• La directora del Senda asegura que el Estado debe informar sobre los riesgos de las drogas.
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Foto: Andrea Cantillanes
Otro aspecto que preocupa, pese a las cifras, es que se siguen utilizando mezclas de bebidas energéticas como alcohol. Sin embargo, otras como el uso de la pastabase siguen siendo advertidas como altamente peligrosas

Una de las situaciones más preocupantes con la llegada del verano es la prevalencia al consumo de drogas y alcohol en la población. Y bajo ese prisma, se realizan campañas con tal de que sustancias que van ganando “en moda” sean reconocidas y por ende no sean incorporados por la población, en especial por la juventud.

Dentro de esas cifras, llama mucho la atención el incremento en el consumo de marihuana, el uso de otras muy peligrosas como es la cocaína o la pastabase y novedosas mezclas que también ganando en la preferencia de los más jóvenes.

En ese contexto, el Senda ha lanzado una campaña conocida como “Más conversación y menos riesgo”, donde se dan a conocer alarmantes cifras de una realidad que debe llamar a la conciencia.

La directora regional de esta entidad, Fernanda Alvarado, señaló que hubo una muestra efectiva de 1.083 entrevistados entre 12 y 64 años, de las comunas de La Serena, Coquimbo y Ovalle, que representa a una población de 384.983 personas. Esta se realiza cada dos años, al igual que otra de carácter juvenil.

EL ALCOHOL. Hay cifras que pueden parecer sorprendentes, por ejemplo en lo que respecto a consumo de alcohol. De hecho, de acuerdo a este estudio del 2016, el consumo “por mes” ha ido a la baja en las últimas décadas. “En el 2014, teníamos una prevalencia de un 33,3% y la baja llegó a una 22,2%.  Esto es valioso, considerando que el promedio nacional es de un 46%. La baja demuestra que vamos en un buen camino,  porque hay una serie de instituciones preocupadas de este punto. Pero existe un patrón de comportamiento abusivo de alcohol. Quien consume de cuatro a cinco tragos sin freno, el atracón que le llamamos, siguen siendo tendencia”, argumentó la autoridad en conversación con Agenda Mistral de la 95.1.

Un punto importante pasa porque el grupo entre los 12 y los 19 están utilizando en forma constante ese estilo de consumo “de una sola vez”, lo que para Alvarado “tiene consideraciones de orden que pueden ser claves para su ciclo vital. Por eso se trata de un grupo que tiene una gran importancia para nosotros como institución, con signos de embriaguez, que llegaba a un 64,2% y hoy al 79,5%”, acotó.

También se detecta una baja significativa en el consumo de las mujeres. En el año 2014, este llegaba al 26,1% y hoy sobrepasa el 17%.

SUSTANCIAS QUE PREOCUPAN. Tras realizar las consultas a este grupo de la población, quedó muy claro que una de las drogas que ha ido incrementando su prevalencia al consumo es la marihuana.   De hecho, de un 4,5% subimos a un 6,8%, pero manteniéndose la  Región de Coquimbo muy por debajo del promedio nacional, que llega a un 14,5%. “Creemos que se ha producido un aumento debido a la baja percepción de riesgo que existe, ya que los jóvenes creen que se trata de una droga inocua, que no genera nada pero eso no es así” afirmó Fernanda Alvarado, quien insiste en que sí genera adicción y además causa alteraciones, principalmente en la edad de infantoadolescencia.

Otra de las drogas que  genera preocupación es la pastabase, que genera, a diferencia de la marihuana, una alta percepción del riesgo en la sociedad. “Genera temor y rechazo, porque físicamente es muy notoria su influencia y está asociada a problemáticas de carácter social”.

Respecto de otras, como la cocaína, que se asocia a sectores más elitistas, igualmente goza de gran transversalidad, porque en los centros de tratamiento del Senda se ha notado esa particularidad. “Muchas veces, algunas sustancias se tienden a invisibilizar en ciertos estratos sociales. Sobre todo en barrios más vulnerables donde se atreven a pedir ayuda, a diferencia de otros más elevados”.

BEBIDAS ENERGÉTICAS. Otra de las peligrosas combinaciones que realizan los jóvenes es la mezcla de alcohol y bebidas energéticas,  donde nuevamente la baja percepción de riesgo  entra a tallar. “En el 2014, la prevalencia es de un 0,9%, y en la consulta más reciente esta llega a un 0,6%. Pero lo peligroso de esto no pasa por la mezcla en sí, sino por la cantidad utilizada, en este caso.

“Más complejo es cuando se utilizan energizantes, alcohol u otras sustancias como pastillas”, agregó Alvarado.

 ¿Y EL TABACO? Cuando se pregunta por el consumo diario de tabaco, en el año 2014 teníamos una 14,4% era la prevalencia según los estudios.  Y el alza en el estudio de 2016 llegó a un 18,

“Pero aun así, en la región nos mantenemos por bajo el promedio nacional, que llega al 21,2”, añadió Fernanda Alvarado.

De todas maneras, las cifras que hablan sobre el consumo habitual o sobre si se ha “consumido alguna vez en la vida”, concluyó la directora regional de Senda. 

LOS PRÓXIMOS AÑOS.

Un punto importante para Senda es informar a la población del riesgo que conllevan cada una de las drogas.  “Como Estado, tenemos la obligación de informar de los riesgos, tanto experimental, cotidiano o abusivo. Por esto es clave el punto de educación y formación, siempre considerando los contextos territoriales, y desde ahí hacernos cargo de los tratamientos de rehabilitación”, la directora regional de Senda.

 

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