• En los accesos a las localidades costeras de Coquimbo, los vecinos han implementados sus propios controles, indicando que los mueve el temor de que el Coronavirus llegue a sus pequeños pueblos y sea fatal.
    En los accesos a las localidades costeras de Coquimbo, los vecinos han implementados sus propios controles, indicando que los mueve el temor de que el Coronavirus llegue a sus pequeños pueblos y sea fatal.
Crédito fotografía: 
Lautaro Carmona
En sectores conocidamente turísticos del litoral coquimbano, como Guanaqueros, Tongoy, Totoralillo, creen que de llegar el Coronavirus a esos sectores el efecto será devastador y por eso han exigido de todas las formas la instalación de cordones sanitarios.

En las comunidades costeras de Coquimbo, que históricamente se han conocido por sus atractivos turísticos y que por décadas han invitado a los turistas a visitar su litoral, la situación ha cambiado radicalmente con el Covid-19 y hoy  están empeñados en que nadie los visite por temor a contraer el virus.

Los dirigentes y los habitantes de estos sectores han insistido en que se les instale de manera permanente cordones sanitarios, pero éstos solo se han instalado durante los fines de semana largos. Pero ellos insisten, que por ser comunidades con pocos habitantes el daño que sufrirán con la llegada del virus será desastroso y eso es lo que los tiene más asustados.

“Acá hay muchas personas de la tercera edad, hay harta gente mayor, porque muchos jóvenes han emigrado y el Coronavirus será fatal si ingresa, por eso es que nos hemos tomado la carretera y hemos implementado nuestros propios controles, porque la respuesta de las autoridades ha sido insuficiente”, sostiene Marta López, residente de Tongoy”.

Uno de los dirigentes que ha sido crítico de las pocas medidas que dice se han adoptado es el presidente de la Junta de Vecinos Las Palmeras, José Montero, quien ha señalado que una de las finalidades por la que se han organizado, es precisamente para evitar que el contagio ingrese al pueblo, por lo que han implementado barreras sociales para controlar que quienes ingresen al pueblo no sean personas que van a pasear o no residan en el lugar.

Están aterrados

En la localidad de Totoralillo, una de las más cercanas al centro de Coquimbo, la tesorera de la Junta de Vecinos, Tamara Geraldo, señaló que ellos estaban literalmente aterrados, ya que es una población muy pequeña la que reside en el sector y hay adultos mayores, por lo que creen que de contagiarse uno de sus habitantes terminarán todos infectados y con resultados nefastos.

Su temor ha aumentado, ya que dice que recibieron antecedentes de que había una persona contagiada en otra localidad. “Estamos aterrados, más ahora que supimos que en Guanaqueros habría un caso, sería una chica que trabaja en el área de salud en Ovalle, la habían mandado a hacer cuarentena por sospecha y ella se fue a Guanaqueros a la casa del pololo, porque había un cumpleaños y tuvo contacto con más personas. Estamos más aterrados que nunca porque hay colectivos que trasladan gente de Guanaqueros y Tongoy y entran a Totoralillo cuando traen gente, pero ahora no los vamos a dejar entrar, tienen que bajar a los pasajeros acá en la  entrada, porque si uno solo se contagia va a quedar la grande”, señala.

 La dirigenta plantea que deberán extremar las medidas en adelante, porque tienen muchas personas de la tercera edad, por eso controlan al ingreso. “Nosotros dejamos pasar solo a las personas que son residentes de acá”.

“Nosotros nos preocupamos que vayan con todas las medidas de precaución, se les ha explicado que no vayan tanto a Coquimbo, que sea una vez a la semana”. Tamara Geraldo, tesorera Junta de Vecinos de Totoralillo.

Al plantearle que también se pueden contagiar cuando sus habitantes salen al centro de Coquimbo, por ejemplo, pero Tamara Geraldo, indica que “nosotros nos preocupamos que vayan con todas las medidas de precaución, se les ha explicado que no vayan tanto a Coquimbo, que sea una vez a la semana y la gente lo ha respetado, nosotros controlamos, porque nunca nos pusieron un cordón sanitario como hemos pedido”, precisa.

No son exageraciones

Los dirigentes defienden los controles que han implementado ellos y precisan que no son exageraciones y que tampoco han discriminado, como los han acusado, indicando que lo que buscan es protegerse y proteger a sus familias, aunque han encontrado algunos detractores para estas fórmulas, como ocurre en Tongoy, donde el presidente de la Cámara de Comercio y Turismo, dice que si bien los apoyan en algunos de los reclamos, no creen, por ejemplo, que se deba hacer barricadas o cerrar el pueblo, porque se deben respetar las normas que se han dictado frente a la pandemia que afecta no solo acá, sino que en todo el mundo.

 

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