• Con 50 años, Jaime Rojo se siente capacitado para liderar la Brigada de Homicidios Metropolitana Oriente, una de las zonas más complejas del país.
  • La imagen corresponde a los funerales de la joven de 19 años Gabriela Guerrera, brutalmente asesinada.
  • En las afueras del cuartel de la PDI de La Serena una decena de amigos de Ángelo Mordo esperaba la confirmación de que el cuerpo encontrado era el suyo.
  • La pequeña casa en la que vivían las cinco personas que resultaron calcinadas en Illapel fue consumida por el fuego.
  • Peritos de la PDI trabajando en el colectivo de Ricardo Muñoz, que fue quemado luego que abandonaran su cuerpo sin vida a 10 kilómetros, en Altovalsol.
Crédito fotografía: 
Andrea Cantillanes
El subprefecto Jaime Rojo fue jefe de la Brigada de Homicidios de la PDI de La Serena por cuatro años y ahora se traslada como máximo mando a la Zona Metropolitana Oriente. A la hora de partir, narra los casos que marcaron su paso por la región, de los cuales se lleva valiosas experiencias.

Fueron cuatro años conviviendo con la muerte. El subprefecto Jaime Rojo deja la jefatura de la Brigada de Homicidios de La Serena para asumir el más grande desafío de su carrera, liderar la misma unidad, pero en la que es probablemente la zona más compleja,  la Metropolitana Oriente. 

El detective ya está en las “grandes ligas” y lo sabe. Pero está consciente de que si no hubiese sido por su paso por la región habría sido mucho más difícil llegar. Por lo mismo, al momento de partir saca cuentas y asegura que los números están lejos de ser rojos. Al contrario, hubo casos que lo marcaron “a sangre” y que sumaron experiencia para enfrentar esta nueva etapa. 

CRONOLOGÍA

1 de mayo del 2013

  • En el sector agrícola de Cutún, en la localidad de Las Rojas, una joven es encontrada sin vida luego de haber sido estrangulada. 

16 de mayo del 2015 

  • El joven de 28 años Ángelo Mordo salió de su casa para nunca más volver. Fue encontrado un mes después sin vida en el sector de La Herradura. 

27 de agosto de 2016

  • Al interior de la Salsoteca Latin Party en Coquimbo, un sujeto le dispara a otro provocándole la muerte instantánea. 

23 de septiembre del 2016

  • Cinco personas fallecen cuando se encontraban en una mediagua tras producirse un incendio. 

26 de julio del 2017

  • El colectivero Ricardo Muñoz de 50 años es encontrado muerto y su automóvil totalmente calcinado. El caso todavía está en investigación. 

 

EL MACABRO ASESINATO DE LAS ROJAS. El detective asegura que el terremoto de septiembre del 2015 es un hecho que nunca olvidará  por todo lo que conllevó e influyó en la labor policial y también por las víctimas fatales que ascendieron a once en la zona. 

El macabro asesinato de Gabriela Yamilet Guerrero Villalobos fue uno de los primeros casos que le tocó investigar cuando llegó a la Región de Coquimbo. Lo conmovió de manera especial. “Fue algo que pensé que en esta zona no me tocaría ver. Por las características del crimen y el impacto que provocó en la población fue uno de las primeras investigaciones que a mí de verdad me impactó”, consigna Rojo. 

El  1 de mayo de 2013   el cuerpo de la joven de 19 años fue encontrado en el sector agrícola de Cutún, en Las Rojas, camino a Vicuña. El misterio se apoderó de este crimen y si bien la hipótesis del homicidio siempre corrió con ventaja no fue fácil armar el puzzle policial.  Recuerda que cuando llegaron al lugar  sólo tenían   el cuerpo con algún tipo de evidencia de intervención de terceros, “pero había que realizar variados exámenes e interrogar a mucha gente para comenzar a reconstruir la historia, lo que se hizo más complicado porque la familia estaba deshecha ya que justamente el día anterior Gabriela estaba de cumpleaños”, recuerda Rojo. 

El  cadáver fue encontrado por un criancero, quien también se transformó en sospechoso. Sin embargo, con el pasar de los días se fue conociendo la verdadera historia y se descubrió quién era el asesino. 

Nada había sido premeditado. La víctima volvía desde su fiesta de cumpleaños y en el sector de La Recova, en pleno centro de La Serena, se encontró con su victimario con el cual, luego de un “intercambio de palabras y miradas”, se fue hasta el sector rural. 

Estando allí afloró lo peor del sujeto quien intentó agredirla sexualmente. Al encontrarse con la resistencia de Gabriela, el hombre desconocido la estranguló sin piedad provocándole la muerte para luego lanzar el cuerpo en el camino desde su vehículo el cual iba en movimiento. “El que no tuvieran ninguna relación previa complicó la investigación porque no había amigos en común ni nadie de sus cercanos la conocía”, relata el detective, recordando cómo la investigación fue avanzando hasta dar con el autor, Pablo Muñoz González (29) ,  oriundo de Antofagasta. “Logramos dar con el vehículo,  obtener restos biológicos que nos permitieron dar con la persona autora del crimen la que finalmente ante las pruebas evidentes que teníamos decidió confesar su crimen”, cuenta Rojo. 

Actualmente, el homicida se encuentra cumpliendo una condena de 40 años por el delito de homicidio calificado, en una de las penas más altas que se le haya dado a un criminal en la Región de Coquimbo en la historia de la Reforma Procesal Penal. 

"Se entiende que las familias nunca están conformes y creen que hubo algo más, pero es lo que pasa cuando se pierde a un ser querido", Jaime Rojo.

BÚSQUEDA DESESPERADA DE ÁNGELO. Fue el sábado 16 de mayo del 2015 cuando Ángelo Mordo fue visto por última vez. El joven de 28 años salió de su casa ubicada en el sector de El Sauce en Coquimbo, pero nunca más volvió. 

En ese momento Jaime Rojo ya llevaba tiempo liderando la BH regional y tuvo que hacerse cargo de este caso el que constituyó uno de los mayores despliegues de la Brigada para la búsqueda de una persona y que se extendió por más de un mes. 

La historia terminó de la peor manera y en la PDI el fallecimiento siempre fue una de las hipótesis, pero en la familia se negaban a creer que el joven estuviese muerto. Por ello, desde el primer día luego de recibir la denuncia por presunta desgracia lo buscaron y encargaron por todo el país. Así lo recuerda Rojo. “En este caso en particular, tuvimos que lidiar con algo que es muy común en las situaciones de presuntas desgracias, que es el que la familia, obviamente y se entiende, se aferra a la esperanza de lograr encontrar a la persona y esta vez no se dio. Entonces se tornó mucho más dramático”, cuenta el policía. 

Además, durante la búsqueda, tanto en La Serena como en Coquimbo, se dio una extraña situación de psicosis colectiva fundamentalmente a través de las redes sociales. 

Comenzó a circular que en la región estaba operando una banda internacional dedicada al secuestro de personas y al tráfico de órganos. Se pensó entonces que Mordo podía ser víctima de esta presunta organización, la que, evidentemente, tiempo después se probó que era inexistente. “Pese a lo que se pueda creer, esa situación no fue tan extraña para mí. Es algo habitual cuando hay delitos de homicidio o búsquedas que se alargan por diversas circunstancias, que se empiece a hablar de cosas extrañas que no tienen que ver con la realidad”, asegura Rojo. 

El cuerpo de Mordo fue encontrado el día 16 de junio del 2015 y se especuló que no tenía las córneas, lo que fue desmentido. Se determinó que la causa de muerte fue el suicidio producto de problemas personales. En el  sector de los roqueríos en La Herradura se lanzó  al vacío siendo encontrado días después en en estado de descomposición. “Es un caso que marcó, sin duda, pero que está totalmente resuelto desde el punto de vista investigativo. Se entiende que las familias nunca están conformes y creen que hubo algo más, pero es lo que pasa cuando se pierde a un ser querido. Es muy difícil de aceptar”. 

"Es algo habitual que cuando hay delitos de homicidios o búsquedas se empiece a hablar de cosas extrañas, que no tienen que ver con la realidad", Jaime Rojo.

EL CRIMEN DE LATIN PARTY. Jaime Rojo asegura que en la región los hechos de violencia con resultado de muerte nunca fueron la tónica comparado con otras zonas del país. Por lo mismo, otro de los delitos que le llamó la atención fue el ocurrido en la salsoteca Latin Party en Coquimbo, en agosto del 2016, cuando, al interior del recinto de baile, un hombre atacó a otro, identificado como  Marco Antonio Alfaro Barahona (29), disparándole con un arma de fuego tres veces en la región torácica y provocándole la muerte de manera instantánea. 

La situación tuvo su origen horas antes, cuando víctima y victimario  protagonizaron una riña, la que sin embargo no  pasó a mayores. Pero luego, en momentos en que todo el mundo pensaba que la situación se había calmado, repentinamente se produjo el asesinato en presencia de un centenar de personas. “Obviamente, y según lo que pudimos recoger en los testimonios posteriores se produjo una situación de pánico de proporciones. Te insisto, fue una situación bastante inusitada, porque esto puede pasar en otros contextos, pero adentro de una discoteca es bastante poco habitual y de hecho entiendo que nunca había pasado en la zona”, recuerda el subprefecto. 

Detener al autor del crimen costó más de lo presupuestado. Fueron seis meses en los que la Brigada de Homicidios estuvo tras los pasos de un joven de 32 años a quien finalmente se le capturó en el sector de El Culebrón mientras realizaba una transacción de droga. 

¿Pero qué demoró tanto la captura? Según Rojo, influyó el miedo de los testigos para contar a los policías lo observado. “Aquí hubo decenas de personas que presenciaron el hecho de sangre. Sin embargo, muy pocos colaboraron, por temor a las represalias y ese tipo de cosas, pero afortunadamente se estableció la cronología de lo ocurrido, las probables causas que eran rencillas anteriores y lo fundamental es que se puso al presunto autor a disposición de la justicia”, manifestó el policía. 

4 años estuvo en la Brigada de Homicidios de La Serena el subprefecto Jaime Rojo.

EL ENIGMA DEL COLECTIVERO. La muerte del colectivero Ricardo García, de 50 años, ocurrida el 26 de julio del 2017 cuyo cuerpo fue encontrado sin vida en Altovalsol, es tal vez uno de los más enigmáticos casos en los que Jaime Rojo intervino al mando de la Brigada de Homicidios de La Serena. De hecho, es uno de los que deja sin resolver. 

Lo impactante es que a  10 kilómetros estaba el automóvil en el que se desempeñaba como chofer, totalmente calcinado. Todo hacía presagiar que se trataba de una vendetta o un crimen relacionado con drogas, sobre todo cuando se conoció  que el cuerpo de García fue encontrado desnudo. Una acción francamente macabra, como sacada de un elaborado y sangriento thriller. Sin  embargo,   el deceso del trabajador simplemente venía precedida de una serie de acciones que terminaron con la dantesca escena camino al valle de Elqui. 

De acuerdo a la tesis de la PDI y con la que Jaime Rojo deja la investigación, es que ni siquiera hubo intervención de terceras personas en lo que tiene que ver estrictamente con la causa de muerte, sino que se trató de un infarto cerebral. 

En lo que sí habrían participado dos sujetos es en la quema del automóvil y el abandono del cuerpo que ya se encontraba sin vida cuando fue abandonado. Pero estos dos individuos sólo habrían utilizado el móvil para “irse de fiesta”, transportando el cadáver sin saberlo. “Nunca pudimos determinar que se tratara de un homicidio y acreditar la participación de alguna tercera persona en el fallecimiento. Lo que nosotros vimos en las imágenes que lograron grabarlo es que presentaba los síntomas propios de un accidente vascular, y que muere porque no recibe la ayuda oportuna y eficaz. Pero eso es un caso que todavía sigue en investigación”, manifiesta el ahora jefe de la Brigada de Homicidios Metropolitana, en una de las pocos casos que dejó sin resolver del todo, el que, sin embargo, según dice, no empaña la labor realizada. Y sí, Jaime Rojo aprueba y se va con números azules.

La tragedia de Illapel

Cuando Jaime Rojo supo del caso ocurrido el 23 de septiembre del 2016 tuvo una suerte de deja vu. Ese día, cinco personas murieron carbonizadas luego que un incendio afectara la media agua en la que vivían en la en la ribera norte del río, frente a la población El Cobre, en Illapel. 

Al policía le había tocado investigar un hecho similar cuando se desempeñaba en Santa Bárbara en la Región de Biobío y concurrió al sitio del suceso, donde una familia de la etnia Pehuenche perdió la vida también víctima de un incendio. 

Esta vez, se trataba de un grupo de illapelinos que se encontraban en situación de calle y que acudían a dormir al inmueble que les había dado el municipio de la comuna. Lamentablemente las víctimas, tres hombres y dos mujeres, padecían de alcoholismo lo que habría generado que manipularan mal una vela la que utilizaban para iluminarse -ya que no tenían luz eléctrica- la que entró en contacto con el material ligero de la construcción y se propagó rápidamente sin darles ninguna oportunidad a los individuos para que pudieran escapar. 

Lo complejo de este caso, más allá de lo dramático, según indica Jaime Rojo, fue la falta de evidencia de cualquier tipo, debido a que todo estaba quemado, incluso los cuerpos de las víctimas. “En este tipo de circunstancias a lo que se apela es a los testigos ya que es muy difícil tener evidencias físicas y en base a eso se logró establecer quiénes eran las personas y los momentos previos al hecho. Pero te repito, fue muy complejo y tal vez, por el número de víctimas involucradas uno de los eventos más trágicos que me tocó ver en la zona”, dijo el subprefecto Rojo.

 

 

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