• El Faro de La Serena: Cada vez más cerca de su restauración
    El Faro de La Serena: Cada vez más cerca de su restauración
En los últimos días, las denuncias de turistas han alertado sobre el deterioro en el que se encuentra el ícono serenense. Sin embargo, según señalan tanto autoridades municipales como de gobierno, se estarían soslayando las trabas que en su minuto habría puesto el Consejo de Monumentos Nacionales y este año debería empezar a ejecutarse el proyecto de restauración.

Cada ciudad tiene su símbolo y en La Serena hay uno que destaca por sobre el resto. Y es que de él se venden figuritas para el recuerdo del visitante y a diario, sobre todo en la época estival, los turistas acuden por montones a recorrer lo que comúnmente sólo ven por televisión como la gran postal de la capital de la Región de Coquimbo. Se trata del gran Faro Monumental.

Y es que la historia de esta estructura no es cualquiera. Pareciera ser que cuando se comenzó a construir en 1948, durante el Gobierno de Gabriel González Videla, con el irrestricto apoyo de la Armada de Chile, la ciudad estaba pidiendo a gritos algún hito urbano que la caracterizara, aquello llegó en 1951 cuando la estructura fue erigida y de inmediato, con sus 28 metros de altura, se convirtió en un referente arquitectónico y la postal de una ciudad, que, por esos años, aún podía ser visto prácticamente desde toda la urbe.

UN PROYECTO INTRINCADO.
Hablar del actual deterioro en el que se encuentra el Faro no es nada nuevo. ¿Será que nos acostumbramos a verlo en esas condiciones? Los turistas, los visitantes, las autoridades y el serenense de antaño esperan que no. 

Y es que el pasado viernes 24, una denuncia ciudadana publicada en nuestro medio, daba cuenta de un eventual abandono del sector de El Faro. El vecino serenense aludía al mal estado de las calles y veredas que existiría entre la Ruta 5 y este ícono. 

Hicimos el recorrido para constatar lo que denunciaba. Y, sí, efectivamente hay una merma en lo que tiene que ver con lo vial, pero las principales quejas de la gente las escuchamos precisamente cuando llegamos al Faro Monumental. 

Era sábado por la mañana y allí estaba. La postal de la comuna, pese a todo colmada de visitantes observándola con una mezcla de admiración e incredulidad. Carlos Pastén, un visitante viñamarino, se acerca espontáneamente a nosotros para reclamarnos por el deterioro en el que se encontraba. Lo dejamos expresarse. “Nosotros venimos harto para acá y da lata encontrarse de nuevo con esto. Hay que caminar con cuidado porque el piso está completamente deteriorado. Yo pienso que si esto es un monumento histórico de La Serena no deberían permitir que se encontrara así (…) Y es paradójico, porque allá atrás (en la parte de la estructura que da hacia el mar) hay una cartel que dice que desde el 2010 que se está reparando y no pasa nada”, consigna. 

Claudia Chacón también paseaba por el lugar aquel fin de semana. Ella es de la Quinta Región e indica que no le impresiona el estado actual del que fuera declarado monumento nacional el año 2011, pero no por eso deja de criticarlo. “Qué quieres que te diga, es una pena, si yo vengo a La Serena es para ver el Faro, si no vengo es como si no viniera a La Serena”, dice la turista, algo resignada. 

Las opiniones de estos visitantes no son aisladas, e incluso autoridades de diversos sectores coinciden. El alcalde de la Serena, Roberto Jacob, reconoce que aquí hay un problema que atañe particularmente a la estética de la ciudad y que ellos son los principales aludidos ya que como municipio, desde noviembre de 1985, cuando el comandante en jefe de La Armada José Toribio Merino traspasó la propiedad al por entonces edil Eugenio Munizaga, a ellos les corresponde la administración del recinto. “Es cierto, nadie puede negar el mal estado en el que se encuentra. Nosotros, como municipalidad constantemente estamos limpiando, pintando, pero sabemos que no es suficiente para repararlo y darle la importancia que merece cómo principal hito turístico de nuestra ciudad”, afirma Jacob. 

Desde el mismo municipio, el encargado de Servicio a la Comunidad Juan Alfaro reafirmó lo expresado por el alcalde e indicó que mucho del deterioro, más superficial, que presenta la estructura, sería responsabilidad de las propias personas. “Cuando lo pintamos, al mes lo rayan de nuevo. También sabemos que hay gente que acude allí a tomar alcohol y ese tipo de cosas. Hay un tema cultural de fondo que escapa a nosotros y que no sólo se da en el Faro, es lamentable por la gente que viene a ver este símbolo que tenemos”, sostiene Juan Alfaro. 

Adriana Peñafiel, exalcaldesa de La Serena y actual directora de Sernatur Región de Coquimbo, también ha visto cómo el problema del deterioro del monumento se ha intensificado en los últimos años, perjudicando al turismo. “El Faro es un ícono de la ciudad, podríamos decir que es la gran imagen turística, está en las postales y los visitantes naturalmente quieren fotografiarse con él. Yo comprendo lo que dicen y lo que sienten cuando llegan al lugar y lo ven así, debe haber frustración”, opina Peñafiel.

¿SOLUCIÓN MÁS
CERCA QUE NUNCA?

Todos coinciden en que hay que hacer algo pronto por este símbolo de la ciudad y durante el 2009 tomó fuerza el proyecto de restauración y reparación de este icónico símbolo de La Serena. Ocurre que, según algunos, por problemas de recursos y según otros por discrepancias del siempre estricto Consejo de Monumentos Nacionales, la iniciativa habría sufrido varios reveses que han provocado que demore en su ejecución. Sin embargo, hoy el proyecto podría estar cerca de concretarse. Fue durante la administración del exedil y diputado electo Raúl Saldívar, cuando surgió la idea de presentar la inquietud ante al Gobierno Regional. “Ya hace bastantes años que nosotros notamos que, efectivamente, el Faro y todo el sector que lo circunda no estaban en buenas condiciones. Por ello presentamos un proyecto, en un largo proceso porque hubo que tramitar el traspaso a la municipalidad”, recuerda Saldívar. 

Agrega que encomendó hacer un análisis estructural de la construcción y lograron constatar que no tenía daños significativos, por lo que sólo era necesaria la restauración y el mejoramiento. “No sé muy bien en qué estado se encuentra hoy el proyecto al cual dimos el puntapié inicial, pero sí tengo perfectamente claro que al proyecto no se le iba a dar luz verde hasta que no tuviéramos resuelta completamente la situación de las marejadas que se producen y que volverían a ocasionarle daño”, indica. 

Y a lo que se refiere Saldívar es a las defensas marítimas que en aquel momento, tanto el Consejo de Monumentos como las autoridades regionales exigieron. “Evidentemente que como municipio también consideramos que esas defensas eran indispensables, pero indudablemente que el proyecto se retraso por eso, porque la inversión en esas defensas, eventualmente, podría superar la inversión en la propia restauración del Faro”, sostiene Saldívar.
En aquello coincide quien, cuando se comenzó a hablar del proyecto era intendente de la Región de Coquimbo y quien hoy es diputado electo por el Séptimo Distrito, Sergio Gahona. “Recuerdo que trabajamos en esto con el exalcalde Saldívar. Cuando se planteó y tuvimos que gestionar los recursos. Lo que pasa es que el tema tuvo atrasos precisamente por la instalación de estas defensas, una labor que se le dio a la Dirección de Obras Portuarias del MOP y que pasó a ser un proyecto aparte del Faro, es decir de un proyecto nació uno que condicionaba al otro”, indica Gahona. 

En ese momento se barajaron tres alternativas de diseño para estas estructuras que protegerían al monumento. “En las últimas discusiones en las que me tocó participar estábamos tratando de optar por la alternativa que fuese intermedia en términos económicos, además de plantear un tema de que debía haber una restauración del entorno del Faro”. 

Pero Gahona hace referencia a otro de los obstáculos que habría debido soslayar la restauración de la gran postal de La Serena y es el que tiene que ver con el Consejo de Monumentos. “Sí, efectivamente hubo algunas controversias con ellos, pero se solucionaron”, indica. 

Sin embargo, en aquello no hay consenso, y la mayoría indica que el que el proyecto se trabara estuvo en las diferencias quehubo con el Consejo de Monumentos. Hanne Utreras, quien fue seremi de Obras Públicas en ese tiempo, expone una de ellas. “En su minuto se produjo una discusión con el consejo. La tuvimos en conjunto con el Ministerio de Obras Públicas y la municipalidad, me acuerdo que fueron intensas y si me preguntas, claro que eso entrampó todo”, recuerda. 

OPTIMISTAS Y EXPECTANTES
Al margen de que hay un reconocimiento al deterioro de El Faro y de que se asume que ha habido un retraso en el proyecto, en el municipio de La Serena están optimistas. Y es que para el actual alcalde Roberto Jacob, finalmente la anhelada restauración podría ver la luz, soslayando lo que hasta el minuto la habría retrasado: las observaciones del Consejo encargado de resguardar el patrimonio. “Mira, aquí el Consejo de Monumentos ha sido un gran tema, ellos tenían algunos problemas con el diseño, había un ascensor que ellos consideraban que no correspondía, pero eso ya estaría a punto de destrabarse (el ascensor ya no va) y estaríamos en condiciones de que la ejecución que ya lleva años en estudio se concrete, el dinero ya está (mil millones de pesos, sólo para la restauración)”, informa un feliz Roberto Jacob, para quien sería un gran logro que el monumento nacional se restaure durante su administración. “Haré lo posible para que ello ocurra, en el último concejo municipal yo solicité que se hicieran las consultas para apurar el tema y acelerar las cosas. Por lo tanto ahora estamos a la espera, expectantes”, agrega. 

Desde la Secretaría de Planificación del municipio de La Serena, el encargado Carlos Cortés también ve con optimismo la fase en la que se encuentra el proyecto que todos consideran tan necesario y que le cambiaría el rostro al Faro Monumental. Según indica Cortés, tal como consigna el alcalde, en cierta medida ahora todo estaría en manos del Consejo de Monumentos que sesionaría el día 4 de febrero. “Una vez que esté esa aprobación, esperamos que la Dirección de Arquitectura del MOP, encargada del diseño, pueda exponérnoslo ante el concejo municipal”, indica Cortés. 

El funcionario hace hincapié en que en este proyecto en particular no ha habido problemas con los recursos. “Los dineros para la restauración están. Ahora lo que se viene es el proyecto que es condicionante a la restauración del Faro y es el de las defensas. Eso está a cargo de la Dirección de Obras Portuarias del MOP, la idea es que este proyecto que actualmente está en etapa de prefactibilidad, pase a diseño (porque en definitiva si no están terminadas las defensas no se puede comenzar con la restauración). Y también comenzar a trabajar en el tema de la restauración de Avenida De Aguirre que es un proyecto municipal en conjunto con el Ministerio de Vivienda y Urbanismo. Con esos tres proyectos que en el fondo forman parte de un todo podríamos hablar del hermoseamiento del sector completo para tener una ciudad cada vez más hermosa y desarrollada, tal como se le ofrece al turista y también al residente. Es parte del progreso que queremos alcanzar”, enfatiza Cortés. 

EL MOP
En la Dirección de Arquitectura del MOP también hay un grado de satisfacción. Y es que, al igual que en el municipio, han visto que el proyecto habría sufrido algunos retrasos y este año al fin podría comenzar a concretarse. Según explica el director (S) Martín Harfagar, lo que tiene que ver con la restauración del Faro propiamente tal estaría casi listo. “Ya está el dinero, que son alrededor de dos millones de pesos, pero hay que ser enfático en esto. Aquí hay proyectos que son dependientes entre sí y por un lado tenemos el proyecto de restauración y por otro, el tema de las defensas marítimas, este último todavía no está aprobado”, indica Harfargar.

Como todos, está optimista y cree que todo resultará bien. “Si el Consejo de Monumentos aprueba este diseño, esto es muy auspicioso, pero todo depende de los criterios que tengan ellos, a partir de eso comenzaría todo el proceso, esperamos que este semestre, para empezar a ejecutar la restauración”, dice Harfargar.

Luis Cobo, seremi de Obras, también cree que finalmente se obtendrá la aprobación del Consejo de Monumentos Nacionales. “Ahí estaríamos en condiciones de iniciar las obras”, indica. Pero, claro, hace la misma salvedad que el director (S) de Arquitectura. “Estaríamos dependiendo del proyecto de defensas marítimas que está llevando la Dirección de Obras Portuarias, lo que está asociado a la defensa del Faro”, indica Cobo.

Y es que, según el seremi, ambas iniciativas van desfasadas la una de la otra. “Evidentemente va más adelantado lo de la restauración porque lo de las defensas nace del primer proyecto, esto es algo natural”, precisa. 

Sin embargo, es optimista. Asegura que ya se han visto las distintas opciones para empezar a diseñar estas defensas y ya se decidió por una de las opciones. “Eso está resuelto, y finalmente nos quedamos con la más económica, lo que podría ayudar con la fluidez de este proyecto que reconozco que la gente puede pensar que se ha retrasado, pero hay que entender que el Consejo de Monumentos tiene sus tiempos y deben tomarse los que ellos estimen necesarios, pero nosotros estamos acostumbrados un poco a esperarlos”, explicó. 

Cobo clarificó que efectivamente el proyecto de las defensas marinas para proteger el Faro resultaría más caro que la restauración del ícono mismo, pero que ahora se deben empezar a gestionar los recursos. “Este segundo proyecto es bastante más grande, porque el área abarca bastante más, contempla anfiteatros, todos los diseños de eso los hará el MOP y deberían ser financiados por el gobierno regional y si todo anda bien, podríamos estar hablando de que todo el proyecto integral podría estar para el 2016”, asegura el seremi. 

Por lo pronto, tanto turistas y vecinos deberán seguir a la expectativa. Según las autoridades, todo marcha viento en popa para que El Faro llegue a ser lo que alguna vez prometieron y vuelva a constituirse en la que fue la postal de una ciudad pujante como La Serena, que progresa en todo ámbito y también se preocupa de sus lugares más tradicionales, que guardan entre sus paredes y sus rincones la historia grande de la ciudad. 4601iR

Consejo de Monumentos,
la cuota de incertidumbre

••• Pero no todos sacan cuentas tan alegres. Y es que los aludidos por casi todos como los responsables de generar atrasos en los proyectos indican que la situación no sería tan simple. Resulta que, según señala Daniela Herrera, arquitecta del Consejo de Monumentos Nacionales en la Región de Coquimbo, aún faltaría un par de pasos para que el proyecto de las defensas marítimas vea la luz y, tal como se consigna, sin que éstas estén construidas, la restauración de El Faro no sería posible. “Los proyectos son diferentes, el de la restauración podría ser aprobado pronto en su diseño y comenzar la ejecución, pero al proyecto de las defensas marítimas le faltan varios análisis y eso podría demorar”, indica Daniela Herrera.
Consultada acerca de su responsabilidad en el entrampamiento del proyecto, Herrera no se da por aludida. “Como Consejo de Monumentos Nacionales nosotros nos regimos por una normativa que hay que cumplir y si a veces el proyecto no es aprobado quiere decir que requiere ciertos cambios. En todo caso, en este caso en particular, hemos estado trabajando muy coordinadamente con el MOP”, sostiene la profesional.
A diario son cientos los visitantes que llegan a uno de los lugares más emblemáticos de la comuna y según algunos, se han ido decepcionados. Esto, se pretenden revertir.
En franco deterioro se encuentra el ícono de La Serena. Es por ello que las autoridades quieren y creen que en esta oportunidad el proyecto de restauración podrá concretarse.En el interior del recinto se pretenden habilitar espacios para que acudan los turistas y visitantes en verano y los residentes durante todo el año. 

 

 

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