• El coronel admite que existen cosas por mejorar pero valora el esfuerzo que hacen los funcionarios.
  • El coronel Hidalgo, a la derecha, en una visita al penal de Ovalle.
Crédito fotografía: 
Juan Carlos Pizarro A.
El coronel al mando de la institución carcelaria en la zona, admite que existe un grave déficit de personal en la zona y en todo el norte de Chile, donde no habría un mayor interés por ingresar a la entidad generando sobrecarga laboral en algunos recintos. Pero Hidalgo descarta que el suicidio del trabajador Francisco Aravena (29) haya obedecido a un estrés provocado por su labor en el penal de Ovalle, ya que hace poco había pasado a cumplir labores administrativas y a tener más descanso.

La crisis carcelaria en Chile es una realidad que nadie niega. Temas como el déficit de personal, el hacinamiento y las malas condiciones en general en las que trabajarían los gendarmes, han estado de manera permanente en la discusión ya que pese a las denuncias de los dirigentes del gremio, todavía no existen soluciones al respecto.

La Región de Coquimbo no escapa a esta realidad. Sin ir más lejos, la mañana del domingo recién pasado, el suicidio del funcionario Francisco Aravena (29) en Ovalle, supuestamente por estrés laboral, develó una vez más la problemática de los trabajadores de gendarmería, quienes, sólo para dar un ejemplo, deben atender en promedio a 120 reos cada uno, debido a la falta de contingente.

Pero se estaría trabajando para mejorar y aquello lo aclara el director regional de la institución, el coronel Leoncio Hidalgo, quien en conversación exclusiva con diario El Día profundizó en la problemática que, admite, enfrentan los trabajadores, y en la línea de acción que se debe seguir para continuar avanzando.

-El suicidio del funcionario en Ovalle se atribuyó derechamente al estrés provocado por la sobrecarga laboral. ¿Coincide con esta tesis?

“Bueno, primero que nada decir que la sensación de pesar todavía está instalada en nuestra institución. Pero las razones para que un funcionario haya tomado una decisión como esa no necesariamente obedecen a una situación laboral, hoy día estamos en una sociedad donde se viven un sinfín de situaciones que afectan a jóvenes. En lo particular, Francisco (Aravena) estaba pasando desde su periodo de centinela, que son los que están en las torres de vigilancia, a cumplir labores en otra área. Entonces, si esto se atribuye a una recarga laboral, no cuadra, porque justamente estaba aliviándose su trabajo. Yo descarto el estrés como la causa del lamentable fallecimiento”.

-Pero se habló también que él (Aravena) tenía problemas familiares por los que necesitaba viajar a Molina, su ciudad natal, y no le querían dar permiso, lo que habría sido un gatillante…

“Eso yo no lo sabía. Lo que sí sabía era que el funcionario fue notificado la semana anterior para pasar a cumplir labores administrativas, con jornadas de lunes a viernes, de 08:30 a 17:30, por la experiencia que él ya tenía como centinela”.

 

Salud mental, una deuda pendiente

-Una de las críticas de los dirigentes de los gendarmes es que hay un escaso apoyo respecto a la salud mental de los trabajadores, que siempre están expuestos a situaciones de riesgo. ¿Qué se está haciendo respecto a esto?

“Yo creo que todos los que trabajamos por la seguridad pública, trabajamos en una condición que quizás la ciudadanía no podría entender. Y en el caso de Gendarmería estamos al final del círculo respecto de las personas que infringen la ley, y no sólo estamos a cargo de su custodia sino también de la reinserción de ellos. Por tanto, no puede tornarse fácil mantener a una población penal que en algunos casos supera con creces a la dotación que tenemos en el norte”.

-¿Pero se trabaja en el tema psicológico?

“Mire, nosotros tenemos una dupla psicosocial en las unidades penales. Ahora, que sea del estándar respecto a los parámetros internacionales, eso es analizable”.

-¿Y esta dupla psicosocial trabaja con los funcionarios de manera permanente o sólo cuando se presenta alguna coyuntura?

“La dupla en primera instancia trabaja alertada por la demanda espontánea. Es decir, el funcionario que tenga problemas puede acudir a ellos. Ahora, no es fácil tampoco para los funcionarios reconocer que no están bien. La gente en general cuando está mal tiende a ser la última en darse cuenta y pedir ayuda”.

 

Recarga laboral

-Los dirigentes hablaban de cifras alarmantes, respecto a que a veces un solo funcionario debía hacerse cargo de más de 120 reos. ¿Es así?

“Mire, yo no voy a referirme a cifras en concreto, pero sí debo decir que hay un déficit permanente, particularmente en la zona norte del país, pero te puedo decir que el alto mando nacional está trabajando en eso y en la última distribución llegó más contingente a la zona. No es la cantidad que uno quizás quisiera para tener mejores pautas de descanso, pero sí el alto mando institucional consideró a esta región como una de las más relevantes”.

-Pero, si existe un reconocimiento del déficit en la zona norte, ¿qué falta para que se destine más gente? ¿Es un problema de gestión por parte de las direcciones locales?

“A ver. En términos de gestiones yo no vengo a defender una gestión en particular. Llevo recién cuatro meses”.

-Pero de las gestiones en general, incluyendo los periodos anteriores…

“Lo que pasa es que las demandas son permanentes. Todos los años se levantan requerimientos técnicos fundamentados en la cantidad de labores, la cantidad de eventos críticos de la región y la cantidad de funcionarios que giran en tribunales. Ahora, las demandas están, pero gendarmería no tiene un contingente que pueda destinar el número que quiera a cualquier lado. Y también hay un problema de planta, que hay un número restringido de funcionarios que se pueden aceptar. Por ejemplo, el año pasado egresaron 400 gendarmes de la escuela y de esos 400 tienes que alimentar a 100 penales a lo largo del país”.

-¿Es cierto que en algunos casos pueden pasar más de 20 días en que funcionarios no tengan descanso?

“Circunstancialmente sí. Esto se da fundamentalmente en la temporada estival en que mucha gente quiere tomarse días de vacaciones o tomarse sus feriados, y además tenemos el tema de las licencias médicas que provocan una baja en la cantidad de funcionarios disponibles”.

-¿Y esta cantidad de licencias se da porque efectivamente los funcionarios se enferman debido a las condiciones de trabajo, o porque es tan difícil conseguir un descanso o un permiso administrativo que no les queda otra que recurrir a esta solución?

“Para nadie es desconocido que Gendarmería trabaja en condiciones que son complejas, porque trabajamos con gente que la sociedad trata de encapsular en algún sector para ojalá no saber más de ellos. Desde luego que hay condiciones que se podrían mejorar, pero existe la realidad de la menor cantidad de funcionarios destinados a la zona norte”.

-¿Por qué se destinan más funcionarios a la zona sur del país, mermando la cantidad en la zona norte? ¿Cuál es la explicación lógica?

“No puedo dar una respuesta a eso. Pero claramente te puedo decir que el 90% de la gente que postula a gendarmería son del sur del país, que es donde existen las mayores tasas de desempleo. Entonces los funcionarios públicos en el norte tienen que competir con la minería, porque los sueldos que percibe un gendarme quizás no son tan atractivos como los que se perciben en las labores mineras, eso es una realidad también”.

-¿Hay un trabajo de reencantar a los jóvenes entonces con la labor de Gendarmería? Pareciera ser que cuesta encontrar a alguien que quiera ser gendarme…

“Sí, pareciera ser que hoy día los nuevos gendarmes son quienes viene de una familia vinculada a la institución, con un lazo afectivo. Pero aun así la mayor parte de ellos son del sur. Si uno saca la proporción respecto a la gente que postula en el norte, es mínima. Ahora, el mando está trabajando comunicacionalmente para potenciar el reclutamiento en la zona norte. Eso lo hicimos en algún momento en Atacama y Antofagasta y resultó bastante bien”. 4601i

Lejos del hacinamiento

-¿Existe hacinamiento en las cárceles de la región?

“Técnicamente no. Hay unidades que pueden estar sobrepobladas, pero no existe hacinamiento, porque sólo el complejo de La Serena está en condiciones de recibir más gente, por la infraestructura. Ahora, esto no es proporcional a la cantidad de personal porque bajo esta variable no sería recomendable llevar más gente”.

-¿Cuáles son los complejos con mayores problemas en la zona?

“Las cárceles de Illapel y Ovalle son las que tienen una mayor data y pueden tener más problemas respecto a infraestructura y albergan a una cantidad de internos que estaría sobrepasando la instrucción, pero son unidades que permiten llevar de buena forma la segregación, porque tienen buenas divisiones de patio”.

 

“En lo particular, Francisco (Aravena) estaba pasando desde su periodo de centinela, que son los que están en las torres de vigilancia, a cumplir labores en otra área. Entonces, si esto se atribuye a una recarga laboral, no cuadra, porque justamente estaba aliviándose su trabajo”.

“No sólo estamos a cargo de su custodia (de los reos) sino también de la reinserción de ellos. Por tanto, no puede tornarse fácil mantener a una población penal que en algunos casos supera con creces a la dotación que tenemos en el norte”.

 

 

 

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