• Dentro de esta historia siempre se encuentran los mandantes, o caminantes que prometen recorrer alguna distancia determinada hacia Andacollo para agradecerle a la virgen.
Crédito fotografía: 
Lautaro Carmona
Los habitantes de Andacollo, peregrinos y sobre todo los mandantes recorren decenas de kilómetros para llegar ante la Virgen Nuestra Señora del Rosario, para agradecer por haberles cumplido su petición

Sin duda que la Fiesta Religiosa en honor a la Virgen del Rosario es conocida no solo en la región o en el país, sino que también a nivel internacional. Hay miles de personas que llegan hasta la comuna de Andacollo para pagar su deuda con esta imagen religiosa que ya tiene siglos de tradición.

Dentro de esta historia siempre se encuentran los mandantes, o caminantes que prometen recorrer alguna distancia determinada hacia Andacollo para agradecerle a la virgen. Estos trayectos habitualmente se inician en las ciudades de Coquimbo o La Serena o en los sectores de La Cantera o El Peñón.

La Ruta del Peregrino

Una de las mandas más habituales, en cuanto a recorrido se refiere, se realiza en la Ruta del Peregrino, que si bien está señalizada desde Maitencillo, tradicionalmente el recorrido se inicia en El Peñón, específicamente en la gruta de la Virgen ubicada a unos 27 kilómetros de distancia del término del recorrido en la Basílica Menor.

Este viaje tiene dos etapas, la primera es aquella en el tramo entre El peñón y Maitencillos y la segunda en el cordón montañoso entre Maitencillos y Andacollo.

Asfalto, sol u oscuridad y autos que silban a metros

El primer tramo se podría considerar el más sencillo, pero sin duda que también tiene su dificultad. Son 14 kilómetros que separan El peñón de Maitencillos, donde los caminantes ponen a pruebas su resistencia a la dureza del asfalto que es implacable con las articulaciones si no llevas un calzado adecuado, al incesante calor en el día o a la noche que obliga a utilizar elementos de luminosidad que de igual forma dificultan el caminar.

Pero eso no es todo, los mandantes ponen a prueba el miedo ante los vehículos que pasan silbando a metros de su recorrido.

El ascenso final

Cuando parece que el peregrino ha cumplido gran parte de manda y ha descansado o se ha hidratado en Maitencillso, viene el ascenso final, donde debe enfrentarse a los senderos que lo llevarán por las quebradas que van acortando distancia en relación a la Ruta D-51.

Estos caminos de tierra y piedras hacen muy dificultoso el andar, sobre todo cuando se llega a la empinada colina que está frente a San Antonio, donde se deben extremar recursos para no ceder al cansancio o al miedo a las alturas. Luego de ese trayecto siempre se encontrarán nuevos senderos empinados hasta llegar a la cruz verde en la entrada norte de la ciudad.

Sin duda que este recorrido es complejo, sobre todo para aquellos que no realizan habitualmente caminatas de este tipo, pero sin seguro que todo es más fácil con el apoyo de la fe que cada uno de los que suben por ese cordón montañoso tienen en la Virgen Nuestra Señora del Rosario de Andacollo, una fe que no tiene límites y que tampoco se deja vencer ante las dificultades del camino.

 

Suscríbete a El Día y recibe a diario la información más importante

* campos requeridos

 

 

Contenido relacionado

- {{similar.created}}

No hay contenido relacionado

Cargando ...

 

 

 

 

 

 

 

Diario El Día

 

 

 

X