• La pequeña Josefa Carrizo (8); la funcionaria administrativa de Edudown, Alba Ruiz; la menor Catalina Olivares (6) y la educadora diferencial Aurora Castillo.
Crédito fotografía: 
Lautaro Carmona
La corporación ofrece diversas terapias gratuitas en apoyo a los niños y niñas con síndrome de Down y a sus familias.

Por: Camila Hidalgo

La Corporación Edudown, que tiene cuatro sedes a lo largo del país, atiende a niños, niñas y jóvenes con síndrome de Down desde edades muy tempranas.

En la Región de Coquimbo podemos encontrar su sede en la ciudad de La Serena, donde trabajan con el fin de poder entregar herramientas a las familias de los niños y niñas, y a los establecimientos educacionales donde asisten, para potenciarlos en el desarrollo de sus habilidades sociales y cognitivas.

La edad de ingreso de los niños y niñas a la corporación, que es completamente gratuita, puede ser desde los 0 hasta los 2 años. Esto porque los y las profesionales de Edudown trabajan en base a la estimulación temprana durante tres etapas terapéuticas, trabajando con kinesiólogos, fonoaudiólogos, educadoras diferenciales y terapeutas ocupacionales. 

Particularmente en La Serena, Edudown trabaja hasta la segunda etapa, debido a que el integrante con más edad de la corporación, tiene 10 años. De este modo, la Corporación EduDowncrece implementando etapas a la par con los niños y niñas que van cumpliendo años. 

María Rodríguez, madre de Catalina Olivares, integrante de 6 años de Edudown, plantea que “Edudown ha sido un todo para nosotros como familia. Ha sido bueno que Catalina vaya a Edudown porque ha formado redes, no tan sólo son profesionales sino que también son personas. Yo siempre los llamo, a nuestro asistente social, psicólogo, psiquiatra, porque pueden ser los hijos de nosotros, pero apoyan mucho a los padres, a los tutores, a los abuelos, para sacar adelante a los niños. Entonces ellos terminan armando unas redes fabulosas. Son muy jugados. Es muy importante el trabajo que realiza Edudown”.

María Rodríguez cuenta que su embarazo de Catalina fue una sorpresa y que no se enteró de la condición de su hija hasta después de nacida. “En el momento todo es bonito, tú siempre esperas un hijo que esté bien y que todo sea felicidad, no es que genere infelicidad tener una hija con síndrome de Down, pero también es fuerte. Qué hago, con quién hablo, cómo salgo adelante, por eso es importante formar redes y hablar el mismo idioma”, agrega María.

María y Catalina llegaron a Edudown a través de un  familiar que inscribió a la pequeña cuando la corporación llevaba un año en la región. “Un tío, kinesiólogo, le hizo este regalo a Catalina y me dijo “la inscribí en Edudown” y yo feliz porque hablamos todos el mismo idioma. Las mamás saben con detalle cómo evolucionan sus hijos, para así sacarlos adelante”, comenta María.

Por otra parte, Carla Carrizo, hermana de Josefa, también integrante de Edudown, manifiesta que “fue difícil al principio, porque no sabía lo que era el síndrome de Down. Primero íbamos a otra fundación y después conocimos Edudown, fue un cambio muy radical porque empezamos a hacer muchas cosas, más autónomas por así decirlo, cambió la vida de toda mi familia”.

Carla enfatiza en que desde que Josefa participa de Edudown ha comenzado a hablar más, a hacer las cosas por sí sola y a forjar su carácter. 

La Corporación Edudown tiene 4 sedes a nivel nacional. La primera se inauguró en la comuna de San Bernardo, en Santiago, hace más de 17 años. Las otras 3 se encuentran en la comuna de Providencia, también en la capital, en Temuco y en La Serena.

Aurora Castillo, educadora diferencial de Edudown, declara que según estudios, Chile es uno de los países de Latinoamérica que tiene mayor porcentaje de niños y niñas nacidas con síndrome de Down. “No se sabe con detalle sobre por qué nacen los chicos con síndrome de Down, es una anomalía genética, es lo que tenemos de base. Pero no se sabe a ciencias cierta por qué este gen anómalo está y nacen los niños con esta condición finalmente”, sostiene Aurora.

La Corporación Edudown logra financiar su labor, principalmente, a través de socios y donantes. Sin embargo, y como la cantidad de socios no ha logrado ser significativa, han gestionado proyectos a través de fundaciones, como la fundación Descúbreme. 

“A nivel país la cantidad de socios no es muy amplia, pero son esenciales para que nosotros podamos seguir con esta causa. Sin estos socios nosotros no podríamos apoyar a estas miles de familias que hay en estos momentos en Chile”, comenta Aurora. 

Sin más, los propios niños y niñas de Edudown autogestionan la corporación a través de la elaboración de ciertos productos gourmet, como mermeladas de frutas y plantas, que ellos mismos cosechan y producen para ser comercializadas en cada sede de Edudown.

Aurora Castillo plantea que para la corporación, los niños y niñas con síndrome de Down no tienen ningún tipo de límite, y que éstos, si es que existen, los genera la sociedad. “Con toda la estimulación terapéutica que se puede realizar con los niños y niñas, se pueden lograr muchas cosas. Es más, en Chile, el primer adulto con síndrome de Down que se tituló de una carrera profesional trabaja en Edudown en Temuco”.

Para Aurora, este logro da cuenta de que las personas con síndrome de Down no tienen barreras, y que mientras se les pueda proveer de herramientas a sus familias, ellos pueden salir adelante sin mayores complicaciones. 

La Corporación Edudown también trabaja en el área de integración escolar, ofreciendo apoyo en cuanto a estrategias y herramientas educativas para poder trabajar con los niños y niñas con síndrome de Down en los establecimiento educacionales. Esto, considerando que muchos de los profesionales de la educación no se especializan en esta alteración genética.

La sede de Edudown en La Serena está ubicada en Gabriel González Videla 1670, y la invitación es a acercarse para conocer la importante labor que allí se realiza.

 

 

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