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Lautaro Carmona
De acuerdo al último estudio nacional de Senda, en la zona se registró un incremento en la ingesta de bebidas etílicas superior al 14%. También aumentó la prevalencia de la marihuana, cocaína y pasta base. En tanto, disminuyó levemente el tabaquismo. Expertos aseguran que “hay una necesidad de evasión” y se reconoce una falta de cobertura para tratamientos.

Preocupantes cifras fueron las que se entregaron desde Senda a nivel regional. De acuerdo al último estudio nacional sobre el consumo de alcohol y drogas, la Región de Coquimbo registra un alza en la prevalencia en prácticamente todos los estupefacientes.

Según el informe, cuya muestra efectiva fue de 1022 entrevistados entre 12 y 64 años, de los cuales 427 son hombres y 595 mujeres, la prevalencia en la ingesta de marihuana aumentó de un 6,8 a un 11,1%; la cocaína y pasta base de cocaína de un 0,3 a un 1,8, y el alcohol, de un 22,2 a un 36,9%, siendo el mayor incremento. En tanto, el tabaquismo disminuyó de un 18,3 a un 18,2.

Un mal que no termina

Es precisamente respecto al alcohol, donde existe mayor preocupación ya que no se esperaba que la cifra subiera de manera tan significativa. Así lo expresa la directora regional de Senda Fernanda Alvarado, quien señaló que a partir de estos números deberán intensificar el trabajo que han estado haciendo. “Desde luego que hay que mirar y repensar las estrategias de prevención que nosotros estamos realizando del consumo de alcohol en los distintos grupos etarios de nuestra región. Veníamos ya observando con anterioridad que teníamos un alza en consultas para entrar en programas de tratamientos de rehabilitación, precisamente por el tema del alcohol. Entonces, eso era una señal”, expresó.

Alvarado también asocia este explosivo aumento del consumo con la baja percepción del riesgo que sienten los jóvenes. “Eso uno lo palpa en lo cotidiano, cuando conversa con ciertos grupos, de que el alcohol y su consumo abusivo no produce nada. En definitiva son una serie de elementos que influyen y que nosotros ahora vamos a trabajar con los distintos actores que estamos en el sistema de prevención y tratamiento”, indicó.

Pero, ¿quién fomenta esta baja percepción del riesgo? Respecto a esto, la directora de Senda aseveró que hay una serie de elementos como los medios de comunicación, y la sociedad en sí misma que incluso promociona el consumo de alcohol. “Los elementos son muchos. Los medios de comunicación juegan un rol, la familia, los grupos de pares donde se internaliza el que no pasa nada cuando se consume alcohol u otras drogas. Pero a veces incluso es remar contra la corriente cuando nosotros hacemos campañas, porque chocan con la realidad que los jóvenes ven en su vida cotidiana. Queremos insistir en que el consumo de alcohol genera consecuencias que en muchos casos son terribles y eso es lo que las personas deben entender”, aclaró.

La marihuana

A nivel nacional, el consumo de marihuana registró una baja, lo que no ocurría desde al año 2010. Sin embargo, en la región se dio todo lo contrario. Pese a que todavía nos encontramos bajo la media en el país, se registró un aumento de 6,8% en 2016 a 11,1% en 2018. Según detalla el informe no hay mayores cambios en el perfil de los consumidores. “En la desagregación del uso de marihuana se muestra que no hay cambios en ambos sexos respecto al estudio anterior, mientras que por edad no hay variaciones respecto a 2016”.

Para Fernanda Alvarado, la cifra no deja de ser preocupante, sobre todo porque tal como muchas veces se ha dicho, la marihuana puede ser la puerta de entrada a drogas más duras, por lo que no se debe normalizar. “Tuvimos un aumento y estamos revisando este dato, estamos procesando dónde vamos a tener que aumentar las intervenciones a nivel territorial, intersectorial haciendo un trabajo con mucho más fuerza, con todos los actores sociales para disminuir esta cifra para llegar antes y no llegar después”, explicitó.

Drogas duras

La cocaína y la pasta base son las drogas más adictivas y que mayor daño provocan a nivel mental cómo físico, por lo mismo, el no haber logrado bajar la prevalencia es alarmante. “Estas son drogas que, según nosotros observamos, son las que llevan a la mayoría de nuestros usuarios a requerir un tratamiento de rehabilitación. En el grupo adulto es precisamente la pasta base y la cocaína la que más prevalece entre quienes acuden a nuestra red, entonces no podemos dejar de prestarle atención para ver por dónde la atacamos y por dónde la enfrentamos”, indica la directora de Senda.

La cobertura y el tratamiento

Bien lo precisó Fernanda Alvarado, pese a que hoy el aumento más sustancial es el del consumo de alcohol, la mayoría de las personas que requieren tratamiento son las dependientes de la pasta base de cocaína. De igual forma, se intenta dar cobertura a todos los usuarios,  independiente de su droga de elección en los diferentes programas de la red. Actualmente en la Región de Coquimbo funcionan 27 programas, distribuidos en modalidades, ambulatorios básicos; intensivos; programas infanto-adolescentes; programas de libertad vigilada; un residencial de adolescentes no infractores de ley; y dos residenciales de adultos, uno masculino y otro femenino, teniendo 430 plazas a nivel regional.

Los periodos que deben estar los usuarios en los diferentes centros, va desde los seis meses a un año. Sin embargo existe un reconocimiento de que existe una falta cobertura y debiese haber más centros de tratamientos residenciales, que es donde van los casos más graves y donde siempre hay listas de espera.

El sistema funciona de la siguiente forma. Primero, la persona con alguna dependencia debe concurrir al cesfam al cual pertenezca o a un centro ambulatorio, que en La Serena son dos, el centro Athripan y el Saint Germain, allí les dirán si requiere un tratamiento básico o uno ambulatorio intensivo. En el básico, el paciente asiste dos veces a la semana a sesiones de una hora, y en el intensivo, de lunes a viernes durante cinco horas. A este último van personas cuyo nivel de dependencia es mayor. Pero hay buena cantidad de usuarios a los que el ambulatorio intensivo no les sirve. Sólo detienen su consumo mientras asisten al programa y el resto del tiempo sigue consumiendo. Ellos deben ser derivados al único residencial para hombres que hay en la Región de Coquimbo, el San Paulino de Nola, perteneciente a la Casa de La Esperanza que tiene sólo 20 cupos y una alta demanda.

Drogas y delitos

El coordinador regional de Seguridad Pública, Rolando Casanueva, también mostró su preocupación por el informe, cuyas cifras ya conocía. “Ha aumentado mucho el requerimiento en los centros de rehabilitación por el consumo de alcohol, principalmente. Ahora, esto se ve reflejado en las cifras puesto que el consumo ha aumentado más de un 14% entre el 2016 y el 2018”, detalló.

Igualmente reparó en la facilidad con la que se puede adquirir. “En la región tenemos 2.748 locales de alcohol y lógicamente que no cuesta mucho encontrar el trago”, sostuvo.

Agregó que hay que revertir estas cifras en pos de mejorar la seguridad, ya que, según dijo, “siempre las personas que tengan una adicción o dependencia tanto al alcohol como a las drogas, indudablemente que el delito en su entorno se visibiliza más, ya que trae consigo riñas, lesiones y otros hechos delictivos”, manifestó.

Necesidad de evasión

Para el psicólogo clínico Gustavo Fierro, todo consumo de drogas tiene un carácter evasivo, principalmente el alcohol. “Desde mi experiencia personal como psicólogo te puedo decir que hay una necesidad de evadir la realidad. Las personas viven en una situación de estrés lo que les provoca problemas en el trabajo, o en el ámbito familiar. No digo que todas las personas que se sienten agobiadas vayan a caer en esto, pero hay quienes son propensos por factores hereditarios, porque hay que entender que el alcoholismo, como cualquier otra dependencia, es una enfermedad”, expresó.

Respecto a las soluciones, Fierro cree que lo fundamental es reconocer lo que se está viviendo y buscar ayuda. “No creo que, por ejemplo prohibir el alcohol sea la solución, porque si no es el alcohol será otra cosa. Y así, la persona enferma encontrará la manera de escapar de una realidad que no le acomoda”, enfatizó.

El OS7 y sus resultados

Si bien al alcohol se puede conseguir en cualquier botillería, respecto a las drogas ilícitas, desde Carabineros aseguran que continúan haciendo los esfuerzos para detener la producción y el tráfico en la zona. Así lo indica el Capitán Felipe Maureira del OS7. “Nuestro trabajo es permanente y, el área operativa está cubierta por medio de servicios preventivos de control instalados con nuestro personal en puntos estratégicos, vinculados a rutas utilizadas para el transporte de sustancias ilícitas, además de las operaciones relativas a investigaciones coordinadas con el Ministerio Público, que nos han permitido desbaratar organizaciones criminales dedicadas a este ilícito. Todo ello nos ha generado aumentar la incautación de droga en la región comparativamente con el año pasado”, aseveró.

 

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