• El sector actualmente cuenta con 2.400 productores, genera 4 mil empleos directos y 40 mil de manera indirecta.
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Lautaro Carmona
Juan Manuel Fuenzalida argumentó que temas como la sequía, el estadillo social y la llegada de la pandemia, están provocando un duro golpe al sector, ante lo cual no se mostró partidario de aplicar nuevos gravámenes, tras la iniciativa surgida en el Ejecutivo.

El diputado Juan Manuel Fuenzalida calificó como preocupante la propuesta del Gobierno de considerar un aumento de impuestos a los alcoholes como una de las formas de recaudar ingresos para financiar la reforma previsional que se encuentra actualmente en el Congreso, colocando en jaque a la industria pisquera de las regiones de Atacama y Coquimbo.

El sector actualmente cuenta con 2.400 productores, genera 4 mil empleos directos y 40 mil de manera indirecta como también aporta alrededor de U$100 millones al erario nacional, pasando a convertirse en la segunda actividad en aportar al PIB regional después de la gran minería.

 “Este importante sector productivo de la región, desde hace más de una década viene atravesando una dura escasez hídrica, generando un fuerte impacto en productores, de los cuales el 90% son pequeños agricultores, cuyos ingresos dependen de los niveles de producción que logren, recordando que un gran porcentaje de ellos funcionan bajo el modelo de cooperados. Es una realidad, que muchos en la práctica no han podido continuar su actividad y el número de productores ha ido en una reducción sostenida durante los últimos 20 años. Además, como consecuencia de la pandemia los productores se enfrentan a una baja cercana al 25% en sus ventas por el cierre del Canal Horeca y las mayores restricciones en los puntos de venta, ante lo cual la industria no está en condiciones de enfrentar nuevos impuestos para financiar una reforma de pensiones, considerándose como una media contraproducente y regresiva para este sector”, recalcó Fuenzalida.

Al hablar de cifras el parlamentario indica que durante el segundo gobierno de Michelle Bachelet se puso en marcha una cuestionada Reforma Tributaria, que elevó el impuesto específico al sector a un 31,7%, cantidad que está en los límites OCDE, constituyendo valores que no se traspasaron a los precios y que fue asumida directamente por los productores en toda la cadena.

Por último, el parlamentario llamó a las autoridades a analizar el escenario en que se encuentra el gremio pisquero antes de tomar una determinación, recordando que este destilado forma parte de la identidad cultural de nuestro país que sigue expectante por la Denominación de Origen (DO) y su funcionamiento será vital para la reactivación económica que se espera para los próximos meses.

 

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