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Según detalló González, a diferencia de lo que se vivió en la primera ola de la pandemia, se observa que sobre un 50% de los pacientes hospitalizados son personas jóvenes. Por otra parte, destacó el esfuerzo de los hospitales para responder a la demanda, a través de la reconversión que ha permitido aumentar de 56 a 139 las camas críticas de la red.

El director del Servicio de Salud Coquimbo, Edgardo González Miranda, destacó el rol que desempeñan los funcionarios de la salud y el esfuerzo que se hace para enfrentar la pandemia, recalcando que esta no se controlaba aumentando camas, sino que evitando los contagios.

También cree que después del mes de junio, cuando esté inmunizada más del 80% de la población se verán los efectos de la vacuna.

-¿Cuál es la situación actual de la red asistencial de la región? ¿Estamos colapsados?

“Nosotros observamos un crecimiento de los casos desde la segunda quincena de enero en adelante, entonces ahí retomamos el sistema de reconversión de camas, porque habíamos quedado con 56 camas al primero de enero. Recordemos que en el peor de los momentos del 2020 tuvimos 87 camas y con eso abordamos el peak de la pandemia el año pasado. Ahora partimos en enero con 56 camas, pero fue incrementándose el requerimiento sostenidamente, es por eso que comenzamos a reconvertir de a poco, porque nos enfrentamos a un escenario más complejo que el año pasado, porque tenía que ver con los recursos humanos calificados para trabajar en esas camas, después vino febrero y marzo, y de las 56 unidades, al día de hoy vamos en 139”.

-¿Y qué tan cerca estamos de llegar al dilema de la última cama. Se ha comenzado a priorizar?

“Ese es un tema siempre instalado en nuestro país. El año pasado no se dio, ahora con las proyecciones que tiene el país de nuevo se instaló ese tema, pero en el caso nuestro, la capacidad de reacción que hemos tenido para crecer nos ha permitido responder a la mayor demanda que el año pasado. Es evidente que subir de 56 camas a 139 es un trabajo heroico y gigante de los hospitales, de sus directivos, de sus equipos y de los funcionarios, pero eso también tiene límites, porque esas camas que son escasas tienen recursos humanos calificados, que requiere de oxígeno, aspiración y el recurso humano calificado que tiende a ser cada vez más escaso. Se habla de que esto no puede tender al infinito, no tiene relación con los casos. Entonces, nos queda un margen muy pequeño de crecimiento antes de llegar a una situación de emergencia. Hasta el momento la red ha resistido bien. Hemos tenido días complicados, con una o con cero camas, pero dentro de un día se hacen gestiones médicas, clínicas, que permiten mover pacientes, que permiten ventilar a pacientes transitoriamente en una unidad de emergencia hasta que se haga la cama. Es decir, hay una maquinaria gigante en estos momentos en los hospitales”.

-¿Lo que usted plantea entonces es que ha funcionado bien la gestión de red?

“Sí, para saber dónde estamos hay que mirar de dónde venimos y es el caso de La Serena, por ejemplo, que al principio de la pandemia tenía ocho camas UCI y hoy tiene 40. El hospital de Coquimbo que tenía 10 camas UCI hoy tiene 41. Ovalle hace un año y medio no tenía ninguna cama UCI y hoy tiene 39. Illapel, donde era impensable una cama UCI en el Choapa, va a llegar a siete esta semana. La Clínica Elqui tenía 3 camas UCI al inicio de la pandemia y va a llegar a 18 esta semana. Es decir, la capacidad de reconversión que ha mostrado el sector es gigante. La semana pasada el Ministerio sacó un decreto donde obliga a los establecimientos de salud a crecer en un 30% respecto del máximo que tuvo el año pasado y ese decreto nos obligaba a tener 113 camas y hemos reconvertido 139, y nos queda todavía un pequeño margen para abordar los casos. Estamos muy satisfechos, muy agradecidos de los equipos hospitalarios, pero siempre el mensaje es que esto no se controla con más camas, se controla con menos casos de contagios”.

-¿Una vez que pase la pandemia van a dejar más camas habilitadas en los hospitales que las que tenían históricamente?

“Sí, ese es un buen punto. Al inicio de esta pandemia nosotros teníamos 22 camas UCI. Nosotros estimamos con los equipos clínicos que jamás vamos a volver a esas 22 camas. De hecho, ya nos autorizaron 56, pero ahora vamos a tener que hacer un reestudio de con cuánto deberíamos quedar como cama UCI. Sin duda, nunca volver a la situación que tuvimos antes. Esta pandemia desnudó crudamente la precariedad de cuidados intensivos de nuestra red asistencial”.

-¿Y a propósito de esto, han tenido recursos para contratar nuevos funcionarios?

“Sí, eso es muy destacable, el Ministerio de Salud tiene una unidad de gestión de camas críticas que también coordina toda la red pública privada y con departamentos que se preocupan de todo lo que tiene que ver con equipamiento, están comprando alrededor de 100 ventiladores diarios. Nosotros cuando crecemos en camas pedimos los ventiladores y los monitores y en 24 horas estos están. En materia de recursos humanos lo mismo, se nos ha autorizado a contratar más, pero también se han liberado algunas restricciones que había en materia de personal. Atendido a que el mercado del trabajo está reducido se nos permitió contratar a jubilados, a personas extranjeras sin revalidación de título en Chile aún. Se nos permitió contratar a internos de las carreras de enfermería, nutrición, matronería, kinesiología o técnicos paramédicos de las carreras también. Es decir, se ha flexibilizado para poder tener más personal y con el financiamiento necesario para eso. Lo mismo que el financiamiento de operaciones, porque esto requiere mucho más oxígeno, más fármacos, requiere mucho más insumos clínicos, elementos de protección personal. Enfrentar el Covid requiere gasto operacional ocho veces más que el presupuesto corriente del hospital”.

- En comparación con la primera ola, la cantidad de fallecidos ha aumentado considerablemente, ¿ya se adquirieron contenedores para ampliar la capacidad de la morgue?

“Nosotros siempre hemos planificado dos escenarios, el escenario más probable, que es con el que nos hemos movido y ha dado buena respuesta. En este año más complejo, tenemos una planificación del peor escenario. En el caso de los fallecidos, nuestra región tenía una oferta en sus hospitales de 21 cupos para conservación de cuerpos, que funciona a -4°C para conservar y entregar a la familia para su sepultación. Eso el año pasado sirvió bien, pero en el período crecimos a 41 cupos y pensamos que con eso nosotros debiéramos andar bien en función de los números que estamos observando. Ahora bien, tenemos un plan de emergencia extremo, que de llegar a superarse eso, que no nos pase lo que pasó en otras regiones, es tener un medio alternativo de conservación de cuerpos en algunos de los establecimientos. Esperamos no llegar a eso, pero lo tenemos considerado”.

- ¿Cómo ha cambiado el panorama sanitario la llegada de nuevas variantes a la zona?

“Eso se está estudiando, hemos enviado muestras al Instituto de Salud Pública para ver si son variantes que corresponden a la cepa brasileña o británica y aún no nos han informado. También el ministerio va a iniciar un estudio del genoma para determinar qué variante o cómo ha mutado este virus y si ha aumentado la contagiedad y la gravedad de los mismos, esa información es la que tenemos pendiente”.

- ¿Han ingresado más personas jóvenes que el año pasado?

“Lo que se observa es que sobre el 50% de los pacientes hospitalizados son menores de 60 años, muy distinto a lo que tuvimos el año pasado, donde eran casi todos adultos mayores. Esto cambió, tenemos casos emblemáticos de gente muy joven de 24, 27, 30, 32 años que han estado en ventilación mecánica. Ha cambiado el perfil del usuario siendo cada vez más joven”.

-¿Y a qué cree que se debe, a la vacunación?

“Es posible, hay estudios que dan cuenta de que hay un crecimiento importante de los jóvenes que requieren cama UCI y al revés, hay un 3,7% de adultos mayores que ya no están requiriendo ventilación mecánica. Hubo un punto de inflexión en los adultos mayores. Nosotros este año llevamos 1.175 pacientes internados por Covid y 409 de ellos requieren UCI. O sea, el 34% de los que están ingresando requieren ventilación mecánica y eso da cuenta de que es un virus más agresivo y que está agresivo también con la población joven”.

- ¿Confía en que la vacuna comenzará a demostrar sus efectos o las nuevas variantes complican el escenario?

“Nosotros estamos actuando como que es efecto rebaño y con una población sobre el 80% vacunada debiera darse en el mes de junio y ahí tender a una estabilización y baja de casos importante. Esto solamente en función de la experiencia comparada con otros países. Hay atisbos, pero no podría decir que son tendencias”.

- Ya vamos a cumplir un mes de cuarentena en La Serena y Coquimbo y la curva de casos no disminuye. ¿Considera que el confinamiento total sigue siendo efectivo?

“Yo diría que la medida más extrema para contener el crecimiento de los casos es el confinamiento. Doloroso desde todo punto de vista, económico, para los estudiantes, familiares, pero tiene que ser con una rigurosidad y una adhesión de la población que realmente impacte, como pasó el año pasado donde nosotros tuvimos comunas como Ovalle o La Serena que salieron muy rápido de las condiciones delicadas en que se encontraban y esta cuarentena debiera mostrar ya los efectos dentro de los próximos días”.

-¿Nos encontramos en un incendio epidemiológico en el país como dijo el secretario del Colegio Médico?

“Yo creo que estamos con una tasa de contagios muy alta, muy peligrosa y que tiene muy tensionado a todo el sistema de salud pública y privada por el número de casos. Es una situación muy, muy delicada”.

 

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