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Efe
La exposición y enseñanza temprana de los niños a idiomas distintos a su lengua materna entrega múltiples beneficios, desde adquirir nuevos conocimientos hasta reforzar valores como el respeto y la tolerancia cultural.

Desarrollar mejor el lenguaje, la habilidad para resolver problemas, el pensamiento crítico, analítico y la creatividad, además de flexibilizar su mente, son solo algunas de las ventajas que entrega el aprendizaje de segundas lenguas desde temprana edad.

En la región de Coquimbo, diversos proyectos educativos han apostado por la enseñanza de idiomas extranjeros y valores como la multiculturalidad y el respeto a la diversidad cultural.

Lycée Frédéric Mistral, colegio francés que inició sus clases este año en el sector La Serena Golf y la Scuola Italiana Alcide de Gasperi de La Serena, son dos establecimientos que impulsan la enseñanza y el aprendizaje de lenguas extranjeras.

“Aprender a aprender" 

Caterina Ochoa, profesora de Segundo Básico (CE1) de Lycée Frédéric Mistral, explica que “el aprendizaje a temprana edad también se puede hacer jugando, equivocándose y con una cercanía cotidiana, que lo hace más fácil”, señala la docente.

Complementando lo anterior, Marie Elhuyar, profesora de francés de Tercero Básico (CE2), Cuarto Básico (CM1) y Quinto Básico (CM2), manifiesta que “aprender un idioma extranjero a temprana edad ayuda a aumentar el vocabulario en el idioma materno y a la pronunciación, a aprender en todas las áreas y asignaturas y entrega un espíritu más abierto a nivel cultural”.

Federico Albertini, docente de Lengua y Cultura Italiana de la Scuola Italiana, explica que “estudiar una segunda lengua ayuda a desarrollar mejor el cerebro, porque aprender un idioma requiere utilizar la mayoría de nuestras habilidades, ponernos en el lugar de otras culturas. Esto implica un esfuerzo cerebral y una mayor neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para adaptarse y cambiar como resultado de la experiencia”.

Metodología 

En el caso de Lycée Frédéric Mistral, en los cursos más pequeños, el juego, la música y la enseñanza participativa es la clave para que los alumnos incorporen de manera natural los idiomas en su cotidianeidad. Asimismo, entre Tercero y Quinto Básico, se destinan 45 minutos diarios a una clase impartida completamente en idioma francés.

Respecto de la metodología utilizada en la Scuola Italiana Alcide de Gásperi, Federico Albertini explica que en los cursos pequeños, se utiliza el juego para fomentar el conocimiento y exposición al idioma italiano y a medida que avanzan los cursos, en el caso de la educación media, se utilizan estrategias como la preparación de entrevistas de trabajo, la lectura y análisis de textos científicos e históricos, además de la producción escrita y oral en idioma italiano.

 

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