 de septiembre de 1974 por agentes de la DINA y hecho desaparecer en Cuatro Álamos.

Este taller posibilita la proyección de los casos de Detenidos Desaparecidos, porque plantea que la memoria tiene que estar viva, tiene que estar presente para poder proyectar un futuro en el que ningún gobierno se atreva a cometer estos hechos, que haya respeto por la vida”, sostuvo Ernesto Lejderman Ávalos. Este ciudadano argentino es hijo de Bernardo Mario Lejderman y María del Rosario Ávalos, originarios de Argentina y México respectivamente, quienes fueron asesinados en Vicuña en 1973 en presencia del entonces niño de dos años. Tras este crimen el hijo de matrimonio fue trasladado a un convento cerca del Regimiento Arica, en manos del otrora joven teniente Juan Emilio Cheyre, asistente personal del comandante de regimiento Ariosto Lapostol.

Para el activista, los recuerdos de ese trágico día permanecieron inconscientemente en el curso de su infancia, “cuando tenía 6 años de edad, una mujer chilena, que hablaba como chilena en Buenos Aries, estuvo presente cuando me puse a gritar y a llorar “pacos matan, pacos matan”. O sea, sí tenía un recuerdo vivencial en ese momento cuando tenía 5 o 6 años. Ahora no lo tengo”.

"En el primer gobierno de la presidenta bachelet se hizo una segunda versión de la ley Valech, acreditó a 27.000 ex presos políticos y hubo una segunda ley Valech donde se presentaron unas 30 mil solicitudes de acreditación y se acreditaron unas 9 mil, entonces hubo unas 22 mil personas cuyos casos no se acreditaron. Por eso quiero hacer un llamado a todos aquellos que hayan sido prisioneros por causas políticas a presentarse a la oficina de Instituto Nacional de Derechos Humanos de La Serena”, recalcó Pablo Muñoz, principal dirigente de los expresos políticos.

Nosotros desde un principio sabíamos que la derecha económica estaba poniendo todas sus cartas para defender sus intereses, por eso se desapareció a mucha gente y desde ese mismo año mataron a muchos compañeros sindicalistas. Nosotros seguíamos adelante porque teníamos que denunciar los horrores, claro que nunca dimensionamos que la tortura y la represión política iban a ser tan inmensas”, rememoró Luis Ahumada, detenido y trasladado a la “Venda Sexy” en octubre de 1974 junto con otros 6 compañeros suyos de la Juventud Socialista. Actualmente cuatro de ellos continúan desaparecidos.



 

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