• A Jorge Tobar le tocó la compleja tarea de enfrentar el estallido social y la pandemia.
Crédito fotografía: 
Lautaro Carmona
El general fue llamado a retiro junto a otros 11 oficiales del Alto Mando. En conversación con El Día habla sobre el desafío de liderar a los uniformados de la zona en medio del estallido social y la pandemia. Además se refiere a los cuestionamientos hacia la institución, así como el proceso de modernización que comienza.

Este viernes, Jorge Tobar recibió una inesperada noticia. El entonces jefe de la IV Zona de Carabineros comenzó su día con normalidad e incluso había agendado entrevista con El Día, para realizar un balance de los meses de funcionamiento de la aduana sanitaria de Pichidangui, que terminó sus trabajos esta semana. Pero avanzada la tarde el tono de la conversación con nuestro medio cambió totalmente. 

La contingencia lo tenía totalmente ocupado, hasta que cerca del mediodía le fue comunicado que sería pasado a retiro junto a otros 11 generales del Alto Mando. Una noticia confirmada por La Moneda, que se tomó los medios a nivel nacional y que busca dar inicio al anunciado “proceso de modernización” que Carabineros llevará a cabo. Esto como respuesta a las constantes críticas y a la crisis de confianza en la que está inmersa la institución.

Admite que “no deja de ser fuerte y doloroso dejar la institución que te vio crecer”. Sin embargo, es consciente de que el paso a retiro, a sus 34 años de servicio, es “parte de la ley natural” de Carabineros, por lo que está confiado en que con estos cambios den el necesario “paso a las nuevas generaciones,” que den nuevos aires al cuerpo policial, por lo que también lo toma “con entereza y profesionalismo”.

Jorge Tobar es oficial graduado en Ciencias Policiales con un posgrado en criminología. Además es licenciado en Educación y administrador público de la Universidad Mayor. Tiene dos hijos, de 7 y 10 años de edad. Su trayectoria en Carabineros lo llevó a alcanza el grado de general, con el cual lideró dos jefaturas de Zona, Atacama y Coquimbo.

Un escenario adverso

Cuando fue ascendido a general no imaginó lo agitado que sería su ascenso a la jefatura de zona. El 18 de octubre de 2019 Chile comenzó a vivir uno de los procesos de cambios más importantes de su historia, luego de que a lo largo del país se levantarán protestas en exigencia de más derechos sociales. Pero el llamado “estallido social” trajo más que legítimas demandas a las calles y de a poco comenzaron a registrarse desórdenes públicos, que exigieron mayor protagonismo de Carabineros y sumergió a los uniformados en una cotidianeidad totalmente inesperada.

El general Jorge Tobar se desempeñaba como jefe de la III Zona, Atacama y, en diciembre de 2019, fue trasladado a Coquimbo para ejercer el mismo Cargo. “Podría decir que casi la mitad de mi trayectoria como general la viví en una situación de anormalidad, de octubre a octubre”, comenta Tobar a través de contacto telefónico.

“Fue bastante difícil. La capacidad de maniobra que uno tiene como jefe de zona en esas situaciones es bastante estrecha, porque ciertamente que las demandas se concentran en un solo sitio y eso no te permite continuar con la normalidad que uno desearía para abordar los verdaderos problemas de la comunidad”, relata.

Pese a todo, “fue una bonita experiencia”, sostiene, aunque a veces “angustiante. Generó mucha ansiedad”. Sin embargo, rescata que fue una etapa de aprendizaje que valorará por siempre. “Me permitió conocer más a mis carabineros y saber lo que son capaces de entregar (…) Me voy muy sorprendido por cosas que durante 34 años no había visto, y que en este año pude observar”, agrega.

La entrega, mayor sacrificio, dedicación y bastante sobrecarga lo conmovió. “Todo esto exigió de los carabineros mayor dedicación, dejar de ser ‘yo’ por ser ‘nosotros’ (…) Me tocó ver carabineros con licencias médicas prestando servicios y exigiendo prestar servicios ante la necesidad que teníamos”, indicó.

El nuevo escenario puso a prueba su liderazgo. “Finalmente quien decide quién es el líder son los que lo siguen, no el que ejerce el mando”, considera Tobar, por lo que este proceso trajo consigo el desafío de “buscar ese liderazgo y saber identificar las necesidades del personal en el momento adecuado”.

“Espero haberlo logrado, sinceramente”, indica.

Carabineros en la mira

Pero no solo eran los “gajes del oficio” lo que complicó a Carabineros. A través de esos meses el país fue testigo de un proceso doloroso y al comenza a escribir la historia de “un nuevo Chile”, la institución comenzó a ser vista por muchos como un antagonista. Numerosas denuncias de violaciones a los derechos humanos pesaron sobe las fuerzas de orden e informes de organismos daban cuenta de actos de represión sistematizada. Todo esto terminó por profundiza una crisis de desconfianza arrastrada desde hace años.

 ¿Cómo toma Jorge Toba los constantes cuestionamientos a la institución que lo vio crecer?

“Cuando me haces esa pregunta me inundan un montón de perspectivas, de opiniones y de miradas que se tienen respecto de lo que hemos vivido y de las cosas en que se nos ha cuestionado. Yo lo único que tengo que decir es que es una institución de 60 mil personas, cuya área de empleo es todo el territorio nacional, durante las 24 horas del día, que tienen que absorber 14 millones de procedimientos al año. Carabineros tiene que estar en todas y está en todas. A veces nos demoramos, pero siempre llegamos y ciertamente que el estar en todas nos expone más”, reflexiona.

Pero esto también trajo aprendizajes. “Tuvimos que enfrentar eso prácticamente solos, salvo un momento dado cuando estuvimos acompañados de las Fuerzas Armadas. La enseñanza que me deja es que tenemos que ser una institución en constante profesionalización. La gente tiene el derecho de exigir de nosotros el mejor servicio y nosotros tenemos que estar preparados para ello”.

Pese a todo, indica que confía en los tiempos de cambio. “Tengo mucha fe con lo que vaya ocurrir con la institución cuando haya avanzado el proceso de modernización, como nos va a volver a colocar en un nivel destacado todo lo que se está haciendo”. La necesidad, afima, es la “profesionalización contínua”.

La Pandemia

A los pocos meses de su llegada a la zona, y con la contingencia más exigente que nunca, se expandía por el mundo el coronavirus.  Los primeros contagios llegaron a la región en el mes de marzo y la rápida expansión del Covid-19 por el territorio dejó a tres comunas en cuarentena, lo que significó un desafío aún mayor.

¿Se sintieron sobrepasados? “No. Sobre exigidos mucho, pero sobrepasados nunca. En la pandemia tuvimos el apoyo permanente del Ejército, La Armada y la PDI. No estábamos solos en esto y sentimos el afecto, el apoyo y la camaradería de todos ellos”, responde.

En lo personal fue algo sorprendente. “Yo crecí viendo películas distópicas en las cuales íbamos a ser presa de situaciones de carácter mundial, que íbamos a quedar encerrados en las casas o cosas por el estilo y cuando esto llega nos sentimos en una película. Espero que si llega a haber algún rebote no nos meta a las casas como fue este año. Fue toda una experiencia”, sostiene.

Aún así lo considera una experiencia enriquecedora. “Tenemos que aprender a valorar aquello que no pudimos vivir durante la pandemia sobre la base de las restricciones a las que estábamos sometidos. Fue riquísimo lo que vivimos, porque nos ayuda a valorar lo que perdimos durante casi un año”, agrega.

Nueva jefatura

Mientas conversamos con Jorge Tobar, viaja en un vuelo desde España el nuevo jefe de la IV Zona, el recientemente ascendido general Edgard Jofé Peña, miembro del Grupo de Operaciones Especiales (GOPE), quien hasta este vienes cumplía funciones como agregado policial en el país europeo.

“Lo conozco, es un gran oficial de Carabineros, viene en vuelo luego de ser notificado que era ascendido y asume la jefatura. Es un oficial GOPE de grandes conocimientos, muy preparado, muy entusiasta, muy optimista y de gran carácter. Un hombre muy afable del cual yo tengo los mejores conceptos. Su llegada le va a dar vitalidad a la zona”, indica Tobar.

Qué viene para Jorge Tobar

Aún con la noticia de su retiro fresca y sin haberse comunicado aún con sus dos mil carabineros a cargo, Jorge Tobar comenta sus primeras proyecciones, confirmando que decidió quedarse en la Región de Coquimbo. 

“¿Qué viene ahora? Ser un ciudadano común y corriente, teniendo que enfrentar las exigencias del día a día, educar a mis hijos, proteger a mi familia y contribuir a la grandeza de la región. Yo me voy a quedar acá, para mi es una región espectacular y, por lo pronto, desde mi calidad de ciudadano común y corriente, voy a tratar de todas las formas contribuir en lo que pueda”.

Los meses que vienen serán una etapa “de reflexión e ir tirando líneas”.

 

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