• En Illapel muchas casas de adobe se derrumbaron con el fuerte movimiento telúrico y las pérdidas económicas fueron enormes y la reconstrucción aún no termina.
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Decenas de casas se vinieron al suelo en estas dos provincias tras el terremoto, dejando a varias familias en la calle. Desde el gobierno han realizado diversos esfuerzos para volverlas a poner de pie.

Cuando eran las 19:54 horas, la Región de Coquimbo se convirtió en el epicentro de uno de los mayores terremotos que han afectado a la zona desde 1922, ambos fenómenos acompañados de un tsunami.

Si bien la zona costera fue arrasada en algunas partes por un tren de olas que llegó al litoral, al interior de la región el  fuerte sismo de 8,4° dejó decenas de viviendas en el suelo, principalmente, en las provincias de Limarí y Choapa.

Pero también hubo daños en la zona agrícola. Por ejemplo,  se registraron 207 kilómetros de canales de regadío dañados, siendo las comunas de la Provincia de Limarí las más afectadas, lo que corresponde al territorio donde se concentra la mayor actividad agrícola de la región.

“En el caso de los establecimientos educacionales administrados por el municipio y que sufrieron daños, estos ya fueron reparados”, Claudio Rentería, alcalde de Ovalle.

La infraestructura hospitalaria también sufrió los efectos del gran sismo.  El Hospital de Illapel sufrió daños en tabiques y elementos estructurales que no comprometían la estructura total. El Hospital de Salamanca presentó daños de fisuras menores en distintos muros. El nosocomio de Los Vilos, presentó un problema de funcionamiento de la bomba de agua.  Por su parte, el recinto asistencial de Combarbalá sufrió daños de fisuras menores en distintos muros.

Si bien la reconstrucción de viviendas, en su mayoría de adobe fue la principal preocupación y se asistió de urgencia a las familias con casas prefabricadas, poco a poco se ha ido tornando a la normalidad.

En la capital de Limarí, hubo serios daños en los establecimientos educacionales, en los que se fue invirtiendo para su recuperación, pero también en otras construcciones.

El alcalde de Ovalle, Claudio Rentería, señaló que los daños fueron en  establecimientos escuelas, algunas propiedades del casco histórico construidas a base de adobe y también iglesias emblemáticas como Sotaquí, Corazón de María y San Vicente Ferrer.

“En el caso de los establecimientos educacionales administrados por el municipio y que sufrieron daños, estos ya fueron reparados. Por otra parte, la municipalidad se encuentra trabajando en el diseño para mejorar la infraestructura de la iglesia Corazón de María”, explica el edil.

Además, paralelamente, la Dirección de Arquitectura del MOP está trabajando el diseño de la iglesia de Sotaquí y también de San Vicente Ferrer.

La enseñanza que queda

La intendenta regional, Lucía Pinto,  reflexionó sobre lo ocurrido ese 16 de septiembre, indicando que “el terremoto del 2015, sin duda, nos dejó grandes enseñanzas. Nos mostró la fortaleza de la naturaleza y lo importante que es estar preparados para vivir un evento de la magnitud que tuvimos ese día. Lamentablemente, hubo mucho daño en la población más vulnerable, pero vimos como las personas, con solidaridad y coordinación se ayudaron unas a otras mientras se trabajaba en la reconstrucción”.

En tanto, Claudio Ibáñez, intendente regional en esos años, recordó que fuera de la zona devastada como el litoral de Coquimbo, “los mayores daños los detectamos en Canela e Illapel, donde las viviendas terminaron derrumbadas. También mucho daño en Combarbalá y Monte Patria, después se fue sumando Ovalle y otras zonas donde estaba la mayor cantidad de casas destruidas, situación se fue viendo con el correr de los días”.

 

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