• Para el destacado surfista nacional es importante generar cambios en la comunidad y a nivel de Estado para proteger el medio ambiente marino.
Crédito fotografía: 
Andrea Cantillanes
El destacado deportista chileno, Ramón Navarro, visitó la región de Coquimbo en el marco del IMPAC 4 para conocer sobre las investigaciones desarrolladas en los océanos y participar de las actividades paralelas, donde presentó el trabajo realizado por su Fundación Punta de Lobos.

Ramón Navarro es reconocido mundialmente por montar las olas más grandes del mundo. Desde su natal Pichilemu, Fiyi y Hawai, sus hazañas son reconocidas y se ha transformardo en  uno de los surfistas nacionales más destacados a nivel mundial. Pero hoy no sólo destaca por su trabajo arriba de la tabla, sino que también por su pasión en el cuidado de los mares y el borde costero.

Hijo de pescadores, Ramón vivía en las aguas  de Punta de Lobos. Ya con 12 años, se interesó por el surf, luego de ver a cientos de deportistas que llegaban hasta Pichilemu en busca de las mejores olas de Chile. Fue cuando comenzó a tener éxito en su carrera deportiva y a recorrer el mundo, aprovechando esa fama para  generar cambios en las personas respecto al cuidado del medio ambiente, especialmente por los estragos que causaban los miles de turistas que llegan a Punta de Lobos

Luego de realizar diversas acciones, con autoridades de la comuna y a nivel nacional, “no logramos tener resultados positivos en la protección de este lugar sagrado para los surfistas. Así que creamos la fundación con una campaña mundial para generar fondos y comprar el terreno y después devolverlo a la comunidad, básicamente como Parque Nacional”.

En la actualidad, se encuentra recolectando más fondos para aumentar la dimensión del parque. Además ya se está trabajando en reforestación  debido a que el lugar ha sufrido por la carga turística, generando erosión y pérdida de la flora nativa.  “Sacamos semillas de los mismos cactus que están en el lugar y se hacen crecer en invernadero y a fines de año, se va realizar la reforestación, hacer senderos, proteger los barrancos e instalar baños”.

Navarro siente que  a Chile le falta aún mucho trabajo para hablar seriamente de una política medioambiental, especialmente en el cuidado de los océanos y  el borde costero. "Claramente estamos en pañales, nos falta mucho por avanzar.  Llega a ser penoso ver que las playas del norte de Chile sean las más contaminadas de Sudamérica. Falta no sólo en tema de Estado, sino que también en cultura de la gente. Entender que la simple botella de plástico que bota en la playa o el paquetito de cuchuflí pueden eliminar la vida a las especies marinas.”

Espera terminar pronto el trabajo de su fundación en Punta de Lobos, para luego trabajar en un proyecto de ley que busca proteger las rompientes aptas para prácticas deportivas, tal como sucede en Perú que otorgan también un valor económico a los lugares donde se encuentran estos sitios protegidos. “tratamos de hacer entender a las comunidades que se puede mejorar la economía protegiendo estas zonas emblemáticas para los deportes acuáticos. Llegarán más deportistas, se puede trabajar en observación de la fauna y flora marina y otros proyectos con un turismo sustentable”, concluye el surfista.

Así, Ramón Navarro, quien también es embajador de Patagonia continúa mezclando sus desafíos deportivos con su trabajo medioambiental unidos por su amor  y respeto al mar.5202i

“El modelo de conservación de privados que estamos generando ha sido exitoso y para mí , que soy hijo de pescador, participar de este IMPAC 4 con expertos mundiales ha sido una gran oportunidad de aprender y seguir aplicándolo en nuestra fundación”, dijo Ramón navarro, surfista

 

 

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