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Archivo El Día
El exarzobispo de La Serena, se presentó a un interrogatorio el día miércoles, y, según su abogado, habría estado dispuesto a enfrentar a sus víctimas, sin embargo, ayer sufrió un problema de salud físico que le impidió realizar el procedimiento. Los denunciantes Hernán Godoy y Abel Soto, no dan crédito a esta justificación, y aseguran que son estrategias de la defensa para dilatar el proceso y que finalmente el acusado sea declarado senil, y, por tanto, inimputable.

Dos de la mañana y Hernán Godoy emprende el viaje más importante de su vida. Pese a que su abogada le había dicho que no se generara expectativas, de igual forma, no pierde la esperanza, y allí, en el terminal de buses de La Serena espera el bus que lo llevaría a enfrentarse con el hombre que, según ha dicho, arruinó gran parte de su vida abusando de él y quitándole para siempre la inocencia cuando tenía 14 años: Francisco José Cox. 

Heridas que no cierran

Llega la máquina, con 10 minutos de retraso y Godoy ingresa con su mochila cargada con una muda de ropa, una botella de agua mineral y años de dolor que no ha podido dejar de cargar. El camino es largo, y aunque trata de dormir, la ansiedad y el sueño libran una feroz batalla, en el intertanto, su mente conjetura desenlaces de todos los colores, tristes y felices. 

Cuando logra dormir, nada resulta reparador. Los malos recuerdos se meten en su mente y prefiere despertar, aguardar lúcido lo que le espera, donde reina lo incierto. 

Luego de seis horas llega a la Región Metropolitana. Pero son las 8:30 y todavía falta para el proceso judicial del que no sabe qué resultará. Pese a ello, por alguna extraña razón, la tranquilidad llega a él en ese momento. “Al llegar a Santiago sentí como una paz. Las cartas estaban echadas. Estaba ahí y pasara lo que pasara tenía que presentarme en el tribunal, como que se me acabaron los nervios. Pasó todo”, cuenta Hernán, en conversación con El Día. 

Pudo tomar desayuno en un lugar cercano, “para hacer la hora”, luego caminó. No está muy seguro por dónde anduvo pero en algún minuto llegó a La Moneda, se tomó una selfie y siguió, ensimismado, en paz. 

La hora señalada

Sus pensamientos estaban en las antípodas de la realidad cuando sonó el teléfono y tuvo que volver a la tierra. 11:30 de la mañana, el tiempo había pasado por su lado y Hernán no se dio cuenta. Del otro lado de la línea, la voz de su abogada Josefina Gutiérrez lo alertaba que ella ya estaba en las dependencias del Poder Judicial, y que él tenía que irse de inmediato a ese lugar. “Ahí como que volví a terreno. Me acordé de lo que tenía que hacer y volvió un poquito la ansiedad, pero no tanto”, relata Godoy. 

Cuando llegó al edificio, a un par de cuadras de donde estaba, vio a lo lejos a su gran amigo, Abel Soto, la otra víctima de Cox, que ya había llegado al careo, a Edison Gallardo, a quien conocía sólo de nombre, y a su abogada, quienes lo esperaban. Sonrío y se acercó a ellos. “Hace harto que no los veía. Con Abel, por razones obvias tenemos una relación muy especial, lo considero un gran amigo con el que compartimos un dolor, y congeniamos desde el primer momento”.

Descolocado

Luego de los saludos vino la noticia que lo descolocó. Su abogada le dijo que tomara asiento, que le tenía que decir algo. Godoy, en silencio hizo caso, mientras los demás presentes tenían la mirada clavada en él. En ese momento, vinieron las palabras de Gutiérrez: “Cox podría estar aquí”, le dijo y la tranquilidad se volvió caos en su interior. 

Era lo que deseaba en un comienzo, enfrentar a su victimario cara a cara, sin embargo, cuando vio la posibilidad tan cerca entró en un pánico que no esperaba experimentar. “Me pasaron muchas cosas, muchos recuerdos. Influye también el que ya me había hecho la idea de que no estaría, así que esto me cambió todo el panorama y la verdad es que me puse bastante tenso”, aseguró la víctima. 

Pero la incertidumbre duró sólo 10 minutos. Fue la abogada quien ingresó a una sala aledaña, tras recibir el llamado del juez, quien recibió la noticia que devolvió a un estado de calma a Godoy, pero a la vez le provocó decepción. El ministro a cargo del caso le había informado que Cox no se presentaría. ¿El motivo? Minutos antes que Josefina Gutiérrez estuviera con el magistrado, había sido el turno del defensor del exreligioso, Cristian Urquieta, quien presentó un certificado médico que daba cuenta de una “descompensación” sufrida por el imputado. 

Reacciones 

“Para nosotros fue algo lamentable en principio, pero después pensamos que igual fue un avance, porque se tiene que fijar otra fecha, y al menos el proceso está en marcha. El temor era que no se presentara por una demencia senil, pero ese no fue el motivo, e incluso al parecer sí estuvo en el tribunal”, expresó Hernán Godoy, quien luego de recibir la noticia, pasó la tarde en Santiago, y retornó a La Serena, a reencontrarse con los suyos, quienes lo han acompañado en este proceso. 

No pudimos contactarnos con el segundo denunciante, Abel Soto, quien ya nos había dicho previamente que no daría declaraciones. Quien sí se manifestó fue Edison Gallardo, que ya prestó declaración como testigo y como víctima, y que ahora se sumará a la querella en contra del ex religioso. “He tomado la decisión de ser parte como querellante, de sumarme y que esta persona pague por lo que hizo”, manifestó Gallardo, desde la capital. 

No dio crédito a la enfermedad de Cox. “Yo estuve ayer (miércoles) en las primeras indagatorias, y él estuvo presente. Me cuesta creer en un certificado médico, porque todos sabemos que son fácilmente manipulables, y también sabemos que él no se caracteriza por decir la verdad, por tanto esto me parece una burla”, afirmó. 

La abogada Josefina Gutiérrez ratificó la información. “El abogado presentó un certificado médico, por lo tanto se suspendió el careo y se tiene que fijar una nueva fecha, pero no sabemos cuándo será”, indicó, agregando que no sabía si Cox efectivamente había estado presente en el edificio.  

"Él quiere colaborar"

Consultado, el abogado de Cox, Cristian Urquieta, manifestó que no podía entregar detalles del proceso, ya que era reservado. Sí ratificó que “debido a lo largo de las diligencias del día de ayer (miércoles) tuvo una descompensación, por lo que fue muy complicado el poder estar hoy día, por eso no hubo careo”, sostuvo. 

Agregó que la intención de él era colaborar “dentro de lo que sus facultades mentales le permitan”, pero su demencia estaría demasiado avanzada. 

En ese sentido, Urquieta manifestó que la senilidad era real, y que eso lo demostrarían los informes del Servicio Médico Legal, los que todavía no se realizan. “Esos exámenes son los que se tienen que realizar, pero todavía no se hacen. Sin embargo, insisto, él no tiene la intención de ocultarse ni de entrampar la investigación”, concluyó. 

 

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