• Gazmuri expresa que de acuerdo a la evidencia internacional, tanto la legalización del consumo medicinal como recreativo de la cannabis ha contribuido a bajar los índices de tráfico ilegal y consumo problemático de la droga.
Crédito fotografía: 
Andrea Cantillanes
En Chile está autorizado el cultivo para uso personal, existen cerca de cincuenta cultivos colectivos para cannabis de uso medicinal, con la correspondiente visación de la autoridad sanitaria, y son dos los fármacos autorizados, pero tienen un alto costo para la mayoría de los usuarios.

Son cada vez más los estudios que demuestran las propiedades medicinales del cannabis para tratar diversas condiciones médicas, como esclerosis múltiple, dolores crónicos, glaucoma, convulsiones, efectos secundarios de la quimioterapia, conmoción cerebral, epilepsia refractaria, depresión o artritis.

Las tres vías de acceso legales a la cannabis reconocidas a nivel internacional son el auto cultivo o cultivo personal, los cultivos colectivos y los fito fármacos autorizados y de bajo costo.

Fundación Daya es una de las entidades con mayor trayectoria a nivel nacional respecto del aporte al debate en materia de uso medicinal de la cannabis, avanzar hacia una cada vez mayor aceptación y comprensión del tema en la sociedad y facilitar la asesoría o atención médica hacia los pacientes que lo requieran.

20 mil pacientes en todo el país atiende Fundación Daya.

Hoy son cerca de 20.000 pacientes los que atiende la fundación a través de una red de 40 médicos y han realizado seis estudios clínicos en la materia.

Su directora ejecutiva, la actriz Ana María Gazmuri Vieira, participó recientemente de un conversatorio organizado por el Frente Amplio y Revolución Democrática en materias de salud, que busca aportar al debate respecto del uso de la controvertida –pero cada vez más aceptada- planta verde en la salud pública.

SOLUCIONES MÉDICAS

En Chile existen cultivos colectivos autorizados para consumo medicinal y están disponibles dos medicamentos en base a cannabis, que pueden ser utilizados con prescripción médica.

Sin embargo, el precio es una de las principales barreras para que se facilite su acceso a la población.

Este año, comenzó a entregarse en las farmacias populares de once comunas Cannabiol, producido en Chile por Knop Laboratorios, el único fitofármaco permitido por la autoridad sanitaria para expenderse en el país y elaborado en base a la materia prima aportada por los cultivos de Fundación Daya.

Este medicamento tiene un costo de $44.000, pero Gazmuri explica que, debido a que clínicamente está comprobada su efectividad y no toxicidad y que existe una real demanda y necesidad, hay cerca de 2.500 pacientes autorizados a utilizarlo y lo reciben de manera gratuita en farmacias populares.

Además, desde 2017 está disponible Sativex, importado desde Canadá, que tiene un costo de $550.000 para un frasco que dura un mes, inalcanzable para la mayoría de los pacientes y sus familias.

¿Cuáles son las principales falencias de la actual legislación en materia de drogas y que impiden el desarrollo de una vertiente médica del uso de cannabis?

“La Ley 20.000 tiene un aspecto que es inconstitucional y es que revierte la carga probatoria.  Tú eres culpable hasta que se demuestra lo contrario. Y como se asume eso, te incautan las plantas, las destruyen y si después se demuestra que eres inocente, tus plantas ya están destruidas”.

Desde un punto de vista político, podría pensarse que en la derecha está la mayor resistencia a avanzar en una regulación y en hacer más accesible el consumo de cannabis. Sin embargo, la alta votación del proyecto de ley Cultivo Seguro demostraría lo contrario…

“Eso ha ido cambiando. Los 121 votos que aprobaron la Ley Cultivo Seguro en la Cámara vienen de todos los sectores. Hasta el diputado Ignacio Urrutia (UDI y conocido por sus conservadoras posturas) votó a favor”.

OBSTÁCULOS Y RESISTENCIAS

¿La mayor resistencia está, entonces, en el Ejecutivo?

“El Ejecutivo se ha restado bastante de estas discusiones, no sólo en esta administración, sino que en la anterior. Hay que ser justos en ese sentido. A pesar de eso, el compromiso parlamentario ha permitido seguir avanzando, porque estamos hablando de vulneración a los derechos humanos, porque hay gente que sufre, que es víctima de una persecución policial, que no es amable, es compleja y degradante en muchos sentidos, porque se les quita y se les desprovee de su medicina”.

Da la impresión que en la sociedad, el consumo medicinal de cannabis tiene cada vez mayor conocimiento y aceptación, pero falta dar el paso más importante, que a nivel institucional haya señales concretas que vayan en la dirección de validar esta alternativa.

“Los gobiernos locales son los que han tomado más protagonismo para avanzar en disponibilizar la cannabis medicinal para sus comunidades. Si pensamos en el Estado de Chile, quizá no hay declaraciones públicas, pero vemos que en 2015 se cambia la regulación, se modifican los Decretos 404 y 405 y eso permite la importación, exportación y venta de productos en base a cannabis. Ese fue un cambio regulatorio importante, que quizá no se le dio mucho énfasis comunicacional, pero es lo que ha permitido que hoy en Chile haya fármacos en base a cannabis. A través de estas modificaciones y al estar disponibles estos medicamentos, el Estado chileno reconoce el uso medicinal del cannabis”.

Sin embargo, hay una inmensa gama de productos, como cremas, aceites de masajes y otros, en base a cannabis, que se venden en ferias artesanales y que dicen tener las mismas propiedades que ofrecen los fitofármacos.

“Los productos hechos a partir del auto cultivo (autorizado) son tan efectivos como un fitofármaco cuando está bien hecho. Sin embargo, estos productos (artesanales) no los recomendaría jamás a un paciente, porque no tengo cómo saber cómo fueron elaborados, sus medidas de sanidad, higiene, cómo fueron cultivadas esas plantas, qué concentraciones tiene. Eso sí es un riesgo para el paciente, pero el auto cultivo, con la correcta guía, como lo hacemos en Fundación Daya, estos productos son altamente eficaces y seguros”.

"No podemos pensar que el método de control sea judicializar a todos los pacientes”, señaló Ana María Gazmuri, directora ejecutiva de Fundación Daya.

LEY CULTIVO SEGURO

Para evitar que más pacientes que cultivan sus plantas de cannabis con autorización médica vayan detenidos, en julio, la Cámara aprobó y despachó al Senado la ley “Cultivo Seguro”, presentada por la diputada comunista Karol Cariola, que establece que basta con la autorización médica para que un paciente pueda cultivar plantas y que éstas no sean requisadas por la policía. Actualmente, se busca que esta modificación al Código Sanitario, sea puesta en tabla en el Senado y cuenta con el apoyo de varios senadores, entre ellos Carlos Montes (PS), presidente de la Cámara Alta.

 

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