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El director (S) del Servicio de Salud Coquimbo confesó que el martes, cuando la red asistencial llegó al 100% de ocupación, tenían a pacientes ventilados en los servicios de urgencias y que por la noche fueron dispuestos en camas críticas reconvertidas. Tienen como plan habilitar siete unidades más, pero asegura que la red está “muy tensionada” y que ayer realizaron los primeros dos traslados de pacientes hacia otras regiones.

El martes en la mañana se encendieron las alarmas en la Región de Coquimbo luego que se informara que no había camas UCI disponibles y que el estado de la red asistencial se encontraba al 100% de su capacidad.

Por la tarde, la situación se había revertido, tres nuevas unidades se habilitaron para contener la alta demanda que se está registrando en la zona en medio de la temporada estival y ante un alza sostenida de casos nuevos de covid-19, que ya anota su decimocuarto día consecutivo con más de cien infectados.

El panorama se complica considerando que las estimaciones de las autoridades regionales prevén que en febrero se llegará al peak de la segunda curva. El director (S) del Servicio Salud Coquimbo, Edgardo González, comentó la estrategia de reconversión de camas e hizo un llamado a la calma, pero también a seguir con las medidas de autocuidado, puesto que la pandemia del coronavirus sigue estando presente.

-La red asistencial de la región llegó al 100% de ocupación la mañana del martes ¿En qué situación nos encontramos?

“Esto pasa frecuentemente en nuestros hospitales en distintas unidades, pero cuando se trata de una cama UCI que tiene asociado un ventilador mecánico y más el covid toma mayor relevancia sobre todo cuando hay gente en los servicios de urgencias esperando una cama UCI. Este año partimos con 56 camas, mucho más de lo que teníamos el 2020, y a la fecha llegamos a 78, en veinte días habilitamos 22 camas, lo que nos demuestra un incremento de casos que ha sido muy rápido”.

-¿Qué pasó con esos pacientes de urgencias?

“Estaban ventilados y en la noche fueron dispuestos en camas UCI, porque ampliamos más la oferta. Hemos ido respondiendo, pero el sistema está muy tensionado”.

-¿Se seguirán complejizando camas?

“Esto va creciendo y es dinámico y nuestra estrategia es seguir complejizando camas para responder la demanda. El año pasado partimos con 22 unidades y llegamos a tener 87 en el peor momento de la pandemia, aunque también hay que considerar que se hizo uso en extenso de la red nacional y eso nos sirvió mucho, nuestro plan es que de aquí al día viernes tengamos siete camas más y lleguemos a 85 unidades. Que es lo mismo que tuvimos el año pasado en el peak”.

-Por una parte está la alta demanda ¿Qué otro factor tensiona la red?

“Creo que la variable del recurso humano. El año pasado la variable compleja eran los ventiladores mecánicos porque había pocos en el mundo, hoy la región cuenta con cien ventiladores habilitados con sus insumos aptos para funcionar, pero hay un déficit de recurso humano que está dado por el ausentismo, alta carga laboral, por el síndrome de burnout, por la movilidad del personal. Es un tema crítico, ahora haremos uso de la red nacional de camas críticas que funciona muy bien. Nosotros seguiremos complejizando hasta donde sea posible, pero además trasladaremos a algunos centros de mayor complejidad en la Región Metropolitana u otra”.

-¿Cuántos pacientes de la zona han trasladado y cuántos hemos recibido?

“Este año hemos recibido un paciente en la Clínica Elqui y el día de hoy (ayer) trasladaremos posiblemente a dos pacientes, uno ya está seguro en una clínica de Santiago y el segundo se está gestionando. Ellos serían los primeros. El año pasado nosotros recibimos 22 cuando la curva estaba muy baja y sacamos 55 en un mes y medio”.

-¿Cuánto presiona prever que el peak de contagios será a mediados de febrero?

“Tenemos toda una planificación de ir complejizando camas y paralelamente estamos apoyando con hospitalización domiciliaria que nos suma camas, lo mismo sucede con el hospital modular que se mantuvo gracias a nuestras autoridades regionales, también estamos apoyando los laboratorios de biología molecular, así como los hospitales de mejor complejidad que nos han recibido pacientes. Las dos semanas que vienen serán las más críticas que vamos a enfrentar porque estamos con un equipo que viene trabajando hace un año y hay cansancio, esto ha sido muy duro a nivel intrahospitalario. De los 102 pacientes que estaban hospitalizados el martes, 66 estaban en UCI, 42 con ventilación mecánica y eso da cuenta de la agresividad del virus”.

-¿Cuál es el margen para complejizar?

“De las 78 camas que tenemos hoy podemos crecer rápidamente a 85 porque hay cien ventiladores, ese es el margen, pero nuestra idea es que lo que tenemos implementado no exceda del 90% de ocupación para poder recibir otras patologías que son espontáneas como un accidente cerebro vascular o una pancreatitis o una cirugía altamente compleja, necesitamos contar con esas camas para responder a esos pacientes, a ese trabajo también debemos agregar la red nacional integrada de cuidados intensivos”.

-¿Qué pasa con el hospital de contingencia, se podría reabrir?

“Esa es una preocupación de la gente y es entendible. El año pasado tuvimos 85 camas con el aporte del hospital modular, este 2021 tendremos las mismas 85 unidades, pero solo en los tres hospitales establecidos, La Serena, Coquimbo y Ovalle y esto responde a una sola lógica y es que concentraremos a todos los pacientes en UCI que están consolidadas que tienen equipos, laboratorios clínicos,  banco de sangre,  sistema de escáner, imagenología, todo una sinergia. A eso, sumar que la Clínica Elqui está integrada a nuestra red y han hecho un tremendo esfuerzo, de 3 camas ahora cuenta con 7”.

-¿Hay algún factor adicional a la alta demanda de hospitalizaciones?

“El contagio es multifactorial, que tiene que ver con la movilidad que tenemos en las ciudades, porque después de Navidad y Año Nuevo la gente se volvió a reunir en las playas, centros comerciales y filas y hay ciertos hábitos intramuros de la juventud o de las familias que no se ven y han llevado a que el contagio esté muy alto, y lo único que puede controlarlo son las actuaciones individuales y la responsabilidad social, ahora comenzamos con la vacunación y la experiencia comparada nos dice que tras la primera dosis se comienza a notar una baja en los requerimientos de camas UCI y eso será de mucha ayuda. La vacuna es la esperanza que tenemos, son seguras y efectivas, por otro lado, hay un compromiso en los trabajadores de salud que darán respuestas hospitalarias, pero no hay que olvidar que debemos seguir con las medidas de autocuidado”.  

 

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