• El terremoto del 2015 provocó daños en casas, en construcciones íconos como la catedral, pero una detallada reparación y reconstrucción han permitido recuperar viviendas y edificios del casco histórico.
Crédito fotografía: 
Lautaro Carmona
Aunque no fue la zona más amagada por el fuerte movimiento telúrico, las construcciones de esta zona protegida de la comuna quedaron con daños estructurales que no se apreciaban a simple vista. Los vecinos sostienen que sus reparaciones y reconstrucción se está realizando incluso en la actualidad.

Aunque  no sufrió grandes derrumbes como ocurrió en otras zonas al interior de la región, el terremoto del 2015 dejó bastantes daños en los edificios de adobe y casas habitaciones, muchos de los cuales aún están en restauración.

Para algunos, como el alcalde de La Serena Roberto Jacob, fue un sismo mentiroso, porque se veían sin mayor deterioro las fachadas, pero en su interior las construcciones estaban muy dañadas y obligó a hacer importantes inversiones para recuperar el patrimonio.

El intendente de la época, Claudio Ibáñez, coincide en que hubo mucho más destrucción en otras zonas, especialmente Coquimbo y Tongoy, por el tsunami que se produjo, pero que de igual manera el casco histórico fue dañado.

“La Serena fue una de las comunas con menor afectación, pero la zona donde más afectó de  manera estructural fue en el casco histórico”, Claudio Ibáñez, exintendente regional.

“Al poco andar nos dimos cuenta que en términos generales La Serena fue una de las comunas con menor afectación, pero la zona donde más daño estructural  sufrió fue en el casco histórico. Fue donde se presentó mayor afectación”. Deja en claro, eso sí, que para cualquier intervención en esta zona de la comuna, la ley pone mucho más exigencias y eso significó una dificultad en algún momento.

Por su parte, el alcalde Roberto Jacob, recuerda que por fuera de las viviendas no se apreciaba un gran daño, “pero el verdadero desastre estaba dentro de las casas” y el daño fue bastante más de lo que imaginaron en un  primer momento, pero como la devastación fue tan grande en otras zonas dañadas por el tsunami que vino con el terremoto, que debió pasar tiempo para dimensionar las pérdidas.

“El casco histórico ya venía en deterioro por lo que había pasado antes, otros terremotos, temporales, venía debilitado”, señala Jacob.

Como autoridad agilizó para reconstruir y realizar las fichas FIBE (Fichas Básicas de Emergencia), lográndose la reconstrucción de varias casas y aún se trabaja en otras, ya que el proceso ha sido paulatino.

Voz profesional

La arquitecta y restauradora, Solange Miranda, indica que esta zona fue dañada gravemente y que actualmente la mayoría de las viviendas son fachadas históricas, pero “no cumplen con los amarres estructurales ni con la condición de su sistema constructivo local en buenas condiciones, debido a que es muy difícil reparar una vivienda sin conocimiento técnico. En estos momentos sí se está realizando, pero ha costado mucho por la individualización de las propiedades, porque al  ser tan antiguas no tienen su dominio vigente, no hay información de los propietarios, entonces es muy difícil poder arreglar o regularizar una propiedad sin permiso de los propietarios”.

“El terremoto del 2015 dejó en evidencia la falta de conservación que hay sobre los bienes inmuebles, ya que hay una falta grave a la mantención”, Solange Miranda, arquitecta.

La profesional señala que “el terremoto del 2015 dejó en evidencia la falta de conservación que hay sobre los bienes inmuebles”, ya que hay una falta grave a la mantención, especialmente en el casco histórico de la segunda ciudad más antigua del país, por lo que requiere de una mayor protección.

Primeras intervenciones

El director del Serviu, Óscar Gutiérrez,  sostiene que después del terremoto por el programa de reconstrucción se intervinieron  22 hogares del casco histórico de La Serena. “Nuestro trabajo en este ámbito es seguir aportando para preservar el patrimonio de las ciudades y principalmente resguardar la calidad de vida e integridad de las familias”.

Sobre la actual situación, indica que  entienden que el paso del tiempo, sumado a los sismos de las últimas décadas han provocado que presenten un deterioro en sus estructuras. “Es por eso que desde el año pasado venimos trabajando en dar solución a estos casos y hoy ya contamos con 41 proyectos de reparación aprobados, elaborados por Serviu como entidad patrocinante lo que nos permitirá invertir alrededor de 673 millones en la reparación de 41 viviendas, gracias al Programa Hogar Mejor”.

 

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