• Incremento de antenas en los edificios abre el debate sobre la falta de control
    Incremento de antenas en los edificios abre el debate sobre la falta de control
Según el reglamento de copropiedad inmobiliaria, sólo debería haber un aparato por construcción. Sin embargo, gran parte de los edificios no respeta la norma

Fue el ciudadano Mauricio Torres quien puso el tema sobre la mesa. Este coquimbano propietario de un departamento en el edificio Ossandón, ubicado en el sector El Llano de Coquimbo, denunció que en esa construcción sólo se podía contratar una compañía de telefonía, televisión por cable e Internet. “Monopolio”, acusó Torres.
Aseguró que “cuando llegamos a vivir acá ya estaba instalada la antena de Movistar, puesto que canalizaron todos los cables y las otras empresas ya no pueden operar”, indicó. Además, estaría prohibido poner antenas en los balcones de los edificios. “Eso lo encuentro injusto porque uno queda atado con una sola empresa”, agregó, molesto.
Desde la empresa constructora Urbana, responsable del edificio Ossandón, replicaron a la acusaciónde Torres. “Es solamente un problema de factibilidad”, señaló, enfático, Javier Arellano, gerente comercial de la compañía. Y es que según el ejecutivo, las únicas empresas que estarían capacitadas técnicamente para prestar servicios al edificio en el momento en que se construyó serían Movistar y DirecTV. “En ningún caso, el que no haya otra empresa operando se debe a que nosotros tengamos un tema contractual o de exclusividad con Movistar”, aclaró. “Aquí cada uno es libre de contratar los servicios que quiera,.Lo que sí se trata de hacer, y esto en todos los edificios, es uniformar un poco, porque imagínate que estuviéramos llenos de antenas, se vería muy mal”, aseguró el gerente de la constructora Urbana.

¿QUIÉN TIENE LA RAZÓN?. La denuncia del ciudadano parece estar bajo toda lógica. Sin embargo, al indagar en el tema, encontramos que, en este caso, la empresa tendría la razón. Según indica el abogado y exseremi de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Manuel Fuenzalida, “existe algo que se llama reglamento de copropiedad inmobiliaria, en el que las constructoras ven qué compañía de cable tiene la mejor factibilidad y la contratan”, afirma el experto.
Pero no sólo la factibilidad técnica influiría en que, por norma general, el reglamento indique inicialmente la presencia de una sola antena en el edificio, puesto que no menos importante sería el tema estético de las edificaciones.
“Cuando se instalan las parabólicas de manera excesiva se produce que la construcción, estéticamente, no cumple con el objetivo que en su momento tuvo la empresa inmobiliaria o el arquitecto que diseñó el edificio”, sostiene Fuenzalida.
PONERSE DE ACUERDO. Según lo expresado por el exseremi de Transportes y Telecomunicaciones, sería el poco conocido reglamento de copropiedad inmobiliaria el que avalaría que las empresas puedan limitar el acceso a otros servicios.
Sin embargo, según asegura Fuenzalida y es ratificado por el gerente comercial de la constructora Urbana, los propietarios de los edificios podrían cambiar el reglamento una vez que se constituyen los comités administrativos en asambleas generales. “En esa instancia, si se alcanzan los quórums correspondientes, los dueños de los inmuebles pueden suprimir esta norma, para contratar cualquier servicio, pero no siempre lo cambian, porque a los propios dueños de los departamentos también les interesa que el edificio se vea bien, o sea, no con antenas por todos lados, que causan un poco de ruido visual”, señala Fuenzalida.

LETRA MUERTA. Pero en el caso de Mauricio Torres, ¿es un problema generalizado entre las comunidades que habitan los condominios?, ¿es el, aparentemente, estricto reglamento de copropiedad una piedra en el zapato para los dueños de departamentos? Salimos a la calle para constatarlo y nos llevamos una sorpresa. “La verdad es que aquí nadie lo respeta”, indicó Benito Fernández Merino, administrador del condominio Mistral, en el sector de las Compañías, en La Serena.
En el lugar abundan las antenas. En los balcones de las casas es posible ver las parabólicas de las diversas empresas, prestando servicios a los habitantes. Y es que según cuenta Benito Fernández, en el edificio del cual él es representante legal, el estatuto indica -y sigue indicando- que no se pueden instalar aparatos en cada departamento.
Es por eso que, como es derecho de los propietarios, se quiso cambiar el reglamento de copropiedad para poder acceder a cualquier empresa de telefonía. “Se llamó a asamblea general, pero producto de la falta de quórum no se pudo”, asegura el administrador. Sin embargo, comenta, la gente no aceptó la medida “y pudo más la necesidad por estar conectados y tener Internet en sus casas, ahí ya uno no puede hacer nada, porque por más que la regla diga una cosa, uno no le puede estar diciendo a la gente que no contrate un servicio si lo necesitan y la antena que teníamos para todos no funcionaba”, sostuvo el administrador del edificio.

NECESIDAD VERSUS ESTÉTICA. Lo que acontece en el condominio Mistral no es un hecho aislado. En un recorrido por la Avenida del Mar, constatamos que gran parte de los edificios tiene antenas de distintas compañías en sus departamentos. Intentamos conversar con las administraciones de los inmuebles. Sin embargo, no se encontraban en el lugar. Igualmente propietarios y funcionarios nos confirman la práctica. “Es habitual, nadie respeta esa normativa. A mí me parece que se afean los edificios y además cuelgan la ropa en los balcones, yo personalmente encuentro que se ve mal”, señala Nora Santander, arrendataria de un edificio de la Avenida del Mar.
Un funcionario del edificio El Tambo ratifica lo indicado por Santander. “Yo advertí acá que no se podían poner las antenas, pero no hicieron caso, igual las instalaron. Yo creo que la gente siempre va a hacer lo que le convenga, independiente de las normas que haya”, aseguró.
En el condominio Mistral de Las Compañías también tienen su opinión. Pero en el lugar, éstas van en un solo sentido. “Yo estoy completamente de acuerdo en que podamos poner las antenas que queramos. Aquí, la mayoría estábamos de acuerdo en modificar el reglamento (de copropiedad), pero no se hizo porque el quórum era demasiado, más de un 70%, y cuando hay asamblea mucha gente no asiste, porque no puede”, aseguró Macarena Tapia.
En el mismo sentido opinó Jaime Amaro, del mismo condominio. “El reglamento de copropiedad no es correcto, porque la mayoría de las empresas no satisface lo que la gente anda buscando, entonces yo creo que debemos tener la posibilidad de elegir”, sostuvo.
Para la vecina Ana Cortés, “es algo arbitrario, cada uno debería tener derecho a optar, a mí me parece muy bien que la gente coloque la antena que considere conveniente”, afirmó.

 

 

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