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Desde el Mineduc expresan su preocupación por la pérdida de aprendizaje y estado sociemocional de los alumnos, argumentando que las brechas se han tornado críticas en medio de la pandemia, los ediles mantienen su postura de que no están dadas las condiciones.

Si bien en la región ya son más de 400 los establecimientos educacionales que han optado por retomar las clases presenciales, una de las cifras más altas del país, el seremi de educación, Claudio Oyarzún, mostró su preocupación por la lentitud en las aperturas de los establecimientos municipales de la zona.

La decisión de mantener los recintos cerrados se da pese a que, de las 15 comunas de la región 14 están al menos en Fase 2 del Plan Paso a Paso, medida que establece que están las condiciones sanitarias necesarias para una reapertura de los establecimientos, manteniendo todos los resguardos sanitarios. 

Según las cifras entregadas por el Mineduc, solo el 16% de los recintos dependientes de los municipios ha vuelto a las clases presenciales, es decir, solo 53 de los más de 320 recintos. En tanto los particulares subvencionados abiertos llegan al 41%; los particulares pagados al 77%; y los dependientes del Servicio Local de Educación superan el 90%.

“No se entiende que un sostenedor y menos un alcalde elija tener sus colegios cerrados, desconociendo el daño que esto provoca en los alumnos. La pérdida y la brecha en los aprendizajes se ha vuelto crítica, por lo que se deben hacer todos los esfuerzos, especialmente por parte de autoridades electas, para que se respete el derecho a la educación de los niños y se garantice su desarrollo académico y socioemocional”, comentó la autoridad regional.

Oyarzún recordó que, a principios de año, la totalidad de los sostenedores de los recintos educativos de la zona establecieron un plan de funcionamiento que consideraba estrictas medidas sanitarias, por lo que todos ellos tendrían la capacidad de retornar a la brevedad.

 

Pérdida de los aprendizajes

La lentitud en las aperturas se vuelve aún más urgente al analizar los resultados del Diagnóstico Integral de Aprendizajes, desarrollado por la Agencia de Calidad de la Educación. El estudio midió los aprendizajes alcanzados por los estudiantes en 2020 y el estado socioemocional de los alumnos, tras la suspensión de clases presenciales producto de la pandemia.

Dentro de las conclusiones más alarmantes se cuenta que los estudiantes de enseñanza media no alcanzaron el 60% de los aprendizajes necesarios en 2020 y que un 70% de los estudiantes manifestó dificultades para expresar sus emociones.

Es por eso que, en la región de Coquimbo, algunos apoderados alzan la voz para solicitar que a la brevedad se concrete el retorno a las aulas, porque estiman que es la mejor modalidad para que sus hijos aprendan los contenidos correspondientes a su nivel educativo.

Carolina Gutiérrez es mamá y apoderada de Felipe Zerega, alumno de quinto básico de la Escuela “Las Rojas” perteneciente a la Corporación Gabriel González Videla de La Serena, quien  hizo un video y lo subió a sus redes sociales, captando la atención de un medio nacional, donde muestra que su hijo se conecta a la Intemperie para tener internet y asistir a clases online. Por ello, exige el pronto retorno a clases presenciales.

“Quisiera expresar mi descontento, dada la solución que me dieron por parte del colegio, después de hacer público mi situación, permitiendo que mi hijo y tres niños más pudieran ocupar la sala de computación, esta acción no es una solución real, necesito que mi hijo pueda volver a clases presenciales y reciba los aprendizajes por parte de un profesor, estando en una sala de clases, no a través de un computador con clases online, nuestra comuna se encuentra en fase 2 y nos encontramos en una fase de que mi hijo pueda volver” concluyó, Gutiérrez.

Krishna Tapia tiene a su hijo, Alonso Orellana, en la escuela “Valle del Choapa”, en la ciudad de Illapel, establecimiento municipal que mantiene sus puertas cerradas. Sobre la medida aplicada por la dirección del recinto, comenta que “los niños sí deberían retornar a clases porque asistir al aula  es fundamental (...) Ellos pierden mucha educación al estar aprendiendo solo desde las casas, y uno no es profesor para poder ayudarles de mejor forma”.

Krishna Tapia también estima que se está perdiendo la capacidad de socializar entre los estudiantes. “Se está aislando a los niños. Por ejemplo, mi hijo ingresa a las clases, pero no se saluda con sus compañeros, porque no los conoce, no puede compartir con ellos, como lo haría si asistiera al establecimiento”.

 

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