Crédito fotografía: 
Cedida
El profesional Gustavo Heise comenzó su labor humanitaria en tiempos del estallido social, cuando vio a una adulta mayor prácticamente muriendo de hambre. Ahora, en medio de la pandemia, ha logrado que más gente se le una, formando una cadena que ha traspasado las fronteras de la Región de Coquimbo, y que le permite entregar mercadería tanto a ancianos desvalidos como a familias que han quedado sin trabajo en medio de la crisis.

Gustavo Heise siempre tuvo un sueño: ayudar. Desde niño, destacó por participar en cuanta campaña solidaria se le cruzaba  y por lo mismo, cuando creció eligió estudiar y trabajar en el área de políticas públicas y la investigación para encontrar maneras de canalizar ese ímpetu de hacer algo por los demás. 

Reside hace 20 años en la Región de Coquimbo, y se ha desempeñado en diferentes fundaciones, pero fue en noviembre del 2019 cuando se produjo un punto de inflexión en su vida. Eran tiempos en que el estallido social se vivía con mayor intensidad y en muchos casos personas de la tercera edad que trabajaban con sus pequeños emprendimientos vieron mermadas sus ventas debido a la situación del país. 

Un día cualquiera, cuando volvía a su casa se encontró con una mujer en el sector de El Olivar, cuyo caso lo dejó impactado y gatilló en él realizar la que hoy es una acción solidaria sin precedentes.

“Era una señora de 75 años que literalmente estaba pasando hambre. No pude olvidarme de esa imagen, y cuando llegué a mi casa le conté a mi señora. Estábamos conversando de esto cuando prendimos la tele y en un canal del cable estaban dando la película Cadena de Favores”, cuenta Heise. 

Un click en su cabeza y corazón

En ese momento lo vio todo claramente. Asoció la imagen de la anciana con el leitmotiv de la película dirigida por  Mimi Leder, y pensó: “Por qué no podemos hacer aquí algo similar y ayudamos a esta señora, y a otros adultos mayores que lo están pasando súper mal”. 

Rápidamente puso en práctica la idea. Al principio, se contactó con algunos amigos cercanos y de su propio bolsillo sacaron dinero para comprar mercadería e ir a dejarles víveres para que pudieran mantenerse. Iban a sectores de La Serena y Coquimbo, y los contactos que mantenía al haber realizado trabajo social por tantos años le ayudaron a conocer dónde se encontraban los  abuelitos más vulnerables.

“Además de eso, algunos dirigentes vecinales me contactaban y me decían dónde estaba la gente que necesitaba ayuda, y así íbamos priorizando y ayudando lo que más podíamos. Éramos muy poquitos, pero con esfuerzo logramos generar algo de recursos”, relata Gustavo. 

La pandemia y el nuevo escenario

El círculo era muy reducido, y la gente que formaba parte de esta cadena era todavía muy poca, cuando llegó la emergencia sanitaria producto del coronavirus. Luego de esto hubo nuevas necesidades, pero no tenían ni el alcance ni los recursos necesarios.

“Nos empezaron a llamar muchas agrupaciones, muchas juntas vecinales que conocían de casos que necesitaban ayuda, por diversas razones. Ya no eran sólo abuelitos, sino que también gente que se había quedado sin trabajo, y que no tenía cómo alimentar a su familia, entonces nos vimos superados”, expresa. 

Fue ahí que decidió hace más visible lo que estaba haciendo, de manera que más gente se uniera para ir en ayuda de los más necesitados. Se contactó con un canal  de televisión, le hicieron una nota y logró su objetivo. “Fue súper bueno porque aumentó la gente que quería colaborar y ya podíamos llegar a 210 hogares entre adultos mayores y familias que tenían problemas”, manifestó Gustavo Heise. 

Pero todavía no era suficiente, y no podía dar cobertura a todos los que la requerían, por lo que decidió realizar un nuevo video mostrando su labor, el cual se subió a las redes sociales de la municipalidad de La Serena y llegó a las 90 mil reproducciones.

“Junto con ello se empezó a compartir en diferentes grupos de WhatsApp, entonces esto se multiplicó que era lo que yo buscaba, en el fondo. Entonces en este momento ya hay más de mil personas que me llaman, del orden de 30 diarias que quieren unirse a esta cadena, lo que ha sido genial porque ahora sí podremos llegar a miles de personas”, indicó. 

Sumando apoyos

A partir de ahí, la Cadena de Favores se comenzó a escuchar en todo el país. Sumó el apoyo de la empresa Shell que le abastecerá de combustible para seguir repartiendo mercadería, y lo han llamado de diversos medios de comunicación, nacionales y regionales. 

“Se ha empezado a generar todo el efecto que yo quería. La cadena de solidaridad ya creció, la quieren replicar en otros lugares y nadie la va a romper”, manifestó Heise, quien ahora está rearmando un equipo con más gente para salir entregar los alimentos, ya que deben realizar varias tareas, como armar las cajas, sanitizarlas, y luego de eso, poner las manos a la obra tomando todas las precauciones para evitar ser un vector de contagio del Covid-19.

“Con lo que tenemos ahora, yo creo que vamos a poder abastecer fácilmente a 2000 adultos mayores. Todos los días se nos une gente, y estoy muy feliz con lo que hemos hecho. La verdad es que nunca había trabajado tanto, ni me había sentido tan cansado, pero tampoco, jamás me había sentido tan pleno”, finalizó el hombre de 41 años, quien dedica su vida a ayudar a los demás. 

Para unirse a esta cadena, todos pueden buscar en Facebook Agrupación cadena de favores; Instagram cadenadefavores, o a través del fono +56983097491. 

 

Suscríbete a El Día y recibe a diario la información más importante

* campos requeridos

 

 

Contenido relacionado

- {{similar.created}}

No hay contenido relacionado

Cargando ...

 

 

 

 

 

 

 

Diario El Día

 

 

 

Máster Gratuito en Marketing Digital